*

X

Este es el "lado oscuro" del cerebro donde se original el mal

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/16/2013

Gerhard Roth, conocido neurocientífico alemán, asegura haber encontrado el punto exacto del cerebro donde se origina el mal, una zona oscura que comparten asesinos, violadores y ladrones.

El mal es un misterio, una circunstancia que puede intentar explicarse desde distintas perspectivas y, aun así, no terminar de entender su origen y su razón de ser, el hecho incontrovertible de que existe a pesar de que, se supone, lo deseable es que no existiera.

En este sentido, la neurociencia moderna, empeñada en exponer la naturaleza humana ab ovo, desde el punto mismo donde todo surge, el cerebro, se ha manifestado en algunas ocasiones al respecto, la más reciente, ahora que el investigador alemán Gerhard Roth asegura haber localizado el punto exacto de dicho órgano donde nace el mal.

Roth ha estudiado por varios años el cerebro de criminales sentenciados, especialmente asesinos, violadores y ladrones, en busca de similitudes que explicaran o descartaran una relación entre estas conductas y alguna constante fisiológica.

Según sus conclusiones ―todavía provisionales, como todo en la ciencia― esta manifestación del mal podría originarse en un “mancha” que se ubica en el lóbulo central y que, asegura el científico, comparten los cerebros de estas personas.

Para descubrir esto, Roth y su equipo analizaron las ondas cerebrales de convictos mientras estos veían videos breves que mostraban escenas de violencia explícita, constatando la respuesta más o menos previsible de que las áreas donde se registran emociones como la compasión o la pena, simplemente no mostraron ninguna actividad.

Lo sorprendente, sin embargo, fue que al tomar radiografías del cerebro de los criminales, en casi todos ellos puede observarse una masa oscura en la región central, la cual sugiere, según Roth, que existe una predisposición genética a la violencia, aunque igualmente influyen factores de neuroquímica (en particular relacionados con la segregación de serotonina). En cualquier caso, dice el investigador, “esta es definitivamente la región del cerebro donde el mal se forma y donde este se esconde”.

“Por supuesto no es automático”, continúa Roth, “el cerebro puede compensar la tendencia a la violencia y no es claro cómo funciona esto, pero cuando veo a jóvenes y veo trastornos de desarrollo en la parte frontal baja del cerebro, puede decir con un 66% de probabilidad que ahí hay un criminal en formación”.

Asimismo, por sus investigaciones el científico asegura que “no hay dos criminales iguales” y, por el contrario, la maldad encuentra al menos tres caminos claramente distintos entre sí.

El primero de ellos, el del criminal “psicológicamente sano” que crece en un ambiente donde golpear, robar y asesinar son conductas aceptadas; el segundo, el criminal mentalmente perturbado que ve al mundo como una amenaza y, ante un pretexto más o menos circunstancial, da rienda suelta a su furia; finalmente, los psicópatas como Hitler y Stalin, en quienes la maldad no es congénita, sino resultado del entorno donde crecieron y se desarrollaron.

Sin duda conclusiones polémicas que, a pesar de la legitimidad que habitualmente se le otorga a la ciencia, no parece sencillo aceptar como respuesta al problema del mal.

También en Pijama Surf: Neurocientíficos determinan que el mal no existe, pero ¿están en lo ‘correcto’?

[Daily Mail]

Te podría interesar:

Fuimos pájaros: científicos creen que el lenguaje humano evolucionó a partir del canto de las aves

Ciencia

Por: pijamasurf - 02/16/2013

Científicos consideran que es muy probable que el lenguaje humano haya evolucionado del canto de las aves combinado con otros lenguajes animales, más apropiados para una estructura léxica

Junto con el brote de la conciencia, el nacimiento del lenguaje constituye uno de los objetos de estudio que más fascina y mantiene perplejos a científicos e investigadores de diferentes ámbitos. Un nuevo trabajo realizado en conjunto por el Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Tokio plantea la posibilidad de que el lenguaje humano haya surgido en una de sus capas de la imitación del canto de las aves.

Los investigadores creen que el lenguaje humano es la combinación evolutiva de las canciones de las aves y de una expresión utilitaria, orientada a la transmisión de información que puede ser observada en otros animales (como las abejas, por ejemplo).

Según Shigeru Miyagawa, existen dos capas de expresión en el lenguaje humano, una expresiva que involucra los cambios organizacionales en los enunciados, y una capa "léxica" que se relaciona con el contenido de los enunciados --esto basado en el trabajo de lingüístas como Noam Chomsky, Kenneth Hale and Samuel Jay Keyser.

Las canciones de las aves asemejan la capa expresiva --y los mensajes de las abejas o de los primates la capa léxica. En algún punto, entre 50 mil y 80 mil años atrás, los humanos fusionaron estos dos tipos de comunicación, creando una forma única de lenguaje, que nos ha dado desde Shakespeare a la Supercomputadora Watson.

“Este tipo de adaptaciones de estructuras ya existentes son comunes en la historia natural”, afirma Robert Berwick, co-autor del trabajo y profesor de lingüística computacional en el Laboratory for Information and Decision Systems del MIT. 

"Cuando algo nuevo se desarrolla, generalmente lo hace a partir de piezas viejas", dice Berwick. "Hemos visto este fenómeno una y otra vez en la evolución: las viejas estructuras pueden cambiar un poco y pasar a adquirir funciones radicalmente nuevas”.

Según esta hipótesis, la capacidad expresiva y melódica fue primero aprendida y luego de aquí --de este lenguaje similar al de los pájaros-- se aprendió a recombinar elementos para formar discursos (la capacidad léxica). La hipótesis también se basa en que existen similitudes en las primeras etapas en las que el ser humano aprende lenguaje y las de un ave --incluso en las partes del cerebro que utilizan.

Aunque esta hipótesis parece más sólida existen algunas teorías alternativas, más desaforadas. Como la de William Burroughs de que "el  lenguaje es un virus del espacio" o la de Terence Mckenna, quien considera que los monos evolucionaron --y aprendieron a utilizar lenguaje complejo-- después de que consumieran hongos que contenían psilocibina.

Según una teoría del conocimiento, basada en las neuronas de espejo como en la literatura védica, el que conoce se convierte en aquello que conoce, este es el verdadero aprendizaje. Con cierta libertad, podemos decir que si el hombre aprendió a hablar escuchando a los pájaros es porque fue pájaro.

[MIT]