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La luz es la droga: estimulando la glándula pineal con máquinas de luz para producir DMT natural

Por: Alejandro Martinez Gallardo - 09/08/2011

Las máquinas Lucid Light Stimulator y Lucía 3 lideran la última generación de máquinas de estimulación fótica, posiblemente capaces de alterar o sincronizar las ondas cerebrales para generar una descarga de DMT

La alteración de la conciencia a través de la luz es un fenómeno inmemorial que probablemente tiene su origen en la exposición al sol al atravesar un bosque o una selva: los rayos del sol que por una afortunada coincidencia son tijereteados por las hojas de tal manera que se genera un patrón y un ritmo de luz que va alterando la mente de la persona que atraviesa ese escenario  --o quizás también dentro de una cueva. Ptolomeo en la antigua Grecia ya describe "la euforia" que producen estos patrones de luz. En su libro "Cielo e Infierno", apéndice de "Las Puertas de la Percepción", Aldous Huxley cita a la fotoestimulación (pirotecnia y estrobos) como una forma de entrar en estados de conciencia alterados que producen alucinaciones o visiones sagradas.

Fue Brion Gysin, el genial artista amigo de William Burroughs, quien inauguró la era moderna de la fotoestimulación, construyendo la famosa Máquina de los Sueños, un aparato análogo que consistía de un cilindro con arabescos perforados girando sobre una tornamesa a cierta frecuencia --emulando las ondas cerebrales alfa. La exposición a los patrones de luz que genera la máquina de sueños a corta distancia hacía  ue los sujetos entraran en un estado hipnagógico, similar a la fugaz antesala de los sueños. Gysin concibió su máquina onírica cuando iba en un tren y la luz del sol era recortada por los árboles y edificios del camino, al tiempo que se sumergía en un estado de duermevela, de dulce semiconciencia.

En el siguiente video, a partir del segundo minuto podemos ver una demostración de como funciona el Lucid Light Stimulator, aunque está en alemán de cualquier forma se percibe el funcionamiento de esta prometedora máquina de luz diseñada para entrenar las ondas cerebrales.

En la temprana excitación de la estimulación fótica, tan apropiada para su método cut-up de la realidad, William Burroughs describió el potencial de la luz como agente creativo:

"Los destellos crean una vibrante multiplicidad de imágenes en relación constantemente alterándose las cuales hace de los collages y ensambles del arte moderno totalmente ineficientes y lentos. La historia del arte ya no se está creando. La historia del arte como la enumeración de imágenes individuales acabó con la introducción directa de la luz como el principal agente de creación de imágenes que se han convertido en infinitamente complejas y todo-penetrantes. El cometa es la luz".

En un post siguiente relatare la historia de la fotoestimulación y las máquinas de luz y sonido, pero dire, antes de hablar de la última y más avanzada versión, que el genial Robert Anton Wilson relató haber tenido una experiencia de desdoblamiento corporal usando un máquina de fotoestimulación llamada Pulstar, en la cual el registro electroencefalográfico marco ondas planas (como en la película Flatliners).

Si bien las máquinas de fotoestimulación son lúdicos aliados para la psiconáutica no es fácil tener una experiencia verdaderamente psicodélica con cualquiera de estos aparatos. Intervienen muchos factores para realizar una lúcida sincronización de ondas cerebrales con las frecuencias luminosas y disparar al sujeto a un sueño despierto de fractales, sanación y hasta conciencia brahmánica. Sin embargo, al parecer la máquina de fotoestimulación más poderosa hasta la fecha ha llegado al mercado, la Lucid Light Stimulator, desarrollada por neurofísicos austriacos y su versión actualizada, con cariño, Lucía 3, la cual cuenta también con un neuroestimulador eléctrico.

Sin haber probado los efectos de esta máquina, la tecnología y las recomendaciones son las más impresionantes desde la década de los 90 cuando Tim Leary y Douglas Rushkoff inflaron la burbuja de las máquinas de luz y sonido y del brain entrainment. El neurocietífico Anthony Peake, de quien escribimos en el artículo Visiones Holográficas al final del tunel: explorando el misterio cuántico de la muerte, sugiere que Lucía 3 podría propiciar la generación de DMT endógeno del cerebro humano. El DMT es uno de los psicodélicos más potentes del mundo, presente también en el cerebro humano, análogo a la serotonina; según teorizan algunas personas como el Dr. Rick Strasmann las experiencias cercanas a la muerte pueden ser provocadas por una producción de DMT endógeno. Aparentemente este aparato se enfoca en la glándula pineal, el asiento del espíritu según el misticismo de las épocas.

Los creadores del Lucid Light Stimulator describe su invento:

"Un poderoso neuroestimulador que genera patrones de onda electroencefalográficos que normalmente sólo ocurren depsués de varios años de practicar meditación. Ya que el proceso involucra neuroestimulación puntual, y no sólo la reproducción del fenómeno causado por la luz brillante,  el curso de cada aplicación es diferente. Lucia 3 facilita las experiencias trascendentales que de otra forma sólo ocurren en situaciones extremas, i.e., cercanía a la muerte, consumo de enteógenos, etc. y subsecuentemente genera los mismos efectos positivos posteriores".

Toda experiencia de fotoestimulación es una experiencia de neurofeedback, contemplación en el espejo de las ondas cerebrales y como tal requiere cierto aprendizaje para llevarse (o dejarse llevar) a un estado de trance. Esto es lo que sugiere Peake, que tal vez haciendo lúcida la estimulación de la luz podamos llevar al cerebro a descargar DMT de forma natural y entonces habremos abierto el vórtice  en el centro de nuestra frente.

En la página del Lucid Light Stimulator  sus creadores documentan su viaje al Tibet con este aparato y sus experiencias con expertos meditadores, los cuales reportaron que la máquina les permitió entrar con mayor facilidad a un estado de conciencia elevada, mandalas, fractales, paz y éxtasis...

Habría que probar este aparato, pero no hay duda que tarde o temprano alguien lograra hackear la luz para abrir los portales de la conciencia. El mismo William Burroughs escribió que todo lo que se podía hacer en el cerebro por vía química podía ser reproducido por otras vías... La luz es la droga.

Twitter del autor: @alepholo

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La religión del entretenimiento: suave distracción, simulacro y programación de masas

Por: pijamasurf - 09/08/2011

Las máscaras que toma la propaganda adoctrinante en una sociedad supuestamente democrática son reveladas por Aldous Huxley.

Aldous Huxley ha sido acusado de muchas cosas, entre ellas, junto a su hermano Julian, de ser parte del brazo ideológico del Nuevo Orden Mundial. Esto puede o no ser cierto —a primera vista parece mera conspiranoia apoyada en tomar los ejercicios de ciencia ficción de manera literal, como ejercicios de un think-thank  o de wishful thinking—, pero lo que sí es evidente es que la lectura de Huxley puede ayudar justamente a desalinearse del orden mundial y volver concientizar los mecanismos de programación masiva característicos del paradigma sociocultural en el que vivimos. En este sentido es, al menos, un doble agente y, como diría Aeolus Kephas, "Illuminati are us", (Iluminati somos nosotros).

Huxley escribió sobre una amplia gama de temas y entre legendarios libros como Las Puertas de la Precepción, Un Mundo Feliz, Moksha o La Isla, por citar algunos con predilección, puede pasar desapercibido su brillante ensayo Propaganda en una Sociedad Democrática, nunca tan vigente y en el cual encomiamos su capacidad temprana, a la McLuhan, de detectar la tendencia del uso de los medios de comunicación como aparatos del Estado con el fin de ejercer una versión más sofisticada de la añeja práctica de control de las masas a través de la distracción y del adoctrinamiento tautológico. Al igual que Borges, quien dijo que "la democracia es la superstición de nuestra era" y Louis-Ferdinand Céline, que notó que hacer que el pueblo vote es la forma moderna de velar la esclavitud, Huxley advirtió que la democracia es parte de este gran simulacro de la libertad, lo cual, con gran agudeza, lo hace un insospechado precursor de Jean Baudrillard. El entretenimiento que generalmente se considera como algo neutral, y  veces incluso positivo, que hace que el hombre pase "bien" el tiempo, en realidad nos distrae de nuestro presente y aquello que más nos concierne: conocernos a nosotros mismos y buscar, en la guerra perpetua del instante, la libertad, a través de la cual accedemos al lado activo del infinito.

Traducimos algunos extractos que contienen, según se dice en la tradición zen, sendos satori:

«En lo que respecta a la propaganda, los primeros defensores del alfabetismo universal y de la prensa libre advirtieron solo dos posibilidades: que la propaganda sea verdad o que sea falsa. No previeron lo que en realidad ha sucedido, sobre todo en nuestras sociedades occidentales capitalistas: el desarrollo de una vasta industria de comunicación masiva, que no lidia ni con lo falso ni con lo verdadero, sino con lo irreal, lo que es casi siempre totalmente irrelevante. En una palabra, fallaron en tomar en cuenta el apetito casi infinito del hombre por las distracciones.

»En el pasado la mayoría de las personas nunca tuvieron una oportunidad de satisfacer del todo este apetito. Podían haber anhelado distracciones, pero esas distracciones no eran provistas. La Navidad llegaba una vez al año y las fiestas eran "solemnes y raras"; habían pocos lectores y poco que leer y lo más cercano a un cine de barrio era una capilla, donde los espectáculos, aunque infrecuentes, eran algo monótonos. Por condiciones remotamente comparables a las que ahora prevalecen tenemos  que remontarnos a la Roma imperial, donde se mantenía al pópulo de buen humor con dosis frecuentes y gratuitas de diversos tipos de entretenimiento —desde dramas poéticos a luchas entre gladiadores, desde recitales de Virgilio hasta rounds de boxeo, conciertos, ensayos militares y ejecuciones públicas. Pero incluso en Roma no había nada comparado con el sinfín de distracciones que proveen los diarios, las revistas, la radio, la televisión y el cine. En Un Mundo Feliz las distracciones sin cortes de la naturaleza más fascinante (the feelies: películas también táctiles, orgy porgy, sexo grupal bajo la influencia de las drogas, centrifugal bumblepuppy, una futurista versión de espirobol) son deliberadamente usados como instrumentos de política pública, con el propósito de impedir que la personas presten mucha atención a las realidades de la situación social y política. El otro mundo de la religión es diferente al otro mundo del entretenimiento; pero se asemejan en que decididamente "no son de este mundo". Ambos son distracciones y, si se viven continuamente, pueden volverse, como en la frase de Marx, "el opio del pueblo" y, por consiguiente, una amenaza a la libertad. Solo los que vigilan pueden mantener sus libertades y solo los que están constante e inteligentemente en el aquí y en el ahora pueden autogobernarse efectivamente por procedimientos democráticos. Una sociedad, cuyos miembros pasan buena parte de su tiempo  no en el presente, no en el aquí y en el ahora y en el futuro calculable, sino en otro lugar, en los otros mundos irrelevantes del deporte y las telenovelas, de la mitología y la fantasía metafísica, encontrarán difícil de resistir las invasiones de aquellos que controlan y manipulan la sociedad.

»En su propaganda los dictadores de hoy dependen fundamentalmente de la repetición, supresión y racionalización —la repetición de eslóganes que desean que sean aceptados como verdad, la supresión de hechos que quieren que sean ignorados y la estimulación y racionalización de pasiones que pueden ser usados en el interés del Partido o del Estado. Al tiempo que el arte y la ciencia de la manipulación son mejor entendidas, los dictadores del futuro indudablemente aprenderán a combinar estas técnicas con las distracciones interminables que, en el Oeste, amenazan con ahogar en un mar de irrelevancia la propaganda racional esencial para mantener las libertades individuales y la sobrevivencia de las instituciones democráticas».