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La fascinante historia de los 28,800 patitos de hule que se perdieron en el mar

AlterCultura

Por: pijamasurf - 05/10/2013

Hace 21 años un contenedor cayó al Océano Pacífico con 28 mil patitos de hule; dos décadas después los patitos siguen brotando en diferentes playas del mundo.

Al principio eran 28,000 patitos de hule y otros juguetes de plástico, navegando por el Océano Pacífico en el calor de la colectividad --como en un gran vientre maternal-- empacados juntos en un container. Pero un giro del destino hizo que el 10 de enero de 1992 una tormenta sorprendiera al buque en el que iban cerca de las Islas Aleutiana y su contenedor cayó, arrojando al agua miles de juguetes de la compañía china First Years Inc. Los patitos quedaron entonces indefensos antes las corrientes marinas y se fueron dispersando por los mares del mundo --probablemente aterrados.

Más de 20 años después los patitos de hule siguen apareciendo en las playas, entre conchas, basura y  osamentas de animales marinos muertos. Muchos de ellos han cruzado el mundo, apilando experiencias inefables en su piel de goma: sus rostros tiernos y mortificados han surgido en los litorales de Alaska, Hawai, Sudamérica, Escocia e incluso en los desiertos de hielo del Ártico.

Su improbable éxodo transoceánico, además de conseguirles una base de fans  y coleccionistas, ha permitido que oceanógrafos desarrollen nuevas investigaciones sobre corrientes marinas circulares conocidas como giros oceánicos. Reconstruyendo los trayectos de los patitos el investigador Curtis Ebbesmeyer pudo determinar el punto exacto en el que su contenedor había caído y establecer que un objeto tarda tres años en completar un círculo --o giro oceánico en estas corrientes.

"Friendly Floatees": Mapa de la navegación de los patitos

La conmovoedora histiora de los patitos náufragos --la mayoría de ellos amarillos y con una serie de marcas que los hace reconocibles-- inspiró al periodista Donovan Hohn a escribir el libro "Moby Duck " recuento literario e investigación de campo de los múltiples destinos de estos juguetes de baño, que de paso reflexiona sobre la inmensa cantidad de basura que se desposita en el mar, y que, como muchos de los patitos, sigue flotando a la deriva.  "La imagen más encantadora de todo esto es la de un minúsculo pato amarillo que desafía en solitario al océano salvaje. Varias veces me he imaginado estar tumbado en la playa y de repente ver aparecer en el horizonte un patito amarillo".

Quizás inspirados en la hueste de patitos desperdigados, en una mística reunión --como la del pájaro Simurg (el ave conformada por miles de aves, tantas como plumas), hace unos días el patito de hule más grande del mundo entró en la Bahía de Hong Kong, cerca de donde los patitos habían emprendido su viaje a alta mar. 

Con información de El País y Mother Nature Network

 

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Tropical Data VII: literatura, curiosidades y encantamientos con swing traídos de Internet

AlterCultura

Por: Rafael Toriz - 05/10/2013

Una nueva entrega de Tropical Data, los paseos solitarios pero compartidos por las corrientes azarosas de la literatura, el erotismo y las curiosidad que se encuentran en Internet.
[caption id="attachment_60799" align="aligncenter" width="500"]swim The Swimmer (Frank Perry, 1968; adaptación fílmica del cuento homómimo de John Cheever)[/caption]

El año ya se encuentra a medio día –primavera allende el norte, otoño-casi-invierno al sur del hemisferio– pero en el corazón de este galeón con la brújula imantada seguimos siendo tropicales.

Literatura, curiosidades y encantamientos con swing para navegar por las inesperadas corrientes de la red. Y celebrar, compartiendo vastos horizontes, las primeras 30 primaveras de su almirante alucinado. 

Y para seguir el viaje, nada tan recomendable como La Nave, revista de literatura dirigida por Sergio Pitol. Diseño exquisito, coleccionable, variadas colaboraciones y, lo mejor de todo, absolutamente gratis. Todos los números publicados hasta la fecha disponibles en línea. 

Libros para una isla sobrepoblada. En esta oportunidad, consigno unos relatos de John Cheever junto con los estupendos Amores de segunda mano de Enrique Serna. Continúa el boca a boca con un libro extraño del todavía más extraño Mario Levrero, que obliga a leerlo con un ojo de vidrio: Caza de conejos.

Para quienes gustan de libros temerarios y exigentes –escritos desde el nervio literario– nada tan memorable como Foucault tal y como yo lo imagino del misterioso Maurice Blanchot; y para quien gusta de los desafíos intelectuales que obligan a leer con la enciclopedia a un costado, nada como la Alicia anotada de Martin Gardner, un viaje por las fascinantes inquietudes de la ciencia, en clave literaria.

Para terminar, una antología de cuentos de Julio Ramón Ribeyro y como broche, a la distancia de un click, el Diccionario Etimológico de Joan Corominas, una herramienta poética para palpar los fantasma de la lengua que habitamos. Sin pagar un centavo.

*Pilón: el Codex Seraphinianux

Entrevista con George Steiner. “Hoy se nos cierra una inmensa parte del universo. Nuestro mundo se encoge. Las ciencias son inaccesibles para nosotros. ¿Quién puede comprender las últimas aventuras de la genética, de la astrofísica, de la biología? ¿Quién puede explicarlas al profano? Los saberes ya no se comunican; los escritores y los filósofos ahora son incapaces de hacernos comprender la ciencia”. 

Se nos había olvidado comentarlo: murió la perra. ¡Qué viva el rock! 

Lorca in his words. Una de sus conferencias principales al respecto de Poeta en Nueva York. 

El evangelio según Kurt Hollander. Como a tantas otras maravillas, soy un recién llegado a la obra y gracia del neoyorquino que juega como local en la ciudad de México, un hombre que lleva un par de décadas gozando, padeciendo y fotografiando las entrañas del Distrito Federal.

Su libro, Several ways to die in Mexico City, del que se anuncia un próxima edición en castellano, delata, por lo que puede leerse en línea, una mirada acuciosa sobre especie autodestructiva y convaleciente: los inclementes mexicanos.

Blogs con estupendas imágenes. Una cortesía de los inmensos arcanos del New York Times. 

Habla Antonio Alatorre. De quien no se pone en duda su inteligencia ni erudición y mucho menos la veracidad de sus palabras. Así como tampoco dudamos en atisbar una ligera, burbujeante envidia: “Juan tuvo siempre el habito de la mentira. Empleo la palabra mentira sin ninguna carga moral, en el sentido desnudamente objetivo de 'falta de verdad'. Juan rodeó su persona y su obra de toda clase de mentiras, o digamos ocultaciones, ficciones, inventos, medias verdades, silencios”. 

Sugar Man. Un documental indispensable para conocer a un temperamento sensible y atormentado. No lo lamentarán

Cocaína. Manual de usuario. Si bien en los ámbitos más trendys el perico ha derivado en una droga demodé, no está de más echar un vistazo a un documental de la BBC al respecto de sus efectos en el cuerpo. Una mirada inglesa sobre uno de los activos esenciales de la economía global. 

Textos de un aforista plebeyo. “El olor del sándalo, la delicada osatura de una mano, la lluvia como una expansión pánica de los amantes, la luz de la Luna reflejada en un charco de agua, el ladrido nocturno de los perros, las sábanas recién cambiadas y el rumor del mar son pretextos para escribir cuentos”, escribe Villoro al respecto de sus encuentros de luna.

Comenta también, en un ensayo memorable, la juventud eterna de la literatura, con el pretexto de presentar una estupenda antología en español de escritores rusos. 

Finalmente, firma sus credenciales como un aforista de medio tiempo. 

Mujeres desnudas. Muchas, demasiadas sin duda, a cargo de curadores cuasi anónimos; espíritus serviciales que, como los ignotos arquitectos de las catedrales, prodigan horas de grato regocijo a los internautas siderales. Todas la galerías implican una forma de mirar, algunas enervantes y otras decididas. Otras sólo son elegantes.

Viaje de ida y vuelta hacia los palacetes de Onán.

Y ya que estamos sobre el tema, conviene echar un vistazo a los hábitos globales de consumo pornográfico, se trata de datos objetivos y delirantes

Internet ha destruido a la clase media, sostiene uno de los pioneros de la ciencia computacional. Una opinión radical y argumentada de Jaron Lanier que pone en perspectiva algunos de los aspectos más ojetes de la economía simbólica y real instaurada por la red. Imperdible. 

Y porque nunca se tiene demasiado Werner Herzog, en esta ocasión se dan cita tres clásicos y unos zapatitos nuevos.

 Primero, Aguirre o la cólera de Dios.

Segundo, The Cave of Forgotten Dreams.

Tercero, Grizzly Man.

Cuarto y último, su brevísimo documental sobre los Killers.

Enjoy! 

 

El pasado es un lugar extraño. Hacen las cosas distintas allí.

El tiempo pasa de prisa, tan rápido que ni siquiera nos dimos cuenta. 

¡Salud goliardos! Can can por sus madres…y por la mía también.

Twitter del autor: @Ninyagaiden