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Bohemian Grove 2011: El campamento de verano de la élite

Por: pijamasurf - 07/02/2011

A mitad de julio se celebrará la reunión anual de Bohemian Grove, el club de verano de la élite estadounidense que los conspiracionistas ven como un camp satánico y que según sus miembros es una inocente reunión en la que políticos y empresarios se entretienen con dinámicas colectivas, cerveza y obras de teatro en los bosques de Sonoma.

Como todos los años los políticos y empresarios más poderosos de Estados Unidos se reúnen bajo la falange de secuoyas en el campamento de Bohemian Grove. Esta especie de club de Toby de la élite ha sido llamado un camp Iluminati, una reunión satánica o simplemente un espacio de divertimento de hombres caucásicos de edad media.

Entre los miembros asiduos se destacan David Rockefeller (Sr. y Jr.), Henry Kissinger, George H. W. Bush, Paul Pelosi, Colin Powell, Walter Cronkite, Kenneth Starr, James Woolsey, Donald Rumsfeld y Riley Bechtel. Según Richard Nixon, el discurso que dio en la reunión de 1967 fue la llave que le abrió la presidencia. También se dice que el Proyecto Manhattan, origen de la bomba atómica, se creó en la reunión de “bohos” de 1942.

Este año,  a decir del Washington Post, la reunión de los Bohemian Grove iniciará a mitad de julio. El camp suele durar dos semanas,  generalmente a partir del segundo fin de semana, recibiendo la mayor concentración de miembros de alto poder (se calculan que hay 1200 miembros y la lista de espera para entrar al Bohemian Grove es de más de 20 años).

Las reuniones parecen consistir en una extraña mezcla de entretenimiento pop con ritos iniciáticos y enormes farras, nudismo y despilfarre místico. Su animal de poder es el búho (que aparece en el billete de un dólar y al parecer es el símbolo del dios Moloch). El condado de Sonoma, donde se celebra la reunión cómico-masónica, está cubierto por un abundante dosel de secuoyas rojas, uno de los árboles más altos del mundo, que llegan a medir hasta 125 metros. ¿Acaso un símbolo de la falocracia de este club de Tobby de potentados?

Buena parte de la información de los “bohos” ha sido difundida por el host de radio Alex Jones, la a veces disparatada celebridad del periodismo de conspiración en Estados Unidos. Jones infiltró la reunión y presenció la Cremation of Care (Cremación de las Cuitas). Esta ceremonia, se dice, es parte de un rito ancestral satánico de adoración a Moloch, dios de la usura, objeto del poema-diatriba de Allen Ginsberg. Es esta una de las bases que se tiene, según Jones, para pensar que la élite, empujando el nuevo orden mundial, profesa una secreta religión luciferina (otro indicio proviene de la obra del masón Albert Pike). También se hablar de que en las reuniones se realizan sacrificios humanos, pero algunos dicen que esto solo es una representación. Los más conspiranoicos dicen que en realidad los bohos son controlados por una raza de reptiles (tal vez sodomitas) y que posiblemente en esta reuniones implantan su oscuro plan de control mental.

Sin embargo todo esto es un poco extraño en un campamento que parece más una broma de testosterona, hombres poderosos divirtiéndose como niños, seguramente conspirando un poco,como suele suceder, pero nada del otro mundo,  solo típicamente riéndose de pésimos chistes, tomando cerveza y participando en diámicas colectivas (resultaría interesante ver, por ejemplo, a Bush padre e hijo jugando a "decirlo con mímica" o tal vez representando a algún personaje de tragedia griega).

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Instinto psicoactivo: animales salvajes que consumen drogas

Por: pijamasurf - 07/02/2011

Los animales salvajes también recurren al placer metasensorial consumiendo diversos tipos de hongos y plantas psicoactivas ¿Es la "psicotropicidad" una tendencia de todo ser vivo?

reno comiendo hongos alucinogenos

Está comprobado que los animales salvajes recurren, habitualmente, al consumo de hongos o plantas con propiedades psicoactivas. Lo anterior nos invita a preguntarnos sobre una cierta tendencia psicotrópica implícita en una buena parte de los organismos vivos en este planeta. Curiosamente el consumo de drogas psicoactivas en la historia de la humanidad se asocia, por un lado, con un sentido de neuro-exploración y, por otro, con una búsqueda ritual, en algunos casos religiosa y en otros de espiritualidad autodidacta, de contactar los planos etéreos de la naturaleza de las cosas (o quizá mejor dicho, de las anti-cosas). Tomando en cuenta lo anterior resulta aún más sorprendente, y apasionante, el hecho de que los animales salvajes se vean naturalmente atraídos por estas sustancias.

Recientemente el neurocientífico David J. Linden publicó su libro The Compass of Pleasure: How Our Brains Make Fatty Foods, Orgasm, Exercise, Marijuana, Generosity, Vodka, Learning, and Gambling Feel So Good, en el que afirma que los animales salvajes «voluntaria y repetidamente consumen plantas y hongos psicoactivos». En la lista recopilada por Linden se incluyen aves, elefantes y monos, que gustosamente ingieren moras naturalmente fermentadas, así como gorilas, cerdos salvajes y puercoespines, que prefieren el singular viaje de la raíz de iboga, una planta altamente psicodélica que se encuentra en ciertas regiones de África. A esto hay que sumarle otros casos como los famosos renos que consumen ávidamente los hongos alucinógenos amanita muscaria que tienen a su alcance (razón por la cual tal vez son capaces de trasladar a Santa Clos volando alrededor del mundo).

Pero más allá del hecho de que los animales salvajes consumen psicoactivos, conducta ya confirmada, parece que la verdadera interrogante está en saber si lo hacen por neuro-placer o por mera supervicencia. Y este precisamente es uno de los puntos que Linden considera en su libro: «¿Pero en realidad sabemos si estos animales gustan de los efectos psicoactivos de la droga o simplemente están dispuestos a sobrellevar los efectos colaterales de consumir una valiosa fuente alimenticia?». Después de todo, la fruta fermentada es una sabrosa y nutritiva comida. Si bien es difícil distinguir los motivos de los animales, muchos casos sugieren que el efecto psicoactivo constituye la principal motivación para su consumo. A menudo consumen una pequeña porción de planta o de hongo, dejando ver el efecto nutricional es minúsculo contra el considerable efecto psicoactivo.

[Huffington Post]