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Tecnología de vigilancia urbana hace realidad la pesadilla distópica de 1984

Por: pijamasurf - 03/25/2013

Una industria de mapeo de Chicago podría identificar un objeto a ras de tierra con hasta dos centímetros de margen de error, elevando serias dudas sobre la privacidad y uso de dicha información.

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Todos conocen la historia: Big Brother, la materialización de la burocracia en la hipermodernidad (traída a la  vida en la novela 1984 de George Orwell) es el sistema maestro de vigilancia donde cada movimiento de los ciudadanos está controlado y vigilado las 24 horas del día. Una compañía llamada CityScan podría hacer que esto fuera una realidad cotidiana este mismo año en algunas ciudades.

Orlando Saez es un empresario y director financiero de CityScan. Afirma que la idea de un sistema de mapeo y vigilancia es algo que los gobiernos del mundo ya utilizan en mayor o menos escala, y que su compañía "simplemente lo hará más simple". Todo empezó cuando una empresa de bienes raíces fue contactada por otra empresa de anuncios espectaculares, interesados en colocar publicidad en sus propiedades, en la ciudad de Chicago. La empresa de bienes raíces pasó por un proceso burocrático tremendo intentando sacar el permiso. Eventualmente, dice Saez, vieron que "era más sencillo pedir perdón que pedir permiso".

¿Qué pasaría si el gobierno de una ciudad pudiera monitorear los espacios públicos todo el tiempo utilizando tecnología de mapeo para saber dónde se encuentran todos los anuncios espectaculares ilegales? En Chicago, este problema concreto suma entre 25 y 30% de todos los anuncios, lo que representa una pérdida de la recaudación presupuestaria de la ciudad estimada en unos $2.5 millones de dólares; además de que dicho sistema permitiría eficientar la vigilancia en las 4,300 millas donde dichos anuncios podrían colocarse.

Pero este es sólo uno de los usos posibles de CityScan: mediante un acuerdo estratégico de utilización de la red de mapeo de Nokia, además de la tecnología de localización de Ruettiger, Tonelli & Co., CityScan puede identificar la localización de un objeto "con dos centímetros de margen de error", ya se trate de anuncios espectaculares, signos viales y cualquier cosa que uno quiera encontrar.

En una entrevista con el gerente de social media de CityScan, Matthew Zwiebel, la sola insinuación de que esta tecnología podría producir riesgos para la privacidad de la gente, este contestó: "¿Quieres que mencione a 'Big Brother' o quieres hacerlo tú?", lo que demuestra que la compañía no ha sido ajena a las críticas.

A pesar de esto, CityScan ha atraído hasta $1.5 millones de dólares en capital de riesgo de inversionistas potenciales. Zwiebel afirma que "tener un entendimiento del espacio público y sus estructuras y hacer un inventario de ello es algo que las ciudades ya están haciendo. Nosotros sólo lo hacemos mucho, mucho más fácilmente."

No se trata de dudar de cada nueva tecnología que aparezca, pero en este caso es válido preguntarse por la ética de las personas que en última instancia utilizarán los servicios de CityScan y sobre la información que como ciudadanos permitimos poner a disposición del gobierno. Un ojo en el cielo nos vigila, y tal vez la más nueva encarnación de Big Brother será algo que ya lleva mucho tiempo sobrevolando el planeta: los satélites. Puede ser que el "Gran Hermano" no sea solamente un gobierno o una persona, sino un cúmulo de individuos y empresas  tratando de hacer más dinero.

[The Verge]

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Por: pijamasurf - 03/25/2013

¿Cuánto control están dispuestos a dejar los ciudadanos en manos del gobierno con el fin de "vigilarlos"? Los vehículos aéreos no tripulados son de todos tamaños y están aquí para quedarse.

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No se trata de la descabellada afirmación de un teórico de la conspiración: el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, afirmó en una reciente entrevista que los vehículos aéreos no tripulados (VANT o drones como se les conoce popularmente) serán parte del futuro inmediato de las ciudades tal como las cámaras de vigilancia lo son en la actualidad. "No es una cuestión de que esté bien o mal", declaró el mandatario, "sino que simplemente no veo cómo pueda detenerse."

La diferencia, en realidad, radica en que un drone puede identificar un rostro y seguirlo --una cámara de vigilancia no. Y es que a través de la coartada de la seguridad el mundo sigue permitiendo que el Estado asuma una posición de arbitraje y supervisión cada vez más prevalente: la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) afirma que durante los próximos 10 años el gobierno de Estados Unidos gastará unos 94 mil millones de dólares en drones.

La FAA deberá entregar un reporte al Congreso estadunidense a respecto de las regulaciones a las que se verá sujeto el acceso a la tecnología de drones antes del 2015, previendo que al menos 10 mil de estos artefactos surcarán los cielos de EU en el 2020.

El gobierno no será el único usuario de estas cámaras con alas: además de las fuerzas policiacas, los usos civiles de los drones podrían sustituir a los helicópteros para supervisar las cosechas en los campos, los incendios u otros desastres naturales, hacer reportes de tránsito o incluso del clima. En EU, más de 50 empresas privadas, universidades y otros organismos desarrollan y producen unas 155 variedades de drones, cuyos tamaños varian desde los pequeños como un avión a escala, hasta enormes como un Boeing 737.

Gobiernos como el de Dilma Roussef en Brasil también integran cada vez más drones en la vigilancia fronteriza así como en la lucha contra el narcotráfico, e Israel comercializa drones desde hace años. ¿Será que el Estado de vigilancia se volverá una realidad tangible y aceptada según la inercia de los tiempos, dejando el concepto de privacidad como un anacronismo del pasado?

[The Verge y RT]