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El secreto evolutivo del orgasmo femenino

Salud

Por: pijamasurf - 12/08/2010

¿Cúal es la función desde una perspectiva biológica de que una mujer tenga un orgasmo? Después de larga controversia, parece que existe cierto consenso en que las mujeres tienen orgasmos para manipular con qué hombres procrean.

El orgasmo masculino es conspicuo, casi inocultable, y condición sine que non de la reproducción humana, un ave poco misteriosa para la biología. Pero en una ciencia tradicionalmente dominada por los hombres, los secretos del orgasmo femenino se han ocultado históricamente, a veces relegados a un apéndice biológico, a veces objeto de una fascinación incomprendida. La pornografía ante este misterio movió en los setenta la ubicación del orgasmo de la zona genital al rostro -paralelamente algunos biólogos evolucionistas pensaban que la función del orgasmo femenino tenía que ver con detonar bioquímicos y emociones que reforzaban los lazos de pareja propiciando la confianza y la fidelidad en torno a un hombre.

Otros científicos como Stephen Jay Gould creen que el orgasmo femenino no tiene ninguna función evolutiva, es un accidente del clitoris -como pene no desarrollado-.

Pero recientemente psicólogos evolucionistas han propuesto la teoría más firme de la función orgásmica femenina: es una sofisticada adaptación que le permite a las mujeres manipular -aunque sin su propio conocimiento- cuál de sus amantes fertilizará su óvulo.

Desde los sesenta, la literatura médica, recoge el caso de un marinero el cual tuvo sexo con una mujer que al tener un orgasmo la contracción de los músculos vaginales succionó el condón a su canal cervical. Prematuramente los doctores concluyeron que esto se debía a que los orgasmos femeninos jalan el esperma hacia el óvulo.

Pero sólo fue hasta hace un par de años que los biólogos británicos, Robin Baker y Mark Bellis, probaron esta hipótesis. Después de registrar el tiempo de orgasmo en más de trescientas relaciones sexuales, y tomando la eyaculación masculina del flujo vaginal, descubrieron que cuando una mujer llega al orgasmo un minuto  antes o hasta 45 minutos después de que su pareja eyacule, retiene mayor cantidad de esperma que si no tiene un orgasmo. Cuando su orgasmo precede más de un minuto al de su pareja retiene poco esperma.

Por otra parte los psicólogos Randy Thornhill  y Steve Gangestad de la Universidad de Nuevo Mexico en Albuquerque, han probado la perferencia sexual de las mujeres identificando que las mujeres prefieren a los hombres cuyos rostros y cuerpos exhiben mayor simetría. Existe evidencia médica de que las personas simétricas tienen también sistemas inmunológicos más sanos que sus contrapartes asimétricos.

Thonhill y Gangestad hicieron pruebas en este sentido y encontraron que las mujeres reportan tener una mayor frecuencia de orgasmos con hombres "simétricos" independientemente de si tienen o no una relación de pareja.

El estudio también arrojó un descubrimiento interesante. Existe una correlación entre fingir un orgasmo y flirtear con otros hombres, al menos en este estudio, lo que  podría indicar que fingir orgasmos es la forma más fácil que tiene una mujer con varios amantes de evitar la sospecha de su pareja, dándole seguridad a través de su "orgasmo".

En conclusión se podría decir que las mujeres tienen orgasmos con mayor frecuencia con parejas simétricas, como una forma de incrementar su posibilidad de tener los hijos de estos hombres que tienen mejores genes. Reiteradamente quien se asoma a la biología nota que aunque desde la óptica del cerebro parece que somos nosotros los que llamamos las jugadas, son los genes los que en realidad manipulan el destino de este juego.

Vía Psychology Today

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Un raro trastrorno mental impide sentir miedo

Salud

Por: pijamasurf - 12/08/2010

La amígdala es el corazón del miedo; una mujer sin esta parte del cerebro no le teme a nada y, al contrario, su interés por las cosas que generalmente producen miedo es desafíante.

Serpientes, sustos sorspresas en la oscuridad o hasta un hombre amenazándola con un cuhillo, nada de esto le da miedo a la paciente conocida con el nombre de SM. Esta mujer tiene un raro trastorno genético llamado la enfermedad de Urbach-Wiethe; al final de su niñez esta enfermedad destruyó ambos lados de su amígdala (compuesta de dos estructuras del tamaño de una almendra de cada lado del cerebro).

Experimentos habían relacionado a la amígdala con el procesamiento del miedo, pero estos estudios habían sólo sido realizado en animales, por lo cual había un factor de duda en el sentido de que no se sabe si los animales pueden sentir de manera consciente el miedo.

Un equipo liderado por Justin Feinstein de al Universidad de Iowa analizaron el caso de SM, quien sostiene que no ha sentido miedo ni siquiera cuando se le amenazó con un cuchillo o con una pistola. Los investigadores llevaron un diario electrónico de SM por tres meses, registrando sus estados emocionales: el miedo nunca apareció. SM dijo que no tenía miedo a hablar en público, a ser aceptada socialmente o hasta a morir.

Los investigadores luego hiceron su mejor esfuerza para asustarla, mostrándole películas de terror. SM mostró interés por estas películas pero no temor.  La llevaron a la Waverly Hills Sanatorium Haunted House, pero esto no la inmutó. Se reía picando la cabeza de los monstruos. La llevaron a una tienda de mascotas exóticas, SM, jugó con las serpientes venenosas y con las arañas.

"Lo que esto sugiere es que tal vez la amídgala actúa a un nivel muy instintivo, inconsciente", dijo Feinstein. "Sin esta área, en vez de perder el interés en las cosas, ocurre justo lo opuesto. Ella tiende a acercarse a aquellas cosas de las que debería de alejarse".

Otros científicos, aunque notan que es significativa la relación entre la amígdala y el miedo, advierten que el caso de SM podía no ser conclusivo ya que en otras personas existen diversos factores cerebrales que pueden tener que ver con el procesamiento del miedo.

Recordamos al futbolista mexicano egomaniaco, Hugo Sánchez, quien embravecido llamaba a tener "amígdalas" para enfrentar los partidos y, sin embargo, al parecer el llamado más bien sería a no tener amígdala si lo que se quiere es enfrentar impertérritamente algún encuentro.

También algo interesante a notar es como el miedo es parte del cerebro prmitivo y por otra parte su ausencia genera una enorme curiosidad por las cosas ¿hasta que punto la evolución del ser humano hacia el futuro necesitará del miedo? ¿Acaso la curiosidad cósmica de descubrir la otredad pueda suplantar este instinto? Como escribiera Terence Mckenna: "Así es como se hace la magia: lanzándote a un abismo y descubriendo que es una cama de plumas".

Vía Wired