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Actualmente hay más esclavos que nunca ¿Cuántos de ellos trabajan para ti?

Por: Javier Barros Del Villar - 03/10/2013

La esclavitud es una práctica cuya vigencia cuestiona los fundamentos éticos de la sociedad contemporánea; actualmente existen 27 millones de esclavos y muchos de ellos trabajan para ti.

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Generalmente tendemos a concebir la esclavitud como un oscuro episodio de nuestro pasado histórico. Sin embargo, al analizar con cierto detenimiento las condiciones actuales, y si recurrimos a algunos datos que afloran en estudios recientes, entonces podemos comprobar que este lamentable fenómeno social goza de mayor vigencia que nunca. Lo anterior resulta ciertamente paradójico si tomamos en cuenta que desde 1981 no existe país alguno que permita, al menos dentro de su marco legal, esta actividad.

Desde hace una década ya se había documentado en un estudio de Richard Re, publicado en la Harvard International Review, que alrededor del mundo existen, por lo menos, 27 millones de esclavos –y aunque resulte difícil de creer esto significa que actualmente hay más esclavos que a mediados del siglo XIX, cuando el auge de esta práctica provocaba que 25 millones de personas vivieran bajo este denigrante régimen–. 

La mayoría de los esclavos contemporáneos se encuentran sometidos bajo este modelo producto de la obtención de prestamos financieros, informales, que deben luego de pagar con su trabajo. Pero si bien este formato tiene sujetos a aproximadamente el 90% de las personas que calificarían como esclavos, obviamente no es la único manifestación del sometimiento ilegal de una persona para realizar labores forzadas. Aquí deberíamos de incluir miles de casos de explotación infantil, trata de personas –sobretodo en contextos de prostitución–, o incluso lo que sucede con inmigrantes alrededor del mundo, a quienes les retienen sus pasaportes y les obligan a trabajar en condiciones miserables bajo la amenaza de ser entregados a las autoridades locales. 

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Un reporte publicado recientemente por la SumAll Foundation, se propuso traducir en cifras la actualidad de la esclavitud. Por medio del infográfico que resultó de este ejercicio, sabemos que, por ejemplo, un esclavo en Brasil, está destinado a generar $8,700 dólares a lo largo de toda una vida de arduo y forzado trabajo, mientras que su equivalente en la India deberá contentarse con solo $2,000. En cuanto a rentabilidad, lo más cotizado es poseer un esclavo sexual ya que este representa ganancias a su dueño de unos $18,000 dólares, si se encuentra en Tailandia, o de $49,000 si opera en California.

¿Sabías que tu vida cotidiana aprovecha la condición de esclavitud de miles de personas?

Hace unos años el músico y cineasta Justin Dillon decidió dedicar su vida a abolir la esclavitud contemporánea. Para ello formó un movimiento, y dirigió el documental Call+Response. El éxito de este documental sobre la trata de personas fue tal que eventualmente el gobierno estadounidense se acercó a Dillon y le ofreció su respaldo para crear una iniciativa que amplificase el mensaje central: hacer conciencia entre la población mundial sobre este triste y poco publicitado fenómeno. En respuesta nació Slavery Footprint, campaña cuya principal herramienta es un sitio web y una aplicación que, a través de un simple cuestionario, determina tus lazos con la esclavitud contemporánea, es decir, que tanto te beneficias de esta práctica –por más que la condenes abiertamente, es interesante confirmar que si realmente quieres desestimularla, entonces tendrás que cambiar algunos hábitos y sacrificar algunas de esas frívolas pertenencias a la cuales la mayoría nos hemos vuelto asiduos–.

Al terminar la encuesta (haz click aquí para tomarla), la organización te ofrece diversas maneras de participar para erradicar el fenómeno. Más allá de lo intrigante de este ejercicio, el responder al cuestionarlo, el simple hecho de que exista te obliga a reflexionar sobre tu estilo de vida, sobre tus prioridades y tus hábitos. Además, implica dejar de ver esta problemática como algo ajeno a tu contexto particular genera un lazo de identificación que a la larga podría resultar determinante para modificar aquellas prácticas que nutren la existencia de un régimen que todos criticamos pero que, inconscientemente, todos incentivamos. Por ejemplo, en mi caso, tengo a 36 esclavos trabajando para mi, la mayoría de ellos ubicados en el sureste asiático. 

Recordemos que uno de los requisitos indispensables para consumar la transformación que nuestro mundo requiere, es aceptar individualmente nuestra responsabilidad al ser de alguna u otra manera partícipes del modelo que hoy nos rige. 

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Javier Barros del Villar 

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"La humanidad conectada es Dios": por qué el Internet es el mayor enemigo de la religión organizada

Por: pijamasurf - 03/10/2013

El nuevo paradigma de acceso a la información podría cambiar radicalmente la relación de los seres humanos y la religión organizada, amenazando la existencia misma de los sistemas de creencias tradicionales.

Internet God

“The good thing about science is that it's true whether or not you believe in it.” 
Neil deGrasse Tyson

El Internet ha cambiado radicalmente las vidas de millones de personas, pero podría generar una nueva revolución en un ámbito que pocos hubieran previsto hace unos años: la religión. Y es que las religiones organizadas están enfrentándose a nuevos paradigmas de socialización e intercambio de información que supone severas pruebas para las estructuras tradicionales en las que se basan visiones de mundo que aún tienen vigencia en amplios espectros demográficos, pero que decaen más rápido que las acciones de una compañía fabricante de faxes.

Aunque pioneras en "diseminar la palabra" durante siglos, las iglesias católicas, cristianas, protestantes, mormonas y de otras tradiciones abrahámicas están adoptando estrategias basadas en el marketing digital y la publicidad masiva para integrarse a la era digital, con resultados diversos, sumamente absurdos y en ocasiones francamente cómicos. Desde sitios para compartir videos cristianos como GodTube hasta los irreverentes sermones del sacerdote hipster Mark Driscoll, la religión organizada ve en el branding y la segmentación de mercados una oportunidad para acceder a públicos cada vez menos religiosos, como los jóvenes —pero el hecho de que no sean religiosos no quiere decir que no sean espirituales.

Con todo, las religiones del libro tienen mayores enemigos que el astrofísico y meme extraordinaire Neil deGrasse o el recientemente fallecido ateísta superestrella Christopher Hitchens: su majestad, el Internet.

Y es que considerando que el ateísmo —o la distancia explícita con las religiones— es ya la tercera creencia a nivel demográfico en el mundo, no sorprende que el Internet ponga a disposición de más personas los aspectos positivos y negativos de todas las creencias, formando públicos que están educándose en cuestionar la naturaleza de la información que reciben a cada momento. Es en parte por esto que un estudio del Pew Research Center mostró hace poco que los ateos y agnósticos saben más de las religiones cristiana y judía que los mismos practicantes.

Esto se explica también porque las religiones históricamente han basado su poder en limitar el acceso a la información, erigiendo interpretaciones oficiales y textos sagrados en dogmas incuestionables y satanizando las perspectivas que, como la científica o la de los evangelios apócrifos, plantean visiones de mundo contrapuestas a las de la fe (no sin crear a su vez fanáticos de la ciencia con una tormentosa relación con el aspecto espiritual de la existencia).

El acceso a Internet, al democratizar el acceso a la información para una cantidad cada vez mayor de personas, vuelve obsoletas las  explicaciones tradicionales en términos de comprensión del universo físico y poniendo en jaque las limitantes oficiales para que creyentes de distintas religiones se relacionen sentimentalmente con miembros de otra religión.

Pero, ¿cómo ha hecho el Internet (una tecnología nueva) para, en términos mercantiles, restarle participación de mercado a religiones milenarias? Aquí algunos ejemplos:

Contenido científico accesible y genial

Ya desde los días en que Carl Sagan explicaba los asombros del universo en su mítica serie Cosmos, la ciencia se popularizaba a través de programas de TV por cable y documentales que explicaban de manera accesible y divertida curiosos aspectos científicos. Claro: la sensación misma de entender algo nos hace participar con plena conciencia de los misterios develados del universo, con lo que la ciencia provee experiencias que antes eran de dominio único de la religión; pues la ciencia, a diferencia de la religión, se fortalece con las dudas y los puntos de vista revolucionarios.

Proyectos incluyentes con sede en la web como TED o Symphony of Science logran aportar una sensación de propósito y trascendencia a la vida de la gente a través del conocimiento y el asombro, mostrándoles cosas increíbles y comprobables, en lugar de secuestrar su conciencia con la promesa del castigo eterno.

El lado oscuro de la fe

En la era de la información los secretos que antes podían mantenerse a resguardo de pocos ahora se encuentran a disposición de muchos. Casos tan lamentables como la pederastia, el encubrimiento de criminales de guerra o los enfrentamientos violentos entre practicantes de creencias opuestas hacen que la opinión pública se cuestione no ya la naturaleza de la fe, sino a las personas detrás de las organizaciones que administran la relación de millones de creyentes con la divinidad.

No han faltado los críticos que ven en la renuncia de Benedicto XVI al trono de San Pedro un claro signo de que los escándalos de pederastia, esclavitud sexual, poligamia e incesto que han rondado la santa sede desde hace tiempo podrían estar minando su estructura interna y debilitando su poder político. Además de esto, la información sobre los abusos de los sacerdotes hace que los creyentes se vean a sí mismos envueltos en una contradicción entre la complicidad pasiva y la indignación que pondría en crisis todo su sistema de creencias.

Grupos de apoyo para la gente que deja la religión

Como si se tratara de un síndrome de abstinencia, el cambio de una visión de mundo a otra es un proceso de aprendizaje duro, en que un sistema de creencias es sustituido paulatinamente por otras. El Internet, entendido como una comunidad de personas encontrando a otras que son afines, está preparado para acoger cálidamente a los outkasts, a los herejes, a los que han sufrido el trauma de la excomunión, y está dispuesto a ayudarlos en el lento trance de la recuperación.

Ya se trate de cristianos, mormones, testigos de Jehová o musulmanes, la web ofrece todo tipo de grupos de apoyo para que la vida sin religión sea una verdadera reencarnación a experiencias que mucha gente atada a sus creencias aún teme experimentar. 

Interespiritualidad y comunidades de creyentes de distintas religiones

Diversas religiones se han basado en limitar la convivencia humana solamente entre miembros de sus propias creencias: matrimonios, negocios y educación reducen el espectro de lo humano a gente que profesa la misma religión. Pero la ventaja de la interespiritualidad es que permite que los miembros de distintas iglesias dialoguen y enfrenten sus particulares referencias religiosas en un ambiente de diálogo y debate. Además de fortalecer las respectivas teologías, este tipo de comunidades promueve también una versión de la ética que no necesariamente está emparentada con la religión organizada: hacer el bien es un bien en sí mismo, sin tener que apelar a mecanismos pavlovianos como la dinámica premio-castigo, cielo-infierno, etc.

El Dalai Lama ha sido impulsor del diálogo interespiritual desde hace décadas. Su parecer al respecto generó revuelo al ser posteado en su página de Facebook, y puede ser iluminador tanto para creyentes como para ateos:

"Todas las grandes religiones del mundo, con su énfasis en el amor, la compasión, la paciencia, la tolerancia y el perdón, pueden y promueven valores profundos. Pero la realidad del mundo de hoy es que basar la ética en la religión ha dejado de ser adecuado. Es por esto que me convenzo más y más de que ha llegado el tiempo de encontrar una manera de pensar la espiritualidad y la ética más allá de la religión en su conjunto."

Como conclusión, podemos quedarnos con la historia de Jim Gillian, un antiguo fundamentalista religioso que sobrevivió al cáncer gracias al apoyo de las redes sociales para encontrar donadores de médula ósea y un doble transplante de pulmón, salvándole la vida gracias a la ciencia. En su charla The Internet is My Religion, Gillian resume lo que Internet es para millones de personas de las creencias religiosas más contrapuestas:

"Debo cada momento de mi vida a incontables personas que nunca podré conocer. Mañana, esa interconectividad estará representada en mi propio cuerpo físico. Tres ADNs diferentes. Individualmente son inútiles, pero juntos pueden crear un ser humano funcional. Qué increíble deuda para contraer. Ni si quiera supe por dónde empezar. Y fue entonces cuando realmente encontré a Dios. Dios es lo que pasa cuando la humanidad se conecta. La humanidad conectada es Dios."

Organizaciones religiosas del mundo, ¡temblad frente al Interwebz!

Con información de Salon.com.