*

X
Aves que sueltan materia fecal en parque y artistas se combinan para crear una pieza musical, recientemente estrenada en el Tate Gallery de Liverpool

Música escrita por la caída de excremento de pájaro fue interpretada en la Tate Liverpool Gallery hace apenas unos días. La artista Kerry Morrison, cuya autoría de la pieza es compteida por los pájaros, colocó partituras en el suelo de parques de Liverpool, esperando a que lo que se convertiría en música cayera del cielo --en la forma del siempre abundante  y generalmente intempestivo (aunque en este caso atinado) excremento de pájaro.

Una vez que la materia fecal de las aves fue registrada, el compositor John Hering transformó la notas en una pieza musical completa, manteniéndose fiel a las posiciones originales del excremento sobre la partitura. La obra de 20 minutos, llamada  Bird Sheet Music (quizás un juego de palabras entre "sheet" hoja y "shit" mierda), representa según Morrison el papel que juegan los pájaros en el medio ambiente. "Juegan un papel importante en el ecosistema de la ciudad a través de sus excrementos --dispersa semillas y tambié ayudan a enriquecer el suelo, a manera de fertilizante", dijo la artista.

El excremento de ave ciertamente contiene un factor artístico --por ejemplo cuando forma imágenes sobre los vidrios de un auto, que en la potencia del azar llegan a tener una cierta atracción estética, la cual puede ser completada por el ojo del artista --como en el caso de Morrison-- que logra capturarlas para darle sentido.

Puedes escuchar esta composición en esta nota publicada por la BBC

 

Te podría interesar:

Bacteria alquimista asegura su supervivencia convirtiendo su entorno en oro

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 01/23/2013

La Delftia acidovorans es un microorganismo recién descubierto que posee la singular capacidad de convertir su entorno en oro para asegurar su supervivencia.

La supervivencia y la fuerza paralela que la complementa, la evolución, es capaz de empujar a los seres vivos a mecanismos sorprendentes que aumenten sus probabilidades de perdurar.

Tal es el caso de la Delftia acidovorans, una bacteria que se protege a sí misma nada menos que convirtiendo su entorno en oro, una estrategia que algo tiene de artística y de hérmetica al disimularse entre lo que otros consideran valioso o vistoso.

El microorganismo realiza esta operación por medio de una serie de químicos que desintoxica los iones de oro tranformándolos en nanopartículas de oro inofensivas que se acumulan en el exterior de las células de la bacteria. Cabe mencionar que esto también es posible porque la Delftia acidovorans vive en la superficie de depósitos de oro donde los iones disueltos podrían matarla.

La sustancia secretada por la bacteria lleva el nombre de delftibactin A, la cual se encuentra perfectamente sincronizada tanto con el entorno como con los cambios necesarios en la estructura química del oro para suprimir la toxicidad de sus iones, lo cual se consigue aumentando las partículas iónicas de 25 a 50 nanómetros de extensión.

Nathan Magarvey, investigadora de la Universidad de McMaster que se encuentra en Hamilton, Ontario, responsable del equipo que descubrió el singular comportamiento de la bacteria, piensa que esta o las moléculas que secreta podrían encontrar utilidad en la industria de la extracción minera.

Asimismo, experimentando con la bacteria, se encontró que eliminando el gen responsable de la sintetización del delftibactin A conduce inevitablemente a la muerte del organismo o, en el mejor de los casos, a su supervivencia en las peores condiciones, expuesto como queda al cloruro de oro.

[New Scientist]