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3 libros de Simone de Beauvoir digitalizados y listos para descargar (Biblioteca Pijama Surf)

Arte

Por: pijamasurf - 03/08/2013

Compartimos 3 de los libros más emblemáticos de Simone de Beauvoir: El segundo sexo (ensayo), Los Mandarines (novela) y Memorias de una joven formal (autobiografía).

Simone de Beauvoir es una de las intelectuales francesas más importantes del siglo pasado, un ícono de la reivindicación femenina y de los movimientos que luchan tanto por la equidad de género como, en general, por erradicar las prácticas sociales que reducen a la mujer a un segundo plano.

También uno de los nombres más destacados de una generación de por sí notable, Beauvoir vivió el cruce de corrientes de pensamiento particularmente estimulantes como el existencialismo y el marxismo, con las cuales dialogó para formar su propia manera de entender y, lo más importante, cuestionar el mundo.

A continuación compartimos tres libros digitalizados de Simone de Beauvoir, acaso los tres más emblemáticos: su legendario El segundo sexo, la novela Los mandarines (con la cual se hizo acreedora al prestigioso premio Goncourt, uno de los más importantes de las letras francesas) y las entrañables Memorias de una joven formal, relato autobiográfico con el que, de alguna manera, queda completada un pequeña y rápida muestra tanto de su obra como de la diversidad de géneros que abordó.

*Para descargar los PDF da clic sobre el enlace.

El segundo sexo

 

Los mandarines

Memorias de una joven formal

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La historia de Greg Dunn podría citarse como un ejemplo acabado de epifanía existencial, ese momento de iluminación súbita en que, se dice, una persona descubre su verdadera esencia, su razón de ser en este mundo y, parafraseando a Camus, el motivo por el cual, incontrovertiblemente, la vida vale la pena ser vivida.

Un par de años atrás, en 2011, Dunn concluyó con su doctorado en neurociencia en la Universidad de Penn y, como regalo para su logro, decidió experimentar la privación sensorial en uno de esos tanques diseñados para tal efecto y que, dicho sea anecdóticamente, también fueron uno de los instrumentos predilectos de gran Tim Leary.

Así, un poco como si se tratase de unos de esos ríos mágicos que abundan en varias mitologías, aquellos que cambian y transforman a quien se baña en sus aguas, Dunn salió del tanque convertido en otro, ya no solamente un neurocientífico recién graduado sino algo más, algo distinto.

“Una de mis frustraciones con la escuela fue la adherencia absoluta a la verdad, los principios, los hechos. Me inspiro en la anatomía, pero no soy un esclavo de ella”, dice Dunn, quien ahora es un artista de tiempo completo que ha encontrado su manera de expresión en líneas de tinta en donde se cruza la belleza intrínseca de la anatomía cerebral, el quietismo de ciertas tradiciones gráficas (especialmente de Oriente) y cierta caótica contingencia propia del curso de la tinta.

Previsiblemente, la obra de Dunn es sumamente apreciada entre médicos y colegas de profesión, pero, sorpresivamente, también entre personas con algún tipo de trastorno neurodegenerativo, acaso porque “les ayuda a pactar o apreciar con esa cosa que tantas molestias les causó”, supone el artista. Y concluye, a propósito de los materiales que usa, que algo tiene de herméticos y de alquímicos:

“Me gusta la idea de dibujar sobre fuerzas similares a las que producen el arte”.

[Wired]