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La ciencia de borrar la memoria y editar los recuerdos dolorosos

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/01/2012

La palabra contra la neuroquímica: científicos avanzan en la posibilidad de borrar recuerdos dolorosos específicos manipulando correctamente la química necesaria para memorizar, sustituyendo con un procedimiento preciso el mucho tiempo destinado a la terapia.

Durante muchos años se ha creído que la mejor manera de tratar un suceso pesaroso es hablar de ello con una persona específicamente entrenada para ayudar al sufriente no solo a que sufra menos, sino a entender mejor la causa de dicho sufrimiento.

Como sabemos, este método fue sistematizado, desde una perspectiva más teórica, por el vienés Sigmund Freud y continuada, por distintos caminos, por Carl Jung y Jacques Lacan, entre los más prominentes. Pero igualmente otros como Jeffrey Mitchell (sobreviviente de un accidente automovilístico) han elaborado manuales prácticos para estas situaciones que en la terminología médica se agrupan bajo la denominación de Estrés Post-Traumático (EPT).

Sin embargo, en los últimos años los descubrimientos en el campo de la neurociencia han contribuido a aclarar lo que verdaderamente sucede al interior de nuestro cerebro cuando intentamos lidiar con recuerdos dolorosos.

Sin duda el hallazgo crucial en este sentido fue saber que la memoria no se comporta como habitualmente (incluso desde el sentido común) estamos habituados a creer. En términos generales, la memoria no es un bloque indiviso en el que se van grabando nuestras vivencias y permanecen ahí, marmóreas, hasta el día en que ya no las recordamos más. Según varios neurocientíficos, la memoria es más volátil y no se puede decir, estrictamente, que los recuerdos se almacenan. Su comportamiento es más errático: cada vez que recordamos algo, el cerebro vuelve a formar ese recuerdo, introduciendo sutiles variaciones que dependen de las circunstancias en que volvemos a recordarlo, sobre todo nuestro estado emocional (por eso, dicen algunos, es tan fácil inducir recuerdos falsos).

Así es como se explica que la terapia, hablar de la situación dolorosa con otra persona, haya ayudado a muchísimas personas a sobrellevar su situación: situadas en un contexto inofensivo, pacífico, propicio, el recuerdo emerge en una versión distinta a la del momento en que se vivió, en muchos casos perdida la asociación traumática que lo hacía insoportable.

La neurociencia interviene en este punto para identificar la manera, a nivel cerebral, en que se forman dichos recuerdos, los neuroquímicos y las parte del cerebro que intervienen al memorizar en cada ocasión una de esas imágenes. Porque, no está de más subrayarlo, ahora se sabe también que la memoria no reside en un solo sitio, sino que está dispersa en varias zonas dependiendo del tipo de recuerdo registrado: las emociones negativas en la amígdala, los elementos visuales en el córtex visual, los auditivos en el córtex auditivo, etc. Al volver a recordar la química del cerebro y las acciones que este ejecuta también son otras.

Con esta premisa, la siguiente pregunta parece obvia: ¿es posible realizar artificialmente eso que el cerebro hace naturalmente? Y la respuesta, en el estado actual de la neurociencia, parece positiva. Varios experimentos (algunos de ellos reseñados por Jonah Lehrer en el artículo de donde procede esta información) han demostrado que con la combinación química correcta es posible manipular la memoria, en particular eliminar un recuerdo doloroso permanentemente y sin afectar otras funciones cerebrales. "En el futuro el acto de recordar algo será una decisión", dice Lehrer.

Un ejemplo análogo, por así decirlo, de una sustancia que puede alterar la memoria actualmente es el MDMA (éxtasis). Ya que esta droga detona emociones positivas --y entendiendo el proceso de reconsolidación de una memoria--, pacientes que recibieron MDMA para tratar su depresión post traumática asociaron los eventos traumáticos que revisitaron en su terapia con los sentimientos positivos de esta sustancia. El 83% de los pacientes mostraron una dramática disminución el los síntomas en menos de dos meses.

 

Pero el tratamiento potencial va más allá, pues a diferencia de otros procedimientos (casi todos ficticios) que plantean posibilidades similares pero borrando la memoria entera, la neurociencia propone una especie de inyección precisa que ataca el dolor de un recuerdo, esa dimensión de pena que impide a una persona continuar con su vida.

“Una vez que la gente se dé cuenta de cómo funciona realmente la memoria, muchas de las creencias de que esta no puede cambiarse parecerán un poco ridículas. Cualquier cosa puede cambiar la memoria. Esta tecnología no es nueva. Es solo una mejor version de un proceso biológico existente”, explica Karim Nader, quien descubrió la síntesis de proteínas directamente relacionada con la reformulación de los recuerdos.

En cuanto a las contrariedades éticas en este asunto, quizá la más importante sea la que señala Lehrer al final de su recuento: el hecho de que en nuestra realidad cultural vigente el dolor, el sufrimiento, la aflicción, tienen fin y sentido claro, usualmente identificados con el aprendizaje, con el carácter, incluso con la promesa de recompensa (no necesariamente ultraterrena) que se cristaliza en la adquisición de sabiduría, de experiencia, de ese residuo consolador que, creemos, permanece en el fondo de toda experiencia penosa.

La pregunta quizá sea si de verdad sería viable un mundo sin dolor.

Con información de Wired

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El hecho más asombroso del universo: somos polvo de estrellas (VIDEO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/01/2012

Un épico video insemina la conciencia de ser polvo de estrellas en nuestras células (una resonancia cósmica).

El físico Nel DeGrasse Tyson comparte en este inspirador video lo que considera es el hecho más asombroso del universo --nuestra propia esencia cósmica. Una especie de experiencia religiosa científica:

El hecho más asombro  [del universo] es saber que los átomos que constituyen la vida en la Tierra, los átomos que componen el cuerpo humano, son rastreables al crisol que cocinó y transformó elementos ligeros en elementos pesados en su núcleo bajo temperaturas y presiones extremas. Estas estrellas, las de mayor masa, se volvieron inestables al final de su existencia, colapsaron y luego explotaron y desperdigaron sus entrañas enriquecaidas a lo largo de la galaxia, entrañas hechas de carbón, nitrógeno, oxígeno y todos los ingredientes fundamentales de la vida. Estos ingredientes se convierteron en nubes de gas que se condensaron y colpasaron y formaron la siguiente generación de sistemas estelares. Estrellas con planetas en órbita y estos planetas ahora tienen los ingredientes para la vida. Asi que cuando volteo a ver la bóveda celeste... y sé que somos partes de este univero y estamos en este universo, pero quizás más importante que esos hechos, es que el universo está dentro de nosotros... mis atomos vinieron de esas estrellas, hay un nivel de conexion.

Tal vez un poco demasidado empalague astral en el video --especialmente por la música. Pero no hay duda que la conciencia de este solo hecho nos otorga un sentido de pertenencia tan hermoso como misterioso. Entendemos literalmente la frase crística: "El reino de los cielos está dentro de vosotros". Especialmente si jugamos a especular --y podemos hacerlo justo porque somos polvo de estrellas y nuestras mismas neuronas son herederas de esa luz original. ¿Podría existir un efecto de entrelazamiento cúantico debil que permanece más allá del paso del tiempo? Puesto que de haberlo, ya que cada partícula que ha estado en contacto entre sí es parte de un sistema de interconexión que transmite estados físicos, podríamos estar cuasi eternamente entrelazados con todos lo átomos del universo: y lo que sucede en las estrellas estaría fluyendo por nuestro cuerpo, en este instante.  Por otro lado si existe una memoria en la materia, que no depende exclusivamente del ADN (el cual sería sobre todo un sintonizador de esa memoria que los hinduistas llaman Akasha) es posible (aunque esto es una especulación seudo científica: con la libertad de ser polvo de estrellas e imaginación) que nuestros átomos almacenen aún la información de aquel crisol prístino en el que se cocinó lo que sería la vida en un estallido de luz. Memoria, en suma, de todo el universo, de todos los instantes: en la conciencia inaccesible de un electrón.

Para terminar con esta reflexión recordamos aquella frase de Shakespeare, dicha por el mago Prospero "We are such stuff/ As dreams are made on". Y me preguntó si no hay una conexión entre ese ser sustancia de sueños y ser polvo de estrellas. Un enigma profundo sobre la ontología compartida de todos los seres de este universo. Una última frase:

"Los iroqueses tienen, propiamente hablando, una sola Divinidad --el sueño", Father Jacques Frémin, 1669-70

[Daily Grail]