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"Avión-cometa-debe-golpear-acero": La sincromística mañana de George W. Bush el 9-11

Por: Aleister Cromby and Witch - 07/03/2011

El 11 de septiembre del 2001 George W. Bush se encontraba en una escuela primaria de Florida en la que los alumnos leyeron un texto que parece contener un código ritual relacionado a los ataques del 9-11.

Uno de los fenómenos más interesantes jamás presenciados a escala global de sincronicidad sucedió la mañana del 11 de septiembre del 2001. En el momento en el que se realizaban los ataques al World Trade Center de Nueva York una maestra afroamericana de la escuela primaria Emm Booke, enseñaba a leer a sus alumnos con el presidente Bush como invitado. Con una técnica hipnótica de pedagogía que resuena como un mantra, la maestra hace repetir a los niños las siguientes palabras: "kite", "hit", "plane", "steel", "must". Las cuales pueden ser ordenadas para decir "kite-plane must hit steel" (avión-cometa debe golpear acero).

Un "kite-plane" es un avión controlado a través de señales de radio, lo cual bien podría ser sinónimo de un drone, un avión no tripulado como los que usa Estados Unidos en Irak, Afganistán, Libia, Somalia, entre otros países.  Se ha sostenido en varias ocasiones que los aviones que impactaron las Torres Gemelas no fueron aviones comerciales sino justamente drones, (¿aviones-papalote o cometa?). Las Torres Gemelas, por supuesto, estaban hechas de acero.

Surge un escalofrío indescifrable al ver el video y escuchar a los niños repitiendo como en una especie de ritmo y rito vudú estas palabras (como si fuera una escena de Rosemary's Baby).

La pregunta evidente es si esto es una coincidencia o un rito orquestado por los mismos autores del ataque del 9-11 como parte de la psicopompa de la ceremonia másonica de sacrificio. Los conspiracionsitas sostiene que todo es parte de una organización con tintes satánicos, donde cada detalle obedece a una numerología y un simbolismo meticulosos (como el hecho de que Bush siguiera leyendo la historia para niños "The Pet Goat", La Cabra Mascota, una vez que ya se le había avisado que el ataque sucedía en ese momento —siendo que la cabra se asocia con Pan, Baphomet y en algunos casos, por añadidura, con Satán).

Sin embargo tal vez sea aún más significativo que la lección de lectura que estaban recibiendo estos niños simplemente fuera una manifestación sincromística de la conciencia que permea el universo, es decir, la maestra de esa escuela en Florida decidió enseñar a sus alumnos esa combinación de palabras sin saber lo que estaba haciendo, como médium de una información que se manifestaba en la conciencia planetaria (de igual forma los "electrogaiagramas" del proyecto de Princeton, Global Consciousness Project, registraron afectaciones en su medición de la conciencia global minutos antes del ataque de las Torres Gemelas y el científico Dean Radin notó en su investigación una tendencia en cientos de personas a tener premoniciones de este acontecimiento).

¿Fue este mantra entonado por pequeños alumnos afroamericanos un canto ritual de la élite programativa o una manifestación de la conciencia global,  del Logos saliendo a la superficie?

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La mente va más allá del cerebro: flota por todo el universo

Por: pijamasurf - 07/03/2011

La obra de Jung-Yeon Min nos lleva a visitar los paisajes derretidos de cerebros alternativos, dentro del gran pastel fractal de mentes que es el universo.

El cerebro en sus conexiones asemeja a una red vegetal, un bosque electroquímico que además incluye la fantasmagoría de los pensamientos y la imaginación (la región donde las árboles se convierten en nubes). Quizás los sistemas holísticos que forman organismos más grandes sean también órganos de percepción y procesamiento de información y, en este sentido, perderse en un bosque (con nuestro microbosque dentro del cráneo) es perderse en una mente  más grande, que a su vez pertenece a una mente más grande (el planeta como un sistema psicomineral integrador de todo los procesos individuales) y así sucesivamente, de tal forma que el universo puede concebirse en su totalidad como una enorme y etérea computadora cósmica, de la cual nosotros somos solo bits cuánticamente entrelazados para generar imágenes y experiencias en un loop de retroalimentación.

Más allá de esta teoría algo abigarrada que podríamos llamar "Sistemas Neurofractales del Multiverso",  la delicia son los paisajes interactivos de la imaginación imaginándose a sí misma en distintas capas y niveles de este castillo sináptico. A un lado tenemos los jardines nebulares que conectan dimensiones paralelas, las dendritas siempre arborescentes y los axones-esporas: lo que sucede con el agua cerebral que viaja en el espacio astral. Estos pensamientos se derriten en su autoobservación, en este acto vertiginoso de contemplar no lo que percibimos sino "aquello que nos hace percibir" el interior de la máquina orgánica que genera la simulación de la realidad.

La obra de Jung-Yeon Min nos inserta en la inestabilidad de la neurogeografía, zonas que se deshacen porque están hechas de una sustancia psíquica que se define por la percepción, el estado de coherencia cuántica que colapsa según la energía del observador. Los cerebros que penetra esta artista son generalmente dulces y perturbadores, como la habitación de una pequeña niña que ha tomado ácido lisérgico y se derrite en su cama.

 

[Synaptic Stimuli]