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El nuevo genocidio: los costos de las guerras de Afganistán e Irak

Por: pijamasurf - 07/05/2011

Según cifras conservadoras, las guerras de Irak y Afganistán han causado más de 225 mil muertos y costarán más de 4 billones de dólares.

Según cifras oficiales el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York causó 2,752 muertes; en contraste, datos recopiladas por el Instituto Watson de Estudios Internacionales de la Universidad de Brown revelan que casi 100 personas por cada una que murió el 11 de septiembre del 2011 han muerto en Irak y en Afganistán, llegando a más de 225 mil en total. Una cifra conservadora si se le compara con la que Opinion Research Business estimó: según esta empresa londinense, tan solo en Irak, entre marzo y agosto del 2007, el número de muertes superó 1 millón de personas.

Aunque se reporta que solo 6 mil soldados han muerto en estas dos guerras, se cuentan más de 550 mil miembros del ejército que resultaron discapacitados —y la muertes entre el personal de los contratistas militares que han participado en la guerra, como Blackwater, no han sido contabilizadas.

Por lo menos 137 mi civiles han muerto en Afganistán, Irak y Pakistán como "casualidades secundarias" del conflicto armado,  cifra que podría ser muy superior a la que da la Universidad de Brown. Además de los muertos y heridos, muchísimas personas, al menos 7.8 millones, han perdido sus hogares en esos países de Medio Oriente.

Aunque muchos de los costos económicos de la guerra son casi irrastreables, enterrados en diferentes presupuestos, muchos de los cuales burlan o superan la capacidad de contabilidad, ya se han pagado 3.2 billones de dólares (3.2 trillones en inglés). El costo de estas guerras ascenderá al menos a 4 billones en el siguiente año. Entre los gastos absurdos de las guerras se cuenta los 20 mil millones de dólares que se han gastado en aire acondicionado, particularmente en el combustible para hacer llegar y mantener funcionado el AC que vuelve soportable la condición climática para las tropas estadounidenses acantonadas en territorios de Afganistán e Irak en donde se superan los 50° C. Que este gasto en específico sea 4 veces más que el presupuesto anual de las Naciones Unidas, no da cuenta de la total demencia que la guerra trae consigo. Asimismo, la guerra de Estados Unidos ha causado serios daños en el medio ambiente de estos países. Irak, una de los países con mayor historia y riqueza cultural, ha sido prácticamente destruido.

Mientras que la guerra ha afectado gravemente la economía del pueblo estadounidense, las corporaciones que han obtenido contratos militares para desarollo tecnológico, entrenamiento de tropas, para reconstruir los países que han sido asolados y para explotar los recursos naturales, se han enriquecido enormemente, demostrando que la ofensiva bélica representa un gran negocio para una élite privilegiada por el gobierno aunque sea un desfalco para la población general.

[Costs of War]

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La mente va más allá del cerebro: flota por todo el universo

Por: pijamasurf - 07/05/2011

La obra de Jung-Yeon Min nos lleva a visitar los paisajes derretidos de cerebros alternativos, dentro del gran pastel fractal de mentes que es el universo.

El cerebro en sus conexiones asemeja a una red vegetal, un bosque electroquímico que además incluye la fantasmagoría de los pensamientos y la imaginación (la región donde las árboles se convierten en nubes). Quizás los sistemas holísticos que forman organismos más grandes sean también órganos de percepción y procesamiento de información y, en este sentido, perderse en un bosque (con nuestro microbosque dentro del cráneo) es perderse en una mente  más grande, que a su vez pertenece a una mente más grande (el planeta como un sistema psicomineral integrador de todo los procesos individuales) y así sucesivamente, de tal forma que el universo puede concebirse en su totalidad como una enorme y etérea computadora cósmica, de la cual nosotros somos solo bits cuánticamente entrelazados para generar imágenes y experiencias en un loop de retroalimentación.

Más allá de esta teoría algo abigarrada que podríamos llamar "Sistemas Neurofractales del Multiverso",  la delicia son los paisajes interactivos de la imaginación imaginándose a sí misma en distintas capas y niveles de este castillo sináptico. A un lado tenemos los jardines nebulares que conectan dimensiones paralelas, las dendritas siempre arborescentes y los axones-esporas: lo que sucede con el agua cerebral que viaja en el espacio astral. Estos pensamientos se derriten en su autoobservación, en este acto vertiginoso de contemplar no lo que percibimos sino "aquello que nos hace percibir" el interior de la máquina orgánica que genera la simulación de la realidad.

La obra de Jung-Yeon Min nos inserta en la inestabilidad de la neurogeografía, zonas que se deshacen porque están hechas de una sustancia psíquica que se define por la percepción, el estado de coherencia cuántica que colapsa según la energía del observador. Los cerebros que penetra esta artista son generalmente dulces y perturbadores, como la habitación de una pequeña niña que ha tomado ácido lisérgico y se derrite en su cama.

 

[Synaptic Stimuli]