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Antílope taclea explosivamente a un ciclista de ruta que competía en África.

No todos los días pasa que te subes a tu bici y resultas tacleado por un antílope africano. Pero esto fue lo que le sucedió al ciclista de ruta Evan van der Spuy, del equipo Jeep de Suáfrica durante la competencia Albert Falls Dam, incidente que además fue videograbado, como si se tratara de una imposible broma prefabricada (estilo Jackass), por su compañero Travis Walker. ¿O acaso esos antílopes son drones?

Evan van der Spuy (alias "Buck Norris") completaba su trayecto en KwaZulu Nata por la pista marcada cuando un antílope (alcelafo caam) lo noqueó y lo mandó fuera del camino, como si fuera un liniero defensivo de algún equipo de la NFL.  El impacto no le produjo lesiones al ciclista (por lo cual no te sientas mal si este video te genera una carcajada).

No sabemos qué fue lo que llevó al animal a arrollar tan decididamente a van der Spuy, pero ciertamente, con su velocidad y su fortaleza, este antílope tiene un gran futuro en los deportes de contacto.

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Fotógrafo indio capta una magnifica imagen de un pavo real levantando vuelo, la cual trae recuerdos del ave fénix, el poderoso símbolo del renacimiento a través del fuego.

Esta extraordinaria imagen de un pavo real volando —abriendo las alas en una celeste crucifixión— ha circulado en Internet recordando a algunos la poética leyenda del ave fénix. La imagen fue tomada por un aficionado indio a la naturaleza, Kulashekara, y destaca por capturar en todo su esplendor el vuelo de un ave que comúnmente se observa anclada a la tierra, pero que durante el vuelo reluce con los colores del sol naciente en sus alas y las joyas relumbrantes de su cola.

El pavo real es históricamente el ave que más semejanzas tiene con el fénix; al igual que el fénix, para el cristianismo el pavo real simbolizó la resurección y la inmortalidad (y por lo tanto a Cristo). Los egipcios, probablemente por su similitud descriptiva con el fénix, consideraban al pavo real un ave sagrada. Por su belleza, es comprensible que el pavo real fuera el ave favorita de la suprema diosa griega Juno.

En China se dice que  la cabeza del Ave Fénix guarda semejanza con el cielo, los ojos al sol, la parte trasera a la luna, sus alas al viento, las patas a la tierra  y su cola a la distancia. 

Jorge Luis Borges, en su Libro de los Seres Imaginarios, dice del fénix:

«Los antiguos creyeron que, cumplido ese enorme ciclo astronómico, la historia universal se repetiría en todos sus detalles, por repetirse los influjos de los planetas; el Fénix vendría a ser un espejo o una imagen del universo. Para mayor analogía, los estoicos enseñaron que el universo muere en el fuego y renace del fuego y que el proceso no tendrá fin y no tuvo principio».