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Ex ministro de Defensa de Canadá declara que al menos dos extraterrestres trabajan para la Casa Blanca

AlterCultura

Por: pijamasurf - 06/20/2013

El testimonio del ex ministro de Defensa Paul Hellyer sacudió a los entusiastas del fenómeno OVNI hace unas semanas manifestando su firme creencia en que estamos siendo visitados por razas extraterrestres, pero, ¿acaso no es más que una creencia? ¿Y cómo desligar el fenómeno OVNI de un estado de percepción no ordinario?

white+house+alien+president

 

Con la era científica, ellos sólo han cambiado la forma de su juego. Por ejemplo, ahora fingen viajar en naves mecánicas para encajar con la idea extraterrestre --pero como todos los escépticos apuntan, las naves hacen movimientos que desbaratarían un vehículo mecánico. Ellos básicamente están manipulando nuestras mentes, no la realidad física.- Masks of the Illuminati, Robert Anton Wilson

 

El psiconauta Terence Mckenna había advertido a la contracultura psicodélica estadounidense que no esperaran que los extraterrestres aterrizaran en el cesped de la Casa Blanca --que buscaran la experiencia de la radical otredad al interior, en la oscuridad (probablemente quemando una molécula oralmente activa de triptamina). Pero justo algo así de estremecedor de la realidad convencional --aunque por el momento no visible en prime time TV--  es lo que sostiene el ex Ministro de Defensa de Canadá Paul Helyer (uno de los whistleblowers de más alto perfil que tiene el movimiento de disclosure).

En su testimonio para el Citizen Hearing on Disclosure en mayo, Hellyer declaró que por lo menos cuatros especies de extraterrestres han estado visitando nuestro planeta por "miles de años" y tiene indicios de otras más. Esto incluye civilizaciones de las Pléyades, Zeta Reticuli, Orión,  Andromeda y el sistema de Altair,  con diferentes agendas de política cósmica --aparentemente los pleyadianos y los andromedanos más ligados a la luz y a la asistencia evolutiva y los de Zeta de Reticuli (los llamados grises) y los de Orión, en consonancia con la mitología moderna que predomina en la Red, dedicados a una agenda predatorial. Hellyer acusa a un cartel en la sombra compuesto por organismos como los Bilderberg y la Comisión Trilateral de conspirar para crear un nuevo orden mundial (anteriormente había acusado a George W. Bush de incitar una "guerra intergaláctica").

Hellyer es usado como testigo estrella, junto con algunos militares, por la comunidad que busca desclasificar la presencia de seres extraterrestres en la Tierra, supuestamente encubierta por el gobierno de Estados Unidos. Pero lo cierto es que más allá de su alto perfil político --ha detentado numerosos puestos en el gobierno de Canadá-- Hellyer no tiene ninguna evidencia, ni siquiera sostiene tener acceso a algún tipo de documento clasificado.  En una ocasión, según cuenta, observó un OVNI con su esposa. Luego leyó una serie de libros sobre ufología, lo que lo ha convertido en un entusiasta, una especie de periodista amateur de alto perfil que ha recopilado bits de información que le sugieren la existencia de extraterrestres. Por ejemplo, Hellyer cita una pregunta que realizó una reportera al presidente Bill Clinton, sobre si sabía de la existencia de este fenómeno: “Hay un gobierno dentro del gobierno, y yo no lo controlo”, respondió Clinton.

La "evidencia" de que existen extraterrestres trabajando en el gobierno de Estados Unidos, que se le adhiere al discurso de Hellyer, proviene de una conversación que mantuvo con el piloto de las Fuerzas Aéreas, Charles Hall, quien le habría revelado que dos extraterrestres blancos muy altos colaboraban con el Ejército. Hall cuenta esta misma historia a detalle en su libro "Millenial Hospitality". Podemos utlizar aquí lo que Robert Anton Wilson llama la "navaja de Hume", ¿qué es más extraordinario, que un par de extratererstres ponchen tarjeta en laboratorios secretos del Ejército de Estados Unidos en Nevada o que Hall esté mintiendo o haya sido engañado por las mismas agencias que supuestamente trabajan con los aliens? Por supuesto que es menos milagroso o extraordinario que Hall esté mintiendo. Se utiliza a Hellyer bajo la lógica de que debido a su puesto no estaría hablando de cosas tan extrañas --casi como si una mentira o una desinformación de su parte fuera más rara que los extraterrestres. Considero que a falta de evidencia no se debe de tomar demasiado en serio estos testimonios (si bien no descartarlos en automático). Una prueba de la desinformación que predomina en el movimiento de Disclosure es el humanoide del desierto de Atacama que presentó Steven Greer previamente a su documental Sirius como un extraterrestre --y que luego  fue desvelado en el mismo como un ser humano con raras mutaciones, no sin antes haber cosechado toda la expectativa en un burdo truco de marketing.

Como parte de una visión poliédrica y multimodal recomendamos ver también el documental "Mirage Man", en el que se explora la labor de las agencias de inteligencia saboteando y tergiversando la investigación ufológica. Los productores del documental en un guiño lúdico espectral se hacen llamar Perception Managment Productions y este es quizás el nombre que más nos dice sobre lo que sucede en torno al fenómeno OVNI y extraterrestre. Es, como bien apunta Greg Taylor del sitio Daily Grail, una "casa de espejos fracturados": es difícil saber que es real ante tanta alteración de la percepción y manejo de información según agendas ocultas (la ufología es ya un cóctel de gelatina y plasma de creencias y conciencias alteradas). Y en esto incluimos posiblemente a los mismos extraterrestres que ciertamente, de existir, deben de ser capaces de manipular la percepción con instrumentos más sofisticados que los que utilizan las psy-ops de nuestras agencias de inteligencia --una tecnología suficientemente avanzada nos sería indistinguible de la magia.  Esto hace que incluso la misma ciencia establecida no pueda descartar del todo la posibilidad de que nuestra mundo sea un programa informático o simulacro, posiblemente diseñado por una inteligencia extraterrestre. Personalmente me parece más probable, si acaso, que aquello que llamamos "extraterrestres" exista de una forma sutil --me cuesta incrustar a estos seres dentro de la misma realidad física en la que cotidianamente vivimos. Creo que son un estado de percepción (al igual que los dioses de la antigüedad que poseían a los hombres a través de la manía) o formas de conciencia inmaterial (y esto explicaría la gran confusión, dificultad de aprehensión, disonancia cognitiva y falta de evidencia). No espero cruzarme proximamente con un reptil espacial vestido de humano en el supermercado comprando productos industriales para condimentar su cena de bebés humanos... pero quizás si descubrir una voz alienígena en mi mente --cuyo origen podría estar en las estrellas (una forma alterna de constelación neural).

 

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Estudio comprueba que las mentes de narrador y escucha se sincronizan, compartiendo idénticas funciones en diversas regiones de sus cerebros.

Tal vez habrás reflexionado ya sobre la neuro-empatía que se genera en las mentes de dos interlocutores. Llevado a un plano íntimo, lo anterior queda en evidencia cuando leemos y sentimos una particular conexión con esa ‘entidad’, aparentemente distante, que nos está narrando algo –o incluso, más allá del autor, con el propio protagonista de la narración, el personaje.

En el caso de la lectura, Aeolus Kephas, en su memorable ensayo “Escritores en el cielo de Hades”, advierte:

Una combinación entre buena escritura con buena (atenta) lectura crea en nosotros un estado de trance que involucra un empalme entre nuestro estado mental y aquél del autor al momento de escribir… contenida dentro de las propias palabras, existe una carga de información oculta que sobrevive a cualquier número de traducciones o reimpresiones y permanece invisible e indetectable en el texto mismo. Lo que hace a Dostoievski un gran escritor… es que su frecuencia cerebral se sintonizaba con la de los personajes imaginados, lo que provocaba que hubiese una mínima distancia entre el creador y su creación.

También, probablemente, habrás notado que cuando conversas con alguien la transmisión de información va mucho más allá de la simple comprensión de las palabras que se están empleando. Existe una danza de emociones compartidas, de flujos sinergéticos –del caos al orden, y de regreso–, que sumergen a los participantes en una comunión meta-lingüística.

Un estudio reciente, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, expuso a once personas a la grabación de una historia. Los investigadores Greg Stephens y Uri Hasson comprobaron que la actividad cerebral de la narradora y la de los escuchas, era la misma –exactamente las mismas regiones del cerebro que se activaban, al mismo tiempo, en ambos casos.

Si bien en este estudio las activaciones eran simultáneas, también se ha registrado que, en otros casos, la activación cerebral del narrador ocurre segundos antes que en los escuchas o, incluso, situaciones donde estos últimos parecen anticipar la continuación de la historia y experimentan la actividad neuronal antes que el propio narrador.

Un eslabón importante dentro de esta dinámica son las neuronas espejo, células del cerebro que son activadas cuando hacemos algo, pero también cuando observamos a otra persona hacer la misma acción –como una especie de eco memético que genera una eufórica interconexión entre tú y todos aquellos con quienes interactúas. Las neuronas espejo reflejan al interior de una persona, lo que está sucediendo en a su alrededor, como si el observador fuese (y creo que en verdad lo es), el protagonista.

Por ahora hay que reconocer que, a pesar de la emoción que nos genera la aventura neurocientífica, esta aún se encuentra alboreando. Los investigadores desconocen en buena medida el papel de las regiones activadas mediante narraciones, y las deducciones en torno a la sincronización cerebral entre narrador y escucha aún mantiene múltiples enigmas –como un afortunado jardín secreto. Pero, como suele suceder en estos casos, no deja de resultar delicioso, al menos para la región convencional de nuestra psique, confirmar que muchos (y eventualmente quizá todos) esos pequeños y apasionantes fenómenos, como sincronicidades, pinceladas telepáticas, o algoritmos emocionales, a fin de cuentas si están impresos también en este plano, que son medibles, y comprobables.   

*Gracias por leer este breve texto, espero que también hayas disfrutado la sintonización de nuestros cerebros, como un masaje compartido.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis