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22 de junio: Día Mundial de las Mujeres sin Ropa Interior

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/22/2012

Este 22 de junio se celebra, espontánea y un tanto inexplicablemente, el día sin panties, las bragas que habitualmente llevan las mujeres como prenda íntima, acaso un gesto simbólico que invita a sentir la libertad de, literal y figuradamente, no llevar nada debajo.

Ha circulado en Internet una intensa campaña ―colectiva, anónima, generosa― que invita a señalar este sábado 22 de junio como el día sin pantys, aquel en que las mujeres dejen de utilizar las bragas que habitualmente llevan como prenda íntima inferior.

Luego de una intensa búsqueda la redacción de Pijama Surf ha sido incapaz de encontrar los orígenes o la historia de tan peculiar efeméride. Sin embargo, ello no nos impide comprender su posible justificación: la necesidad que se tiene de consagrar un día del año, a la desobediencia de la convención y los dictados sociales. Y en esta ocasión alrededor de uno de los aspectos más cotidianos, la manera de vestir, pero en su faceta más íntima: la ropa interior –restricciones que, por cierto, históricamente han sido mucho más severas en el caso de las mujeres.

Por otro lado quizás la fecha seleccionada tenga que ver con que el solsticio de verano generalmente se celebra el 21 de junio (aquí una lista de los festejos solsticiales más extraños), fecha que marca el arribo del verano y de su característico calor, el cual invita a despojarse de la ropa.

Y aunque posiblemente esto pueda pasar por un placebo, un sucedáneo ilusorio que satisface por un momento fútil nuestro anhelo innato de libertad, igualmente puede ser un atisbo definitivo que proyecte lo que se siente, literal y figuradamente, no llevar nada debajo.

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¿Por qué las empresas deberían contratar personas introvertidas?

Sociedad

Por: pijamasurf - 06/22/2012

Al discurso laboral dominante de la audacia, la temeridad y el protagonismo, puede oponerse uno que destaca las cualidades de los introvertidos como ventajas en el medio laboral: la persistencia, la cautela y la soledad como fundamentos de un buen desempeño profesional.

Desde hace ya varios años, la retórica laboral y de contrataciones ha privilegiado un perfil psicológico audaz, temerario, propositivo para las personas que desean conseguir un empleo, marginando un poco a aquellos cuya esencia era justamente la opuesta que tanto se pregonaba: tímidos, retraídos, recelosos de los liderazgos y el reconocimiento público.

Con todo, existe una corriente paralela a ese mismo discurso dominante que subraya los rasgos de introversión que redundan en beneficio del entorno laboral, tanto para el introvertido como para la empresa que se sirve de su trabajo.

Recientemente Susan Cain escribió en la revista The Atlantic unos cuantos párrafos donde reseña estas ventajas de los introvertidos. Nos dice, por ejemplo, que un introvertido permitirá a otros desarrollar proyectos propios que tengan una buena probabilidad de consumarse con éxito, esto porque, a diferencia del extrovertido, que busca a toda costa que nadie más que él triunfe, el introvertido no tendrá problemas con compartir el brillo de la gloria. 

Igualmente el introvertido tiene a su favor otras inclinaciones de comportamiento que son consustanciales a su personalidad: la persistencia, la cautela y la soledad.

De la primera, que a veces raya en la obstinación y la tozudez, les obliga a lidiar con un problema y no abandonarlo hasta dar con su solución: "No es que sea más inteligente, es que pasó más tiempo con los problemas".

La segunda les impide tomar riesgos innecesario o sin antes calcular lo mejor posible el costo, atributos que, extra-laboralmente, hacen del introvertido un trabajador seguro (uno que difícilmente se enganchara en problemas de apuestas o sufrirá accidentes de automóvil por conducir ebrio en su fin de semana, etc.). 

En cuanto a la soledad, histórica y estadísticamente, se ha comprobado como una condición imprescindible para el ejercicio y el cultivo de la creatividad: en todas las épocas, en todas las disciplinas. El introvertido, que disfruta a su manera estar solo o, mejor dicho, que encuentra placenteras las actividades que se realizan mejor en soledad, entre las cuales destacan aquellas que se traducen en un mejor desempeño intelectual.

Así, aunque el carácter extrovertido se pone parámetro para empleado y empleador, queda claro que la introversión no desmerece para nada frente a su opuesto. 

"Contraten buenas personas y déjenlas en paz", concluye Cain, rescatando una frase de William McKnight.

[The Atlantic]