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¿Protegen los cascos de aluminio del control mental? Una investigación del MIT

Por: pijamasurf - 10/15/2012

Un grupo de estudiantes del prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts emprende una rigurosa investigación para saber con qué forma de casco, hecho con papel aluminio de uso casero, el control mental por ondas de radio es menos posible.

Entre las teorías de la conspiración más comunes se encuentra una según la cual las ondas de radio, tan comunes en el espectro aéreo para un sinnúmero de telecomunicaciones, son también una herramienta de control mental, un recurso para favorecer el dominio sobre las masas inadvertidas de esta situación.

Asimismo, como método de resistencia, se dice que una cubierta de aluminio es una forma asequible y eficaz de obstaculizar dichas ondas y, en consecuencia, no ser sujeto de dicho control mental.

Para comprobar la veracidad de esta creencia, un grupo de estudiantes Instituto Tecnológico de Massachusetts, el prestigioso MIT, emprendió una investigación sobre las formas de casco de aluminio que interrumpen con mayor efectividad la acción de las ondas de radio sobre el cerebro humano.

Para esto, los jóvenes eligieron los tres modelos de cascos más usuales, a saber, el clásico, el fez y el tipo centurión (que se muestran a continuación, en el mismo orden), sometiéndolos a la prueba de un analizador de redes mientras estaban colocados sobre las cabezas de cuatro personas distintas.

Para su sorpresa, el dispositivo encontró que si bien todos estos cascos de fabricación casera desvían las ondas tanto de una fuente externa como de una interna (emanando del propio cráneo del sujeto), en el caso de ciertas frecuencias el efecto, sorpresivamente, se amplía. Y, para temor de “la comunidad marginal de paranoicos”, estas frecuencias coinciden con las de uso reservado para el gobierno de Estados Unidos, de acuerdo al listado ofrecido por la Comisión Federal de Comunicaciones de aquel país.

Así, de acuerdo con esta evidencia estadística, los cascos de aluminio en realidad “intensifican las habilidades invasivas del gobierno”, según escriben los estudiantes en el informe alusivo. “Especulamos que el gobierno, de hecho, pudo haber iniciado la manía de los cascos por esta razón”, agregan.

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Si la homosexualidad entre los seres humanos prevalece, los patos dominarán el mundo

Por: pijamasurf - 10/15/2012

Periódico neozelandés publica la estrafalaria colaboración de una joven de 14 años que previene al público lector contra la prevalencia de la homosexualidad humana, comportamiento que, asegura, llevaría a la ruina de nuestra especie y el ascenso de otras que creeríamos menores como los patos, que terminarían por dominar el mundo.

La homosexualidad es un asunto polémico, incómodo, pero falsamente. En realidad el escándalo está alimentado por factores de orden moral y religioso que históricamente han buscado imponer un control sobre el cuerpo y sus comportamientos, sobre individuos que poseen la capacidad de decisión sobre sí mismos. Por desgracia ahora y hace siglos ha habido personas que, individual o colectivamente, se creen en la obligación de dictar a otros las reglas de comportamiento que siempre deberían observarse.

En un caso curioso que, por supuesto, puede tomarse como broma, un joven de 14 años envió a un periódico neozelandés, el Northern Outlook, una carta sumamente estrafalaria en la que asegura que si la homosexualidad se vuelve una práctica común entre los seres humanos, nuestra especie estará condenada a la involución y la servidumbre para con otras que ahora se creerían menores, por ejemplo, los patos.

Si la homosexualidad se disemina, podría provocar que la evolución humana se estanque. Ello podría amenazar la posición del ser humano en la escala evolutiva y, digamos, los patos podrían dominar el mundo. Los patos siempre anidan en parejas y, si permitimos el matrimonio entre personas del mismo sexo, entonces los patos evolucionarán más que nosotros. Estaremos en peligro de ser todos iguales, con los patos más iguales que nosotros.

Desde esta posición pseudoevolutiva, Jasmin H. intenta justificar su rechazo a la homosexualidad, que supuestamente atenta contra la especie entera.

“No quiero que mis hijos compitan con patos”, agrega, en la frase que mejor delata la posibilidad de que todo esto no sea más que una acción burlona, un intento (logrado) por reducir al absurdo los argumentos contra las uniones entre personas del mismo sexo —lo cual de verdad esperamos que sea así, pues, de lo contrario, sería una pena que una mente haya alcanzado tal grado de ruina a tan temprana edad.

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