*

X

Las pinturas del joven Hitler: ¿hizo bien la Academia de Viena al considerarlo un inepto?

Arte

Por: pijamasurf - 01/11/2013

¿Qué hubiera pasado si el juicio de la academia hubiera sido menos estricto? ¿Ahora Adolf Hitler sería un nombre más en la historia de la pintura occidental?

La historia es conocida: un joven austriaco con inclinaciones artísticas, específicamente pictóricas, huérfano de padre, acudió a Viena para inscribirse en una de las escuelas de arte más prestigiosas del circuito europeo, la Academia de Bellas Artes de la ciudad donde esperaba perfeccionar eso que creía un talento suyo. El adolescente, entonces con 18 años, sufrió sin embargo el rechazo de la institución, que por dos ocasiones (en 1907 y 1908) le negó la entrada por la simple razón de que adolecía de “ineptitud para la pintura”. El director le recomendó estudiar arquitectura, pero lamentablemente el joven carecía de la formación previa que le permitiera inclinarse hacia esta alternativa.

El incidente es uno de los favoritos de la llamada historia contrafáctica, aquella que elucubra una secuencia histórica hipotética a partir de un suceso que pudo haber sido. Como sabemos, el joven de la historia es Adolf Hitler, personificación de la maldad por mucho tiempo, insoslayablemente, unos de los líderes más temibles que han existido en la historia del poder político.

¿Qué hubiera pasado si el juicio de la academia hubiera sido menos estricto? ¿Ahora Adolf Hitler sería un nombre más en la historia de la pintura occidental?

Por otro lado, igualmente resulta interesante reflexionar sobre la noción de “juicio estético”: ¿cómo afecta nuestra percepción sobre determinada acuarela o dibujo saber que su autor es Adolf Hitler? ¿Lo consideramos más o menos “bello”? ¿O ni siquiera admitimos que esa categoría pueda aplicarse a una obra suya?

Te podría interesar:

Chivas, Dunhill, cocaína, ácidos: un día en la vida de Hunter S. Thompson

Arte

Por: pijamasurf - 01/11/2013

Hunter S. Thompson, el célebre creador del periodismo gonzo, llevaba una vida honrosa para ese ámbito de la literatura caracterizado por los excesos del cuerpo y la satisfacción de los sentidos.

Después de los llamados poetas malditos del XIX, esa expresión decadente del hedonismo romántico, la estafeta de los excesos carnales pasó en buena medida a los escritores estadounidenses de la segunda mitad del XX, a los beatniks y Bukowski y, con los mismos honores, Hunter S. Thompson, el célebre creador del “periodismo gonzo”.

Prueba de ello es esta crónica sucinta pero elocuente que documenta, con todo detalle, la rutina cotidiana del autor de Fear and Loathing in Las Vegas. Un artículo firmado por la agencia AP que, por desgracia, carece de fecha precisa, y según algunos incluso de total veracidad. Sobre esto último vale la pena rescatar el comentario de hotbox4u en reedit, quien asegura que la autora del recuento es E. Jean Carroll, quien a su vez publicó “la peor biografía de HST en toda la historia”, por lo cual parece que su testimonio no es muy confiable.

Sea como fuere, el documento no deja de ser llamativo, sin importar que alimente falsamente la leyenda en torno a Hunter S. Thompson.

La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar seguro y hermoso en un cuerpo bien conservado, sino más bien derrapando en una nube de humo, totalmente agotado y desgastado, proclamando fuerte: ¡Wow, qué viaje!

Life should not be a journey to the grave with the intention of arriving safely in a pretty and well preserved body, but rather to skid in broadside in a cloud of smoke, thoroughly used up, totally worn out, and loudly proclaiming “Wow! What a Ride!

[disinfo]