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Cortina de humo sobre el volcán: Televisa reporta avistamiento de objeto luminoso sobre el Popocatépetl

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 10/31/2012

Televisa, la gran empresa mediática mexicana, presenta en horario estelar el supuesto avistamiento de un objeto volador no identificado (OVNI) cayendo sobre el cráter del volcán Popocatépetl; teniendo en cuenta su historial de manipulación, ¿qué propósitos persigue la televisora al difundir esta información?

En uno de los reportes que menos asociaríamos con su línea informativa, Televisa reportó el avistamiento de un objeto luminoso sobre el Popocatépetl, el cual al parecer después de sobrevolar la zona, cayó dentro del cráter del volcán.

El supuesto objeto volador tenía aproximadamente 1 km de largo por 200 m de ancho, y se mostró frente a la cámara que la empresa mantiene en la zona durante un par de segundos antes de desaparecer en el interior del volcán, todo esto la noche del pasado 27 de octubre, entre las 20:43 y 20:45.

"No sabes si cayó ahí, o cayó adelante, o cayó atrás. Igual es una galaxia que está a 20 mil millones de años luz. Puede ser algo lejísimos que está pasando atrás de la Tierra", declaró al respecto Julieta Fierro, conocida investigadora y divulgador de la ciencia.

El hecho fue dado a conocer en el noticiero estelar de la empresa, conducido por Joaquín López-Dóriga:

 

Teniendo en cuenta el poder de difusión informativa de Televisa, y sus antecedentes al tratar temas sensacionalistas o de poca relevancia para el desarrollo de la vida pública en México (y sin embargo magnificados hasta mantener cautiva a una buena parte de la población), no queda sino preguntarnos por los fines que persigue la empresa al dar a conocer este tipo de información, qué cortina de humo intenta tender sobre los temas verdaderamente importantes para la realidad del país.

[Yahoo]

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El fin del anonimato y la privacidad: vigilarnos y recolectar información personal es más barato y fácil que nunca

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 10/31/2012

La reciente destitución del general David Petraeus como director de la CIA, a causa de un escándalo amoroso, revela la facilidad con que los gobiernos nacionales pueden vigilar a ciudadanos comunes, lo barato que resulta recolectar información personal ahora que nuestras vidas están siempre conectadas y activadas.

Hace unas semanas el mundo se conmocionó por la destitución de David Petraeus como director de la CIA, siendo el motivo de su cese dos episodios de infidelidad marital: uno de ellos con Paula Broadwell, quien tenía contacto frecuente con el militar por estar escribiendo su biografía, y el segundo con Jill Kelley, quien de alguna manera reveló el affaire al buscar ayuda en el FBI por las amenazas que había recibido por parte de Broadwell.

El hecho, por supuesto, no es menor, y admite numerosas lecturas. Una de ellas, casi desde la óptica literaria, podría referirse a la fragilidad que el poder adquiere cuando se involucra con las pasiones humanas: cómo basta un instante de debilidad (¿pero es debilidad aceptar lo que realmente somos y rendirnos ante esas potencias?) para que todo lo construido social y civilizadamente se derrumbe.

Sin embargo, quizá con mayor seriedad o actualidad, el incidente también puso de manifiesto la visibilidad cada vez más creciente que tienen nuestras acciones personales en el ámbito público, la facilidad con que los gobiernos nacionales —pero también cualquiera con los recursos adecuados— pueden rastrear lo que un individuo común hace y deja de hacer, los lugares que visita y frecuenta, las relaciones que establece en su cotidianeidad. ¿Cómo? Utilizando tarjetas de crédito, perteneciendo al mundo digital a través del correo electrónico y las redes sociales, y otros recursos que si bien, en el discurso positivo, nos dicen que nos mantienen conectados con el mundo, también poseen una cara oscura desde donde entidades de propósitos poco claros trabajan para aprovechar en su beneficio dicha información, datos que acaso ingenuamente vaciamos todos los días en ese contacto desinteresado y aparentemente inocente.

Kevin Kelly, fundador de la revista Wired, escribe, glosando el affaire Petraeus:

Esta debacle confirma algo sobre los cual expertos en privacidad han estado alertando desde hace años: la vigilancia del gobierno en ciudadanos ordinarios es ahora más barata y sencilla que nunca. Sin necesidad de acudir antes con un juez, el gobierno puede reunir vastas cantidades de información sobre nosotros con el mínimo gasto de fuerza humana. Solíamos contar con una cierta cantidad de protección privada simplemente porque invadir nuestra privacidad era trabajo duro. Ese ya no es el caso. Nuestras vidas siempre encendidas, conectadas a Internet, activadas por medio del teléfono, son una puerta abierta al Big Brother.

[boing boing]