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El mayor centro de espionaje del mundo, el inminente proyecto de la NSA

Política

Por: pijamasurf - 04/25/2012

La Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos operará desde 2013 el mayor centro de espionaje jamás construido, al cual arribarán todas las comunicaciones satelitales y de cables subterráneos y marítimos, además de contar con la capacidad de desencriptar todo tipo de documentos reservados.

La “seguridad nacional”, ese concepto que se invoca para cometer las tropelías más criminales desde el ámbito gubernamental, ha sido en Estados Unidos una de las preocupaciones fundamentales en casi toda su historia como país, agudiza en años recientes por las supuestas amenazas del terrorismo, los ataques cibernéticos y otros enemigos que, verdaderos o simulados, sirven para justificar la creación de una atmósfera de miedo y temor que paulatinamente se condensa en realidades y hechos concretos.

Uno de estos es un centro de espionaje hasta ahora inaudito, sin parangón en la historia de la humanidad y ante el cual el legendario gabinete de Fouché palidece de inmediato, que en septiembre de 2013 comenzará a operar la NSA, la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, y el cual se encuentra enclavado en las profundidades de una zona desértica de Utah, en el oeste del país.

El Utah Data Center es uno de los proyectos más ambiciosos jamás concebidos porque concentrará —interceptará, descifrará, analizará y almacenará— la información de casi todas las comunicaiones realizadas por medio de satélites y cables subterráneos y submarinos, sean internacionales, extranjeras o nacionales, desde correos electrónicos hasta llamadas telefónicas y búsquedas de Google. Un inmenso acervo que mapeará con bastante precisión la vida íntima de una persona común y corriente.

 

Y si bien esto es en sí mismo alarmante, hasta cierto punto se trata únicamente de una ampliación en dimensiones de lo que organismos de inteligencia ya realizan (legal o ilegalmente) aunque en proporciones reducidas. La verdadera joya de la NSA será la capacidad de romper con los códigos que envuelven buena parte de la información personal e institucional que todavía se reserva bajo determinadas claves. Estados financieros, transacciones entre empresas, comunicaciones diplomáticas y militares, archivos legales. Las investigaciones de la Agencia por fin tendrán una primera gran culminación en este magno complejo donde todos esos documentos podrán ser leído con la facilidad de quien hojea un periódico.

La red de espionaje de la NSA

Tal parece que este es un último y desesperado esfuerzo por parte de la NSA para sacudirse cierta obsolescencia que la rodea, sobre todo a raíz de su imposibilidad para prevenir incidentes ocurridos en suelo estadounidense desde que esta agencia fue creada en la década de los 50. Los ataques del 11 de septiembre de 2001 figuran como la demostración más evidente de su ineficacia en materia de seguridad. Misma que se acentúa ante los nuevos recursos de quienes sirviéndose de medios cibernéticos parece que han rebasado toda concepción formada antaño en materia de seguridad nacional. Paradójicamente, han sido justamente todos estos sucesos los que han puesto la mesa para que el espionaje adquiera de pronto un sentido positivo que lo hace ver legal y hasta impostergable.

Con una superficie de 2 mil metros cuadrados y costos de construcción y de operación que se cuentan en miles de millones de dólares, el Utah Data Center será un monumento que pervierte de de manera bastante sintomática una de las categorías que en años recientes han servido para definir la actividad humana por antonomasia: la comunicación.

“Cualquiera es un objetivo; cualquiera que se comunique es un objetivo”, sentenció al respecto un oficial de la NSA

[Wired

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La hipócrita guerra contra la marihuana de Obama, el presidente que fumaba ganja golosamente

Política

Por: pijamasurf - 04/25/2012

Relatos biográficos del joven Barack Obama lo retratan como un verdadero goloso de la ganja, fumando tranquilamente en las costas de Hawai; hoy Obama encabeza un encarnizada guerra contra la marihuana que caza a cientos de miles de jóvenes que, como él antes, solo quieren pasar un buen rato

Barack Obama, más allá de sus timoratas decisiones políticas y sus promesas incumplidas, sigue siendo uno de los presidentes más cool de la historia de Estados Unidos. A los cuestionamientos Obama responde con la simpatía y la ligereza, sonriendo y repartiendo bromas. Obama como Clinton aceptó haber fumado marihuana; a diferencia de este otro popular demócrata, "Barry", como le decían sus amigo de Hawai, sí aceptó haber inhalado el humo psicoactivo, y no una sino muchas veces.

Un nuevo libro biográfico, escrito por David Maraniss, pinta a Obama como un entusiasta de la marihuana, participando en toda la parafernalia y lúdica idiosincracia que genera esta planta en la juventud. Cuando Obama estudiaba la preparatoria en Hawai, la ganja abundaba:  Maui Wowie, Kauai Electric, Puna Bud, Kona Gold,  y otras variedades de pakalolo eran fáciles de conseguir.

El joven Barack incluso tenía una pandilla, que se hacía llamar, Choom Gang, con la que se juntaba a fumar porros y chacotear cerca de la playas paradisiacas de la Gran Isla. Maraniss, acaso ensalzando la historia para un mayor dramatismo, describe a Obama como un goloso empedernido, interceptando porros para fumar extra tanques y participando en épicas"hot-boxes". Contrariamente a Clinton, quien de manera recatada y un tanto ridícula dijjo que en la universidad fumó varias veces marihuana pero nunca inhaló, Obama incluso desarrolló una especie de innovación entre su pandilla, fomentando lo que llamó "TA" (siglas en inglés para absorción total). Si bien esto podría ser un recuento exagerado de  la juventud de Obama, el hoy presidente de Estados Unidos ha escrito en distintas ocasiones sobre su afición a la marihuana, e incluso una breve referencia a la cocaína, que consumía "cuando podía pagarla", en el libro Dreams from My Father.

Todo esto está muy bien y parece muy divertido, pero recordemos que mientras Obama había dicho en campaña que el tema de la legalización de la marihuana debía debatirse seriamente, su administración consistentemente ha maniobrado en dirección opuesta. Nunca en Estados Unidos han habido tantas personas arrestadas por posesión de marihuana, más de 850 mil sólo en el 2010. Fumar una planta, que Obama fumaba alegremente, llena las cárceles de personas que cumplen duras condenas solamente por buscar ese entretenimiento que el joven Barry y sus amigos encontraban impunemente en Hawai o hasta por buscar tratar una enfermedad en estados que no consideran que el cannabis tenga un uso medicinal.

Pese a que más del 50% de los estadounidenses están ya a favor de legalizar el cannabis, Obama mantiene un silencio sepulcral y evita tocar este sensible tema. Seguramente el joven Barry de ojos rojo llenos de brisa se ha dado cuenta que el negocio de las cárceles y de la venta misma de la marihuana es demsiado jugoso, y es que ahora sus amigos ya no son los alegres chicos del Choom Gang, sino los banqueros de Wall Street y los grandes lobbys que controlan ese negocio clandestinamente.

[Huffington Post]