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¿Cuál es el espacio mas capitalista del mundo?

Por: pijamasurf - 11/25/2012

El capitalismo ha encontrado en la falta de regulación de los Oceanos un oásis para ejercer sus prácticas más viles.

La percepción frente al capitalismo, sistema financiero que ha regido al planeta por mas de un siglo, parece estar perdiendo cada vez más adeptos. Los vicios implícitos en el diseño de este modelo se manifiestan de forma cada vez mas tangible, sectores sociales castigados, valores y principios diluidos, existencias confundidas entre el consumo y la simulación. Y tal vez a partir de esta reflexión es que Pablo Prieto, columnista de la versión en español del Huffington Post, decidió compartir un interesante ejercicio: ubicar el lugar más capitalista del planeta.

Contrario a lo que podríamos pensar, este poco deseable destino no se encuentra ni en Wall Street ni en la gélida eficiencia de los bancos suizos. Tampoco está en la City londinense o en los pantanos fiscales de la Bahamas, no, en realidad este sitio es mucho más vasto de lo que podrías imaginar: el océano. Este presumiblemente neutral espacio en realidad alberga decenas de entornos (barcos pesqueros) en donde los aspectos más viles del capitalismo florecen como anti-lotos.

La falta de regulación internacional en los mares no solo garantiza que sus habitantes estarán expuestos a los más crudos vicios de la filosofía del capital, sino que ni siquiera tendrán acceso a la virtual protección que el mismo sistema presta para matizar las consecuencias negativas del modelo que ejerce. De acuerdo con Prieto, hay elementos concretos que soportan su hipótesis de que en los barcos pesqueros es donde el capitalismo alcanza su máximo clímax:

Condiciones laborales: la ansiedad por producir mas a menor precio, propia de este sistema financiero, encuentra un cause ideal en la ausencia de normatividad laboral que se vive en los pesqueros. Para el dueño de un barco es fácil instaurar jornadas de más de cien horas semanales sin que exista autoridad alguna a la cual rendir cuentas. Por otro lado tenemos el fenómeno de la exteriorización de empleos, es decir la contratación irregular de tripulaciones que provengan de los países más castigados del orbe, integradas por personas que seguramente poco exigirán en cuanto a un trato digno, un salario justo, o condiciones laborales decentes.

Medioambiente: otro de los aspectos que se han convertido en maximos embajadores del capitalismo, el cual se encuentra en sintonía con el afán de transformar lo que sea en una variable más de capital, a costa de cualquier cosa, es la destrucción sistemática del medio ambiente. "Por cada tonelada de pescado desembarcado se consumen 620 litros de combustible, y se emiten 1.700 kg de CO2" advierte Prieto de acuerdo con datos del Banco Mundial y la FAO. Además, no existe autoridad que controle con eficiencia fenómenos como la sobre-explotacion de recursos naturales o que pueda frenar aberrantes prácticas como la monumental cantidad de deshechos tóxico vertidas en las aguas, lo cual genera un impacto medioambiental a largo plazo que eventualmente se convertirá, sin duda, en una pesadillesca realidad compartida.  

En fin, más alla del nivel de empatía que nos pueda generar esta temática, lo cierto es que resulta interesante observar el andar del capitalismo sobre arenas poco reguladas, sobretodo por que representa una oportunidad para confirmar su esencia: una naturaleza destructiva y violenta que, motivada por una ambición descomunal, se dedica a arrasar con cualquier entorno que su camino cruza. 

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El ruido de fondo de un café estimula la creatividad de quienes realizan labores intelectuales

Por: pijamasurf - 11/25/2012

Investigación contradice el mito de que el silencio casi absoluto es la mejor condición para realizar actividades de tipo intelectual y, por el contrario, asegura que tener ruido de fondo estimula positivamente la creatividad.

Actualmente, los locales donde se expende café se encuentran entre los lugares de trabajo predilectos de personas cuyas únicas herramientas son una computadora personal y su propia creatividad. Por poner como ejemplo a los escritores, ha quedado atrás la figura un tanto romántica de aquel o aquella que fabulaban en la soledad de su habitación —à la Proust, à la Woolf— y, por el contrario, esta actividad ha pasado, como tantas otras, a ser sumamente pública (aunque igualmente pueden citarse los casos de los escritores vieneses de finales del siglo XIX asiduos a los cafés de la ciudad).

Sin embargo, un estudio reciente dirigido por Ravi Mehta, candidato a doctor en la Universidad de British Columbia, sugiere que el ruido de fondo tan propio de una cafetería es uno de los mejores estimulantes para la creatividad y, en general, el trabajo que se realiza sobre todo con el intelecto (lo cual contradice la conseja generalizada de que el silencio absoluto es la mejor condición para escribir, pensar, etc.).

Mehta pidió a 65 estudiantes de su misma universidad que llevaran a cabo diversas tareas de corte creativo (como un ejercicio de “lluvia de ideas”) mientras que al fondo se reproducían los sonidos de un restaurante carretero grabados con anterioridad, variando el volumen de estos.

De acuerdo con los resultados obtenidos, un ruido de fondo a volumen moderado —70 decibeles— mejoró el desempeño creativo de los participantes. En contraste, tanto un entorno muy silencioso —la grabación a 50 dB— como uno muy ruidoso —85 db— se consideraron molestos. 70 decibeles es el volumen promedio de una cafetería concurrida y 85 dB el de un rotomartillo de construcción.

Los investigadores piensan que encontrarse en un entorno de ruido moderado crea la distracción suficiente para obligar a una persona a pensar con mayor imaginación sin que esto implique una ruptura con aquello en lo que está concentrada.

“En vez de enterrarse a uno mismo en una habitación silenciosa tratando de encontrar una solución, caminar fuera de la zona de confort y llegar a un ambiente relativamente ruidoso tal vez mueva al cerebro a pensar abstractamente, y por lo tanto generar ideas creativas”, se lee en el artículo donde se presentaron estas conclusiones.

Paradójicamente, esto parece ser solo un estímulo necesario cuando la mente se encuentra ya muy obsesionada con un problema, pues los mismos investigadores aseguran que el trabajo constante en un lugar como un café puede ser contraproducente para la creatividad.

[The Week]