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¿La nueva religión? Convierten en Francia una antigua iglesia en un centro comercial

Por: pijamasurf - 04/10/2011

La iglesia, construida hace cinco décadas, será transformada en un centro comercial; la alegórica transacción nos invita a reflexionar sobre la posibilidad de que el consumismo se haya ya consagrado como una nueva y masiva religión.

En lo que podría ser considerada una claramente metafórica transacción, una iglesia ubicada al oeste de Francia, en Nancy-Toule, fue puesta a la venta ante la poca afluencia de fieles. Pero lo que realmente guarda el valor alegórico de este suceso es el destino de este inmueble: será transformado en un centro comercial. "Pusimos en venta esta iglesia de San Francisco de Asís en 2007, pues la práctica de la religión ha evolucionado en el barrio y hoy en día sólo acuden un centenar de fieles a la iglesia, que puede recibir a 700 personas", declaró el ecónomo de la diócesis local, Michel Petitdemange. Ante la negativa del gobierno local por absorber el inmueble, un promotor inmobiliario la adquirió en 1.8 millones de dólares con la explícita condición de no convertirla en "un bar, ni una sala de juegos ni un comercio ilícito del cuerpo o del espíritu".

Este tipo de transacciones son poco usuales en Francia, país en donde por un lado busca protegerse a los patrimonios arquitectónicos (aunque este inmueble es bastante reciente pues data de la década de los sesentas) y a la vez el catolicismo aún se mantiene relativamente fuerte. Sin embargo, es altamente simbólico, como una lúcida metáfora contemporánea, el hecho de que un templo religioso deba cerrar sus puertas ante la poca afluencia de fieles y termine siendo vendido para establecer un espacio dedicado a una nueva y masiva religión: el consumo. "Claro que para algunos parroquianos esta decisión es muy amarga, pues aquí se casaron y aquí bautizaron a sus hijos. Pero hay que adaptarse y tampoco es la muerte", agregó Petitdemang.

[AFP]

 

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Mientras Javier Sicilia demanda el fin de la violencia, comienza la Expo Seguridad en México

Por: pijamasurf - 04/10/2011

Mientras el poeta Javier Sicilia exige la paz, en la Ciudad de México comienza la exposición más grande en Hispanoamérica de equipo y soluciones de seguridad.

México vive momentos de profunda esquizofrenia. La guerra y la paz son términos que salpican las planas de los diarios nacionales y noticiarios de televisión, sin embargo, la exigencia de llegar al fin de la violencia se pierde entre los intereses de quienes han hecho de la violencia y la venta de armas su modus vivendi.

El crimen organizado, altos mandos de la Policía Federal y el ejército, mandos de policías estatales y corporaciones dedicadas al negocio de la seguridad a empresas e individuos, se regocijarán cuando caminen por lo pabellones de empresas como Defense Technologies, Sniper, Bullet International, pensando cómo utilizar el dinero de sus ganancias, o de los contribuyentes, durante la novena edición de Expo Seguridad en México, del 12 al 14 de abril.

Con 19 mil metros cuadrados de área de exhibición, la más grande exposición sobre “seguridad” pública y privada en Hispanoamérica es organizada por Giprex Internacional con la “filosofía de generar oportunidades de negocio”.

Mientras esto ocurre, el poeta Javier Sicilia exige al crimen organizado que responda a su demanda por la paz de la sociedad.

En un plantón en el zócalo de Cuernavaca, la ciudad de una eterna primavera eclipsada por la violencia, Sicilia, de acuerdo con el periódico Reforma, se dirigió al crimen organizado:  “Les digo desde aquí si realmente quieren dejarnos en paz. Nosotros no somos gente que tiene broncas con ellos [...] Yo veo muy mal lo que hacen, pero no se trata de juzgarlos. Es su asunto. Ellos han decidido tomar ciertas y vivir de ciertas cosas. Mucho probablemente no lo veamos bien, pero cuando yo les dije 'volvamos a su código de honor', quiero que nos digan si realmente están dispuestos a respetarnos como ciudadanía”.

Además Sicilia dio a las autoridades federales y estatales  hasta el 13 de abril para que resuelvan el multihomicidio en el que una de las víctimas fue su hijo Juan Francisco.

Mientras los ciudadanos exigimos el fin de la violencia y de una fallida política de lucha contra el crimen organizado que sólo ha generado más de 35 mil muertos, las autoridades muestran oídos sordos y fomentan el gran negocio de la venta de armas y equipos de “seguridad” frente a nuestras propias narices.