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Niños de 13 años trabajan 16 horas al día por 70 centavos de dólar para fabricar el iPhone

Por: pijamasurf - 01/16/2012

Empresa china mantiene a sus obreros en condiciones laborales despiadadas que hacen posible la riqueza de Apple y, de paso, la suya propia, en una cadena de infortunios que es, sin embargo, total y cruelmente racional y premeditada.

Apple es, por mucho, una de las empresas más interesantes de los últimos años. No solo por los dispositivos que ha puesto en el mercado, atractivos en sí, sino por el aura que ha sabido imponer sobre sus productos, una inexplicable pátina de prestigio y lujo que, según parece, viene incluido en el precio que los consumidores pagan cuando adquieren un iPod, un iPhone, un iPad o lo que sea que, entusiasmados, llevan a sus casas u oficinas, en el bolsillo o en el portafolios, cuando deciden cambiar su dinero por un producto Apple.

Y quizá sea este brillo un tanto irreal el que oculta a dichas personas las condiciones atroces en que se fabrican sus queridos aparatos, las brutales condiciones laborales que hacen posible el sueño del gadget y la distinción.

Shenzhen, la ciudad en China donde se produce la mayor parte de estos dispositivos, es, dentro de la podredumbre que rodea este sistema, el mejor ejemplo de dicha realidad. Ahí es donde se asienta Foxconn, la compañía que fabrica los iPhone y el iPad para Apple, así como otros dispositivos para otras empresas. Su planta laboral es de casi 430,000 personas, de las cuales al menos un 5% no alcanza el límite de edad legalmente aceptado para trabajar, obreros de 14, 13 e incluso 12 años laboran a la par de otros mucho más viejos, digamos, puliendo el cristal de los iPhone.

De acuerdo con una de estas obreras, a Foxconn no le importa la edad de quienes están a su servicio, pero cuando una inspección oficial se avecina, la empresa esconde por un tiempo a aquellos obreros que se vean demasiado jóvenes y los sustituye por otros con apariencia de adultos. La empresa sabe, por supuesto, la fecha en que estas revisiones se efectúan.

Sobrios y vastos salones colmados de decenas de miles de obreros, trabajando al unísono, monótona, mecánicamente, sin pausas ni distracciones, puestos los ojos, las manos, la atención en la repetición infinita de la tarea asignada. 8 horas al día que se extienden a 12 que se extienden a 16 cuando hay que fabricar un nuevo gadget que las multitudes impacientes están ansiosas de poseer —productos que difícilmente conocen en su forma última y cuyo funcionamiento, si tienen uno a la vista, consideran mágico.

En China los sindicatos están prohibidos. Quienquiera que sea sorprendido organizando uno, es aprehendido inmediatamente y enviado a prisión. Asimismo, circula entre las compañías una “lista negra” con los nombres de aquellos trabajadores tildados de “problemáticos”, aquellos que, por decir algo, se atreven a pedir pago del tiempo extra.

Ni qué decir de compensaciones por accidentes de trabajo: una prensa aplastó la mano de un obrero de Foxconn, empresa que no le dio ningún tipo de subvención médica y que cuando descubrió que su extremidad ya jamás funcionaría, simplemente lo despidió. El hombre formaba parte de la producción de carcasas metálicas para iPad, pero lo mismo pasa con aquellos obreros a quienes se les atrofian los miembros por realizar la misma tarea una y otra vez, 12 horas al día, durante años y años, o, por poner un ejemplo concreto, el de quienes utilizan hexano para limpiar la pantalla del iPhone porque esta sustancia se evapora mucho más rápido que otras, con lo cual la producción es más rápida, sin considerar que el hexano es una neurotoxina probada que afecta las manos hasta provocar un temblor incontrolable.

Y, desgraciadamente, la lista de infortunios podría continuar. O no. Porque no se trata de un problema de fortuna. Es uno total, despiadadamente racional, de causas y consecuencias premeditadas y cognoscibles. Es sumamente ingenuo pensar que los directivos de Apple, Steve Jobs incluido, no están o estuvieron enterados de estas condiciones en que se fabrican sus productos. Tan lo están que dicho entorno forma parte importante de sus ganancias.

Sin embargo, como bien apunta Henry Blodget en Business Insider, los dividendos de Apple son tantos y tan cuantiosos que bien podría permitirse mejorar las condiciones laborales de los obreros que están en la base de su riqueza, sin por ello comprometer su competitividad ni su provecho económico. Blodget habla incluso de fabricar iPhones y iPads bajo en un marco estadounidenses de leyes laborales.

Apple, sin embargo, podría argumentar que este no es problema suyo sino de empresas como Foxconn que tienen a sus obreros en semejante esclavitud. Y es que justamente ese es uno de los núcleos del problema: que la riqueza de Apple no es suya solamente, que aledañas se encuentran otras corporaciones que se pelean encarnizadamente las migas que caen de ese banquete, que como Foxconn hay cientos o miles de empresas dispuestas a realizar las mismas labores en condiciones incluso, si esto es posible, más ínfimas que las relatadas ahora. 

Entretanto, ahí están miles de compatriotas de estos obreros, hacinados en tropel frente a las vitrinas de los establecimientos que ofrecen el nuevo iPhone, embriagados por ese extraño, incomprensible encantamiento que vuelve a los productos de Apple aparentemente irresistibles y a sus consumidores autómatas que no descansan hasta tener en sus manos el último de sus gadgets —que nunca es realmente el último.

 

Con información de Business Insider y LA Times

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Las asombrosas medusas de Alexander Semenov, maestro de la foto submarina

Por: pijamasurf - 01/16/2012

La nueva serie de fotos del biólogo Alexander Semenov captura la belleza de las medusas como nunca antes: cerebros luminosos flotando por el océano con ecos de espacios cósmicos

El biólogo ruso Alexander Semenov es uno de los fotógrafos de vida submarina más reconocidos del mundo, especialmente célebre por hacer retratos de la fauna marina vibrantes de color y energía. Semenov acaba de presentar su nueva serie de imágenes tomadas en la Estación Biológica del Mar Blanco en Rusia y en la que se destaca la fotografía de medusas.

El fondo del mar parece el espejo de un espacio galáctico poblado por exóticos seres que evocan cerebros flotantes, conciencias translúcidas conectadas a la mente del océano. Semenov logra capturar a las medusas, que se han convertido en una de las especies dominantes, de una manera altamente estilizada, casi como si estuvieran posando a la cámara y accedieran a formar parte de un catálogo.  Es posible que las medusas sean visualmente el animal más psicodélico del planeta. 

Semenov es además buzo y director del programa de la Estación Biológica del Mar Blanco. De joven se especializó en el estudio del cerebro de los calamares. Semenov escribe:

Cuando primero empecé a tomar fotos de la vida marina, trataba de capturar pequeños invertebrados solo por diversión con mi vieja cámara y sin luces o lentes profesionales.  Coleccionaba estos invertebrados y luego les tomaba fotos en el laboratorio. Después de meses de fracasos logré algunas buenas fotos, las cuales les enseñé a la tripulación.  Esto nos inspiró a comprar  una cámara profesional para tomar imágenes debajo del agua y unos estrobos. Fue mucho más difícil y pasé dos meses sin tener buenos resultados. Pero al trabjar diario en algo inevitablemente obtienes experiencia. Eventualmente logré tomar buenas fotos —una o dos por cada vez que buceaba. Ahora, después de años de práctica, obtengo buenas imágenes casi en cualquier sesión, aunque todavía me falta amaestrar algunas cosas en lo que se refiere a la fotografía submarina.

[Colossal]