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¿Son las teorías de la conspiración meros contagios mentales?

Por: pijamasurf - 11/14/2011

¿La teoría de la conspiración, un virus cultural basado en todo menos la realidad? ¿O es eso justo lo que quieren que pienses?

The Independent analiza la creciente creencia en las teorías de la conspiración para explicar la realidad. El diario británico presenta información interesante de expertos y estudios científicos sobre este fenómeno cultural que ciertamente tiene una veta patológica pero, como suele suceder, ridiculiza en general a las teorías de la conspiración y a las personas que creen en ellas —como si cualquier teoría de la conspiración fuera igual y el solo hecho de considerar posible una conspiración fuera un abominación de la razón.

El director del Programa para el Estudio de la Violencia y el Extremismo, Jamie Bartlett, explica: "Hemos estudidado 50 organizaciones, incluyendo de ultraderecha, ultraizquierda, cultos, extremistas religiosos, radicales cristianos y radicales musulmanes, descubriendo que cada uno tiene algún tipo de conspiración  adherida a él. Los miembros  creen en una conspiración;  a veces es una muy grande global, otras es una dirigida contra grupos de interés específico. La conspiración mantiene juntos a los grupos y los lleva hacia una dirección más radical. Al mismo tiempo refuerza y endurece su ideología".

Internet, como es evidente, es terreno fértil para las conspiraciones y ha sido el propagador de estas teorías a escala global: existen comunidades masivas dedicadas a compartir y discutir conspiraciones como Above Top Secret (un sitio en el cual se pueden encontrar, por un lado, análisis lúcidos y, por otro, conspiranoia alucinatoria en su estado más puro), God Like Productions (un sitio menos escéptico todavía que Above Tope Secret) o los foros de David Icke y Camelot Project (donde la mayoría de los usuarios deberían de recordar que no es un foro de ciencia ficción).

Según Bartlett, las minorías y las personas que padecen desventajas sociales son más propensas a creer en las teorías de la conspiración, especialmente porque dichas por dichas condiciones consideran que el gobierno es corrupto.

La tercera parte de los británicos creen que la Princesa Diana fue asesinada (Daily Mail), un cuarto cree que la llegada a la Luna fue falsa (Engineering and Technology magazine), casi la mitad de los estadounidenses no creen que el calentamiento global esté provocado por el hombre y el 84% creen que el 11-S fue hecho con la participación del gobierno (NYT-CBS). The Independent alude a estas cifras con escándalo, pero al menos en 1 o 2 casos existen argumentos para tomar las proposiciones, especialmente si uno no está contagiado por el virus cultural de que creer en una conspiración es la derrota total de la inteligencia: algo que podríamos llamar la conspiración para deslegitimar toda conspiración (una especie de paradoja silogística como "Todas las teorías de la conspiración son falsas", Richard Nixon). Y posiblemente es la conspiración más extendida después de la conspiración para hacer que creas en una conspiración omni-abarcante, que controla todo el mundo y tu destino (al estilo de los Iluminati).

Tampoco hay duda de que las teorías de la conspiración apelan muchas veces a la delusión y muestran qué tan fácil podemos ser mentalmente programados.

La Dra. Karen Douglas, de la Universidad de Kent, hizo un estudio con dos grupos seleccionados aleatoriamente. Al primero se le dio a leer material que sugería teorías conspiratorias sobre la muerte de la Princesa Diana. Las personas que leyeron los textos conspiracionales fueron luego más propensos  no solo a creer que la Princesa Diana había sido asesinada, sino también en otras conspiraciones aparentemente no relacionadas. Esto es algo lógico si se tiene en cuenta la influenciabilidad del cerebro humano y su notoria funcionalidad a través de la imitación: creer lo que leemos es imitación lingüística, programación.

Chris French, profesor de psicológica en la Universidad de Goldsmith, considera que las personas que creen en las teorías de la conspiración tienen en común la creencia de que las cosas les suceden a ellos, y no son el resultado de sus propias acciones, y son personas generalmente religiosas. "Los creyentes son personas que intentan darle sentido a un universo caótico y buscan algún tipo de marco referencial para ser guíados".

El mismo French manifiesta su preocupación en un nivel de realidad básico. "Las personas están tomando  decisiones vitales  sin emplear ningún tipo de pensamiento crítico", dice el profesor de psicología.

Es verdad que las teorías de conspiración pueden ser peligrosas para la sociedad y para el indviduo que abdica al control de su vida. También es verdad que descalificar el pensamiento conspiratorio como algo tan ridículo e irracional que ni siquiera merece discutirse seriamente es muy útil para los gobiernos y demás instituciones de poder. Al contrario, acaso no es una señal de inteligencia, de la capacidad penetrante de la razón, poder hablar de cualquier tema sin suponer que de antemano se conoce la verdad. Tanto las personas que creen, a veces delirantemente, en las teorías de la conspiración como las personas que niegan tajantemente el valor discursivo de la teoría de la conspiración --y su posible realidad-- proyectan en el mundo sus creencias y son víctimas de su preconceptos --y lidian con sus proyecciones más que con los hechos (otro factor a considerar es la posibilidad de que ciertos fenómenos sean insondable para nuestro entendimiento humano).

El énfasis que hacen los detractores de las teorías de la conspiración en usar el pensamiento crírico para acercarse a un acontecimiento, también podría ser revertido, diciéndoles a muchos de estos detractores que usen el pensamiento crítico para analizar un suceso y revisen la historia, donde evidentemente existen antecedentes que demuestran que conspirar es parte de la naturaleza del hombre en su búsqueda de obtener y mantener el poder (esto no significa la caricatura de la conspiración de miembros de una sociedad secreta decidiendo encapuchados en la osucridad el destino del planeta). Precisamente porque la información es poder, como bien notó Foucault, la conspiración (el encubrimiento) tiene un claro uso político.

Ceder el poder personal y ver el mundo como una gigantesca conspiración que pesa sobre tu porvenir, ciertamente no es una forma recomendable de proceder. Pero no ser capaz de detectar cuando estás siendo manipulado por las agendas ocultas y los intereses creados de empresas y poderes políticos-financieros, es también una seria desventaja que va en la misma dirección de ceder el poder personal y no ejercer el pensamiento crítico. 

Como será obvio para los lectores asiduos, en Pijama Surf lidiamos con teorías de la conspiración puesto son partes también de un hecho noticioso y de la misma psique humana.  A veces cómicas, a veces cósmicas, estas teorías revelan un panorama más amplio de la realidad, una realidad que consideramos debe de ser cuestionada y entendida en plural: como una construcción colectiva en la que interviene tanto nuestra percepción y el lenguaje con el que describimos algo que no podemos decir que exista una cosa (o una realidad) independiente de nuestro lenguaje y nuestra percepción.

“El problema con la teoría de la conspiración es creer que existe un grupo particular de seres humanos que están en control de mi destino. Ese es un extremo filosófico al cual no quiero llegar. Por otra parte es obvio que las personas sí conspiran. Existen conspiraciones, fuerzas secretas detrás de los espectáculos externos de poder político. Está claro que no existe ningún político en Estados Unidos que tenga poder verdadero. Están simplemente trabajando para las grandes corporaciones e intereses económicos como el petróleo o el mercado global en sí mismo. El mejor modelo es que existen muchas, al menos varias conspiraciones que se entrelazan, que compiten, se funden  y se separan entre sí. Si queremos saber qué está pasando, si quieres entender la historia como está sucediendo, deberías de saber algo de estas conspiraciones. De  nuevo, la conciencia crítica es aquí útil “. -Hakim Bey

 

 

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Encuentran "cabeza de serpiente" en el centro del cerebro humano

Por: pijamasurf - 11/14/2011

En el centro del cerebro humano, en el complejo reptileano, se puede observar la imagen de lo que parece ser una cabeza de serpiente. ¿Es esta la confirmación material de la serpiente kundalini en la que está basada en buena medida el yoga?

  

Esta animación del interior del cerebro, generada por  Life Science Databases y que puede consultarse en Wikipedia, ha estado circulando en Internet en los últimos días luego de que alguien descubriera un asombroso parecido a una cabeza de reptil, específicamente de serpiente, en el centro del cerebro humano.

La animación muestra el lóbulo frontal izquierdo en rojo dentro de un cráneo semitransparente. El hemisferio cerebral derecho no se muestra, como si se hubiese quitado. La corteza cingulada anterior (ACC) a veces también se incluye en el lóbulo frontal; la aparente serpiente estaría ubicada justamente en el centro del cerebro. La imagen se basa en el trabajo de Talairach, Tournoux y Ono.

Esta imagen sería meramente anecdótica (y quizá de cualquier forma lo sea) si no fuera por el simbolismo de la serpiente  y su relación con el cerebro humano: la llamada serpiente kundalini, símbolo en en el yoga ancestral de la energía que en su elevación espiritual sube de la base de la espina dorsal, del primer chakra, desenrollándose, al séptimo chakra, a una altura que bien podría coincidir con la posición en la que se muestra en la animación la cabeza de la serpiente. Por otro lado, a Osiris se le representa en ocasiones con una serpiente a la altura de su tercer ojo (parecida a un cono de pino), en lo que se ha interpretado como la cuasi ubicuidad del símbolo de la serpiente representando el ascenso de la energía vital.

Asimismo, según el modelo propuesto por Paul MacLean, el cerebro humano es un órgano triúnico, conformado por el complejo reptileano, el neocórtex y el sistema límbico. MacLean acuñó el término "reptileano" porque los reptiles están dominados cerebralmente por el tronco encefálico y el cerebelo, que controla el comportamiento y el pensamiento instintivo. Parte de este complejo reptileano es también la glándula pineal.  Se ha teorizado que estas partes del cerebro son vestigios aún activos de nuestro pasado evolutivo como reptiles. Es notorio que la forma que tiene este "complejo reptileano en el cerebro humano" sea también la de un reptil. No solo en función hay una correspondencia con los reptiles sino en forma, como una especie de misteriosa firma o sello fractal.

Ahora bien, todo esto podría ser mera pareidolia, una proyección de signos culturales en la naturaleza como si estos fueran independientes de nosotros. O si se quiere ir más lejos, para los que comulgan con las radicales y muchas veces disparatadas teorías de los antiguos astronautas y de los extraterrestres reptileanos, un estigma o un nodo de control a través del cual estos supuestos dioses reptileanos interactúan secretamente con el ser humano.