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Quienes leen adoptan inconscientemente la identidad de los personajes ficticios

Por: pijamasurf - 06/21/2012

Estudio psicológico encuentra que quienes leen adoptan sin darse cuenta las creencias, actitudes y pensamientos de los personajes ficticios que protagonizan la historia leída, con efectos en su comportamiento real.

La literatura es sin duda uno de los mecanismos de sobrevivencia más empáticos desarrollados por nuestra cultura y nuestra psique, una construcción que se remite a los orígenes mismos de nuestra civilización y nuestra evolución como especie.

Recientemente Geoff Kaufman ―investigador pos-doctoral en el Dartmouth College de New Hampshire― y Lisa Libby ―profesora asistente de psicología en la Universidad Estatal de Ohio― llevaron a cabo un estudio en el que encontraron que quienes leen, en un gesto empático sumamente elocuente, adoptan sin darse cuenta del todo las actitudes, pensamientos y creencias de los personajes ficticios que protagonizan su lectura.

Kaufman y Libby realizaron seis pruebas distintas con 500 voluntarios, llegando a la conclusión de que las historias contadas en primera persona pueden transformar temporalmente la manera en que el lector se ve a sí mismo, al mundo y otros grupos sociales.

En uno de los experimentos, por ejemplo, las personas que se identificaron fuertemente con un personaje ficticio que vence varias adversidades para votar, se mostraron mucho más inclinadas a votar también ellas varios días después en una elección real, esto en comparación con otros voluntarios que leyeron una historia diferente.

En cuanto a los factores que se encuentran de fondo en este fenómeno, denominado “toma de experiencia”, parece ser que uno de los más importantes es que aquellos rasgos de personalidad que el lector pudiera encontrar similares entre sí mismo y la ficción, deben aparecer pronto en la historia.

Así, en otro experimento con un grupo de 70 hombres heterosexuales que leyeron la historia de un estudiante homosexual, la aceptación de este comportamiento fue significativamente distinta según la inclinación sexual del protagonista se revelara más temprano o más tarde en la secuencia narrativa. En este caso en particular, los participantes que solo pasadas varias páginas supieron que el personaje era gay, mostraron después actitudes menos favorables hacia la homosexualidad, en contraste con aquellos que lo supieron desde un inicio. Curiosamente este mismo fenómeno se repitió con un personaje ficticio de tez negra.

Otras circunstancias como el ambiente, la constante referencia a uno mismo (que se probó poniendo a leer a los voluntarios frente a un espejo), también influyen en la generación de este tipo especial de empatía.

“Entre más recordatorios recibes de tu propia identidad personal, es menos probable que estés dispuesto a tomar la identidad de un personaje”, explica Kaufmann. “Tienes que ser capaz de llevarte a ti mismo fuera de la fotografía y perderte realmente en el libro para tener esta experiencia auténtica de tomar la identidad de un personaje”.

Por su parte Libby aclara que la “toma de experiencia” es sumamente inmersiva, pues el lector “reemplaza su yo con otro”, en un proceso natural aunque inconsciente que pocos advierten ―lo cual lo hace todavía más intenso y vívido.

Finalmente, uno de los beneficios de este efecto de la lectura sobre una persona es que, a decir de Libby, los horizontes se amplían, llevando a los lectores a relacionarse ―ya desde su pensamiento― con grupos sociales con los que de otra manera nunca entrarían en contacto.

Imagen: moriza / flickr

[Medical Daily]

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Arquéologos encuentran objetos del Imperio Romano en tumba de Japón

Por: pijamasurf - 06/21/2012

En un traslado que se adivina extraordinario e increíble, se descubre objetos fabricados en el Imperio Romano en el lugar más imprevisible: una tumba en la prefectura japonesa de Kyoto que data del siglo V de nuestra era.

En un hallazgo sumamente sorprendente, que alimenta una multitud de preguntas, investigadores del Instituto Nacional de Investigación de la Propiedad Cultural de Japón, anunciaron el pasado viernes el descubrimiento de tres cuentas de vidrio en una tumba que data del siglo V, situada en las inmediaciones de Kyoto.

Lo extraordinario de estos objetos radica en que además de ser los más antiguos hasta ahora conocidos en suelo japonés fabricados en varias capas de vidrio, poseen en su composición química un material —el natrón, para fundir el vidrio— que caracteriza la manufactura realizada en el Imperio Romano.

Tomomi Tamura, uno de los investigadores involucrados en el descubrimiento, piensa que las cuentas fueron fabricadas en algún punto del Imperio y después enviadas al Lejano Oriente, a casi 10 mil kilómetros de distancia.

[Huffington Post]