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Ingesta de testículos, drogas y tónicos: un breve recuento del dopaje olímpico

Por: pijamasurf - 08/06/2012

En Londres 2012, ¿qué cantidad de atletas competirán dopados sin que estos sean detectados en los exámenes? Los métodos para ello avanzan, pero las drogas y las sustancias prohibidas, también.

Desde inicios de la justa deportiva, siempre se ha puesto en duda el rendimiento de los atletas, y no precisamente porque no sea satisfactorio, sino porque el Comité Olímpico Internacional (COI) cuestione que esas enormes capacidades físicas sean auténticamente naturales.

La actividad del dopaje es tan antigua como los mismos juegos: En 1904, Thomas Hicks ganó el maratón olímpico con la ayuda de huevo crudo, estricnina y pequeñas pociones de brandy que eran administradas por su entrenador.

“El dopaje siempre ha sido parte de los Juegos Olímpicos, pero los medicamentos, drogas y esteroides no han sido vistos como un problema, son ya un problema”, dijo Martin Polley, historiador olímpico de la Universidad de Southhampton.    

Los expertos aseguran que el incremento en el dopaje deportivo es un efecto secundario de lo que está pasando socialmente en el mundo: en realidad el mero hecho de competir ha pasado a segundo término, todo se centra en conseguir una medalla, dinero, reconocimiento, lo que le guste al ego… Las ganas de ganar quizá ciegan a los atletas, a tal grado que algunos llegaaron a comer testículos crudos de animales.

Afortunadamente (o no) las drogas actuales son menos agresivas, más sofisticadas y más difíciles de detectar, y el concepto de “hacer trampa” se ha ido distorsionando.

Vanessa Heggie, historiadora deportiva de la Universidad de Cambridge, comentó que los atletas de los primeros Juegos Olímpicos modernos, allá en 1896, habían proclamado la libertad de ingerir medicamentos y tónicos sin ninguna regulación. Con el paso del tiempo, todo fue distorsionando, pasando de legal a ilegal, y viceversa.

La salud de los atletas era tratada con drogas y medicamentos como la estricnina, cocaína o alcohol. En la actualidad, esto sería impensable porque ahora, a diferencia del siglo pasado, los atletas son vistos como súper hombres, y no como personas comunes y corrientes que gustaban del deporte.

A partir de que en Roma 1960, el ciclista danés Knud Enemark muriera por el uso de anfetaminas, el COI comenzó a implementar medidas en cuestión de dopaje. Desde entonces, la lucha ha ido creciendo con el paso del tiempo. Ahora, la Agencia Mundial Antidopaje tiene una enorme lista de cientos de sustancias prohibidas, y toda la aparatología que se implementa para el control de uso de drogas es, francamente, algo increíble. En Londres 2012, a diario se procesan 400 muestras para más de 200 sustancias vetadas en menos de 24 horas.

La relación dopaje-atletas siempre existirá, aunque resulta cuestionable cómo es que los atletas obtienen las sustancias tan sofisticadas y, a la vez, los mismos científicos sean quienes las detectan, ¿existe alguna relación oscura entre la ciencia y el deporte? 

[Reuters]

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"El Ulysses de Joyce hizo mal a la humanidad": Paulo Coelho

Por: pijamasurf - 08/06/2012

Paulo Coelho, el célebre escritor brasileño de best-sellers, aseguró en entrevista que "no hay nada" en el Ulysses de James Joyce e incluso que este libro hizo mal a la humanidad.

Joyce tiene fama de ser uno de los escritores más herméticos de la literatura, pero no gratuitamente: su complejidad tiene una amplia base cultural, artística y literaria que, a la manera de un enigma, va tomando elementos de cada uno de estos ámbitos para ofrecer al lector el reto de su desciframiento. "Solo lo difícil es estimulante", decía el cubano José Lezama Lima.

Pero al parecer no todos concuerdan con este modo de entender la literatura y aun el mundo. Paulo Coelho, célebre autor de best-sellers que se leen por millones en todo el mundo, recién declaró en una entrevista que uno los libros que más mal ha hecho a la humanidad es precisamente el Ulysses de James Joyce. ¿Su argumento? Que esta obra es "solo estilo".

"Hubo un tiempo en que era posible que los críticos destruyeran una película o un libro y eso se reflejaba directamente en el público, Ahora esa relación se horizontalizó [sic], lo que vale es el boca en boca", declaró el brasileño en entrevista con el diario Folha de Sao Paulo. Y continúa: "Soy moderno porque hago que lo difícil parezca simple y, así, me comunico con el mundo entero".

"Los autores de hoy quieren impresionar a sus pares. Uno de los libros que hizo ese mal a la humanidad fue el Ulysses, que es solo estilo. No hay nada ahí. Si tú disecas el Ulysses, da para un tweet", sentenció.

Es curioso que esta opinión de Coelho contraste con la de tantos escritores, críticos e investigadores que, al menos durante el siglo XX, se sintieron fascinados por esta opus magna de Joyce, al grado de ver en ella uno de los dos faros señeros del desarrollo literario ulterior.

Sin duda la de Coelho debe ser una manera muy particular de entender la creación literaria.

[Folha de Sao Paulo]