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7 libros imprescindibles para entender qué es el tiempo

Arte

Por: pijamasurf - 01/03/2012

7 sorprendentes libros que exploran el problema del tiempo desde distintos ángulos y perspectivas, sea como un asunto filosófico o como uno anclado en los más recientes descubrimientos científicos y alguna propuesta artística para comprender tan elusivo concepto.

El tiempo es sin duda uno de los enigmas más elusivos, y por ello más fascinantes, que la razón humana puede enfrentar. Sea desde las limitaciones de la reflexión personal o asistidos por los complejos modelos matemáticos y de proyección desarrollados en décadas recientes, hay quienes se han propuesto investigar la naturaleza del tiempo, su razón de ser, el misterio que rodea su inaprehensible concepción. La célebre sentencia de San Agustín — “Quid est ergo tempus? Si nemo ex me quaerat, scio; si quaerenti explicare velim, nescio”, “¿Qué es entonces el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si me piden que lo explique, dejo de saberlo”— es el emblema de cómo todos conocemos qué es el tiempo porque experimentamos su transcurso, porque sentimos a diario y en todo momento cómo nos atraviesa su flujo ininterrumpido y constante; sin embargo, si queremos detener se flujo para diseccionarlo y estudiarlo, entonces la tarea parece volverse imposible y eso que es tan sólido, tan evidente, tan real, se escurre de la inocente razón que hasta hace un instante, este instante, lo creía apresado.

Con todo, hay quienes se han empleado en investigar qué es el tiempo, dejando constancia de sus resultados en interesantes libros que sin duda vale la pena buscar y estudiar con cuidado si compartes con estos pensadores el angustiante problema del tiempo.

 7. The Thief of Time: Philosophical Essays on Procrastination, Chrisoula Andreou y Mark D. White (editores)

Compilación de ensayos en torno al asunto de la procrastinación, esa enfermedad de nuestra época que nos insta a postergar todo lo importante hasta el límite último de la urgencia, algo que ha sido visto por algunos como síntoma de negación ante la muerte, lo único de veras inaplazable. El libro explora las vetas morales de la procrastinación y también ofrece posibles remedios para curarla (aunque quién querría esto último).

 

6. The Time Paradox, Philip Zimbardo y John Boyd

Philip Zimbardo es un psicólogo de la Universidad de Stanford que ganó fama mundial, incluso fuera del ámbito académico, por el llamado “Stanford Prison Experiment”, en el que 24 estudiantes universitarios sirvieron como conejillos de indias para un estudio sobre la naturaleza del mal y cómo personas comunes y corrientes pueden, al más mínimo pretexto, relevarse malévolas y sádicas.

En esta publicación, sin embargo, el profesor, junto con John Boyd, dedica sus capacidades a explicar el fenómeno del tiempo desde una perspectiva más psicológica y social: su importancia en nuestras vidas, porqué sistemáticamente tendemos a devaluarlo y cómo la psicología y las ciencias del comportamiento nos pueden ayudar a mejorar nuestra relación con este. Los autores proponen en este libro cuatro paradojas centrales sobre el tiempo.

Traducido al español.

5. Introducing Time: A Graphic Guide, Craig Callender y Ralph Edney

Craig Callender, profesor de filosofía, y Ralph Edney, dibujante, suman sus conocimientos y talentos para ofrecer un recorrido gráfico, visualmente atractivo, por la historia de las investigaciones sobre el tiempo. De San Agustín a Einstein, pasando por Newton y Gödel, el libro trata conceptos como la entropía, el Big Bang o la curvatura del espacio-tiempo desde una perspectiva amplia que abraza a un tiempo lo mejor de la ciencia y la filosofía.

4. Black Holes and Time Warps: Einstein's Outrageous Legacy, Kip Thorne

Aunque este libro data de 1994, sus cuestionamientos hacia la Teoría de la Relatividad de Einstein no han perdido vigencia, y mucho menos su ambicioso recuento sobre la noción de espacio-tiempo que su autor, el físico teórico Kip Thorne, pone como faro al viaje a través del ethos fundamental de la astrofísica.

Traducido y disponible en línea

3. Time, Andy Goldsworthy

Durante tres décadas el artista inglés Andy Goldsworthy recorrió el mundo sembrando aquí y allá esculturas hechas de materiales naturales —hojas, pétalos, hielo, arena, agua, piedras, etc.— que, una vez terminadas, abandonaba a su suerte en un paraje donde el paso del tiempo se hiciera notorio. De sus efímeras creaciones solo se permitió registrar medio millar de fotografías que hicieran constar lo que alguna vez existió y que el tiempo terminará por destruir.

2. From Eternity to Here: The Quest for the Ultimate Theory of Time, Sean Carroll

Otro teórico de la física, Sean Carroll, examina el concepto de tiempo desde los preceptos de dicha ciencia, apoyándose en nociones como la entropía, la Segunda Ley de la Termodinámica, la Teoría del Big Bang en relación con el origen del universo, la mecánica cuántica y la Teoría de la Relatividad, sin duda cartas inmejorables de la baraja científica contemporánea. Carroll tiene además fama de ser uno de los escritores de divulgación científica con estilo más asequible, por lo cual estos temas, de suyo complejos, se exponen con claridad, aunque sin perder el rigor, para llevarnos a entender la búsqueda profunda del propósito y sentido de nuestras vidas.

1. A Brief History of Time, Stephen Hawking

Una de las obras clásicas sobre el tema, este libro de Stephen Hawking sorprendió al mundo en 1988 cuando dio a conocer este sorprendente recorrido con el que intentó responder una de las preguntas más fundamentales del ser humano: ¿dónde se originó el universo? Casi a la manera de un cuentista consumado, Hawking trazó la historia del cosmos mientras hablaba de matemáticas complejas, la fuerza de gravedad, la naturaleza del tiempo y muchísimos otros temas con erudición y sencillez, permitiendo a sus lectores concebir el universo desde una nueva y refrescante óptica. 

Traducido y disponible en línea

[Brain Pickings]

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Un tapir fantástico, el guardián de los sueños en la tradición japonesa

Arte

Por: pijamasurf - 01/03/2012

Los guardianes del sueño que protegen de los peligros y las pesadillas al soñante, tienen en el folclor japonés a un digno representante salido de la más inquietante fantasía onírica oriental.

Baku, Katsushika Hokusai

Los sueños son, no por casualidad, un mundo en torno al cual se ha tejido, desde tiempos inmemoriales, una amplia mitología que incluye todo tipo de criaturas, talismanes y un sinfín de creencias que intentan enriquecer o entender por la vía del sentido figurado y la metáfora un mundo de por sí abundante en signos las más de las veces incomprensibles.

Así, por ejemplo, uno los símbolos más recurrentes de las muchas tradiciones folclóricas alrededor del mundo, es el guardián de los sueños: animales o artilugios que protegen al soñante mientras este se encuentra vulnerable, arrebatado mental o espiritualmente a esos otros terrenos oníricos, fantásticos, inexistentes para otro que no sea él mismo, pero, paradójicamente, estacionado corporalmente en esta realidad, expuesto a cualquier cosa que podría acontecer pero de la cual no puede percatarse.

Pero igualmente del otro lado de la barrera los peligros no parecen menos amenazantes: pesadillas que toman las formas más ominosas, que dan cuerpo a nuestros temores más secretos e inconfesables, que despiertan esos monstruos que tanto nos afanamos en echar debajo de la alfombra.

De ahí la necesidad, totalmente justificada, de que el ser humano busque protección contra todo esto, contra el temor y el miedo.

Animales y objetos diversos, así como plegarias y fórmulas, han cumplido esta función de custodiar el sueño del soñante, de guardarlo dentro y fuera de su fantasía contra todo peligro que atente contra su integridad.

Un caso especialmente interesante es el de cierta tradición japonesa en al cual uno de estos guardianes es una criatura semejante a un tapir (probablemente salido de los sueños de alguien) que se describe de esta manera en una vieja narración folclórica:

La vieja niñera le pidió [a la niña] que dibujara a un tapir en la funda de papel que cubría su pequeña almohada […]. La niñera le repitió entonces lo que muchos viejos creen: que si tienes la imagen de un tapir debajo de tu cama o en la funda de tu almohada, no tendrás sueños desagradables, porque el tapir los engullirá. Algunas personas creen tanto en esto que duermen debajo de mantas con la forma de esta bestia hocicuda. Si a pesar de esto se tienes un mal sueño, debes despertar y gritar: “¡Tapir, a comer! ¡A comer, tapir!”. Entonces el tapir se tragará el sueño y ninguna maldad le ocurrirá a quien sueña.

Por su parte Robert Moss explica:

El tapir de esta historia no es el mamífero de gran hocico, semejante a un puerco, del mundo natural. Se trata de un baku, una bestia compuesta originalmente tomada del folclor chino. En las primeras representaciones japonesas, este devorador de los malos sueños se retrata con trompa de elefante y colmillos, además de cuernos y garras de tigre. Actualmente al baku se le conoce también como yumekui ("atrapador de sueños") —tal vez un préstamo de Norteamérica— y en el manga y al anime toma varias formas.

Y Moss concluye, recordando el valor sapiencial y empírico de los sueños, que muchas veces son también extraños laboratorios donde se resuelven problemas o conflictos que nos aquejan:

Me inclino más por la idea de un guardián onírico que se alimente de la mala energía de un sueño sin que nos prive de los recuerdos de dicha experiencia.

[The Robert Moss Blog]