*

X

Una solución sorprendentemente simple para las mujeres que no alcanzan el orgasmo

Salud

Por: pijamasurf - 10/18/2012

¿Un problema fisiológica o sólo una consecuencia de la monotonía y la ignorancia del componente erótico propio del ser humano?

Desde cierta perspectiva, la sexualidad y el erotismo son conceptos diferentes: mientras que uno se refiere a la parte instintiva que nos integra, la meramente animal que nos impulsa a reproducirnos, evolutiva y culturalmente hemos desarrollado todo un aparato que recubre dicha función biológica y le otorga otro significado, tanto subjetiva como socialmente.

De ahí que los problemas de sexualidad cobren, con cierta frecuencia, un dimensión  erótica en conflicto. En este ámbito nuestra fisiología puede quedar limitada por nuestras capacidades cognitivas o, en sentido opuesto, estas pueden ampliar las capacidades de su contraparte corporal.

En un estudio reciente sobre la dificultad de ciertas mujeres para alcanza el orgasmo, se encontró que esta supuesta deficiencia sexual en casi todos los casos se debe a una pobre estimulación integral, es decir, que en la mayoría la relación sexual con la pareja se centra en la zona genital y el tradicional pero potencialmente monótono juego de fricción entre el pene y la vagina.

De acuerdo con el estudio llevado a cabo por Adena Galinsky, de la Universidad de Chicago, una mujer no sufre disfunción orgásmica solo porque no pueda alcanzar este estado con facilidad. Estadísticamente, se debe a que antes del coito existe poca o ninguna interacción con el resto del cuerpo: ningún contacto sexual, ningún beso, ninguna exploración en ese sentido que quedara cristalizado en el verso de Octavio Paz: “voy por tu cuerpo como por el mundo”.

En la misma investigación queda claro, por otra parte, que esta no es una situación exclusiva de las mujeres. Casi 1 de cada 5 hombres contemplados en dicha muestra también reportaron dificultad para alcanzar el clímax sexual (en el caso de las mujeres la proporción fue de 1 de cada 3).

¿Por qué es tan importante esa preparación para el momento cumbre de una relación sexual? En cierta forma, podríamos responder, porque es una condición de la vida misma. No deja de ser paradójico que en otros aspectos de la vida nos preparemos tanto para conseguir algo y, en el caso de lo sexual, creamos que basta el mínimo esfuerzo para obtener una gran recompensa.

Se trata, en suma, de una circunstancia totalmente metafórica, perteneciente por esta misma razón al campo de lo erótico: el contacto previo al orgasmo es importante por lo que esto representa, ese lenguaje que, siendo todavía humano, trasciende por un instante las palabras, anula o confunde las significaciones y dice con un gesto lo que nos tomaría días o años enteros explicar.

La sexualidad puede ser una función instintiva, que realizamos sin que nadie nos diga cómo hacerlo, pero el erotismo, que de algún modo nos hace humanos, es una práctica que se cultiva.

Con información de Alternet

Imagen: Phazed

Te podría interesar:

Marigay, el gato sagrado de Burroughs que se salvó de la leucemia gracias a la medicina alternativa

Salud

Por: pijamasurf - 10/18/2012

Uno de los gatos más amados de William S. Burroughs, Marigay, su "gato sagrado", desarrolló en algún momento leucemia felina, de la cual se curó solo gracias a una mezcla de hierbas curativas conocida entre los indios ojibwe como té de Essiac.

William S. Burroughs con su gato Ginger, en el patio trasero de su casa en Lawrence, Kansas.

Como sabemos, la medicina alternativa cuenta en su historia con varios ejemplos de personas que, padeciendo alguna enfermedad, se ven libres de esta gracias al consumo no de medicamentos elaborados por las grandes farmacéuticas, sino de plantas, hongos u otros elementos afines que, administrados de acuerdo al conocimiento secular que se tiene de ellos, traen consigo el beneficio de la cura, una consecuencia todavía más sorprendente cuando se trata de padecimientos que usualmente consideramos graves e incluso terminales.

Y si bien no se trata de una persona como tal, este fue el caso de Marigay, el gato que William S. Burroughs no dudaba en calificar de “sagrado”.

Tratándose de mascotas Burroughs fue sobre todo un hombre de gatos, de los cuales tuvo varios a lo largo de su vida. Incluso se cuenta que alguna vez Allen Ginsberg le preguntó a Burroughs si querría ser amado y este, como hablando consigo mismo, respondió: “Depende… ¿por quién o qué? Por mis gatos, definitivamente”.

Sin embargo, como pasa en algunas ocasiones, la muerte del dueño significa para la mascota un destino poco claro. En el caso de los gatos de Burroughs la fortuna los llevó a las manos de Roger Holden, un amigo del escritor que al morir este se quedó con los felinos.

Hubo uno en especial que Burroughs entregó en vida a Holden, un gran gato blanco que no se llevaba muy bien con el resto de la manada y a quien dio el nombre de Marigay, aunque Holden también lo llamaba Butch, Butch Burroughs. El día en que Burroughs entregó el animal a su amigo,

[William] fue hasta su librero y sacó un libro llamado Cat in the Mysteries of Magic and Religion, de M. Oldfield Howey. Lo abrió en un capítulo sobre la historia de los gatos en la magia antigua y me dijo: “Este es Margaras, el Gato Blanco; el gato sagrado”, y que debería leer un poco sobre los gatos y su relación con la magia y la historia. De inmediato supe que este “Gato Blanco” que había encontrado era muy especial para él.

Por esta importancia, Holden supo que cuando Marigay contrajo leucemia felina, tenía que hacer todo lo posible y aun un poco más para curarlo. De ahí que una vez desahuciado por la medicina veterinaria, que un día de primavera de 1999 no le dio más que pocas semanas de vida, recurrió a la medicina tradicional, específicamente al uso de hierbas curativas.

Fue así como llegó a una mezcla de plantas conocida como té de Essiac, descubierto entre la etnia nativa norteamericana de los ojibwe. El gato recibió una buena dosis diaria del té y, tres semanas después, su conteo de glóbulos blancos había mejorado significativamente, para sorpresa tanto de los médicos como de Holden. Al final el remedio fue tan bueno que Marigay vivió por cinco años más, un periodo notablemente superior al que de inicio había marcado su veterinario.

En el fondo es posible que el carácter sagrado de Marigay encontrara una correspondencia perfecta con este tipo de medicina, mucho más ancestral, mucho más ritual, mucho más orientada  al reencuentro de la armonía perdida.

[VICE]