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La onírica arquitectura y etérea ligereza que caracterizan a la Nebulosa el Águila () sugieren que este majestuoso cuerpo pudiera ser considerado como el más bello de todos los que conocemos.

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Aunque muchos pensarían, inmersos en la frivolidad, que el cuerpo más bello el planeta pudiese estar viviendo cerca de Hollywood, desfilando en alguna pasarela de Milán o jugando para el Real Madrid, lo cierto es que existe una majestuosa entidad a 6,500 años luz de la Tierra que destaca por una hermosura imposible de describir: la Nebulosa del Águila.

Esta torre de gas que mide 100 billones de kilómetros, inserta en la constelación de Serpens, pudiera considerarse como la top model galáctica por excelencia. Su esculturalmente etérea naturaleza favorece la manifestación de un precioso bestiario de sublimes criaturas que emergen de la más elegante combinación de gases jamás registrada. Entre ellas la más famosa es la que se conoce como "El Hada", una especie de gigantesco ángel que irradia una sensualidad sideral.  

foto e la nebulosa el aguila

La Nebulosa del Águila es un joven cúmulo estelar compuesto por 460 estrellas. Se calcula que tiene alrededor de 1.5 millones de años y que en conjunto emite una luminosidad un millón de veces mayor que la del Sol. Lo imponente de su belleza le ha valido el sobrenombre de "pilar de la creación", en una imaginaria suposición de que a partir de su inconmensurable estética se hubiese desdoblado el resto del universo. 

Desafortunadamente esta princesa del cosmos se aleja de nosotros a una velocidad de 64,800 km/h, por lo que eventualmente, algún lejano día, solo quedara de ella el recuerdo de su onírica arquitectura y multisensorial perfume. 

Twitter del autor: @paradoxeparadis 

 

 

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Disociación mental: tu cerebro podría estar poniendo atención en un objeto sin que lo hayas notado

Por: pijamasurf - 08/21/2011

Científicos sugieren la posibilidad de que la atención y la conciencia no sean tan inseparables como se piensa: el cerebro nos permite poner atención en algo sin estar plenamente conscientes de ello.

Durante mucho tiempo se pensó que poner atención y estar consciente de ello son dos funciones del cerebro tan estrechas y relacionadas entre sí que se creían inseparables. Sin embargo, un estudio publicado en el más reciente número de la revista académica Psychological Science, de la Asociación para la Ciencia Psicológica de Estados Unidos, sugiere que la atención puesta en algo y la conciencia de esa misma atención podrían ser dos procesos no necesariamente simultáneos ni totalmente unidos.

Para llegar a esta conclusión Po-Jang Hsieh —adscrito a la Duke-NUS Graduate Medical School en Singapur—, en colaboración con Jaron T. Colas y Nancy Kanwisher (del Instituto Tecnológico de Massachusetts), de entrada se plantearon la duda sobre dichos procesos mentales y, sobre todo, sobre su supuesta indivisibilidad: “Queríamos preguntarno, ¿pueden las cosas atraer tu atención incluso si no las ves del todo?”, dijo Hsieh.

La respuesta a su pregunta la obtuvieron diseñando y aplicando un par de experimentos basado en el fenómeno conocido como “visual pop-out” [“impresión que salta a la vista”], el primero de los cuales consistió en mostrar a una persona dos videos distintos al mismo tiempo, situándola de tal manera que solo podía ver cada video con uno solo de sus ojos. Por un lado el participante veía un video lleno de color y de patrones cambiantes; el otro video, destinado al otro ojo, mostraba figuras sin movimiento, casi todas en color verde a excepción de una pintada de rojo. Cabe mencionar que, de acuerdo con los especialistas, la conciencia se decanta, por default, hacia el video que es todo movimiento y color —“porque así funciona el cerebro”, acaso por razones evolutivas y de supervivencia que, a decir de Hsieh, tienen cabida en este asunto.

Pasada esta exposición a las pantallas, se le pidió al participante señalar qué de lo visto había llamado su atención, respondiendo casi todos que la “figura roja”, aunque aceptando también que no estaban muy seguros de haberla visto por completo.

El segundo experimento se desarrolló casi idéntico salvo por una variable: en tanto veían los mismos videos en la situación antes descrita, los participantes realizaron alguna tarea que demandó su atención. A diferencia del escenario anterior, en este la figura roja no atraía su atención solo inconscientemente, lo cual hace pensar a los científicos que el ser humano necesita un poco más de “poder cerebral” para poner atención en algo incluso si no está al corriente de ello.

Para Hsieh esta aparente disociación entre atención y conciencia podría haberse originado en el pasado remoto del hombre como homínido, cuando había que estar atento de los peligros en derredor incluso (o sobre todo) mientras se realizaban otras actividades. “Necesitamos ser capaces de dirigir nuestras atención hacia objetos potencialmente interesantes, incluso antes de percatarnos de la presencia de dichos objetos”, declaró Hsieh

[Science Daily]