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Small Craft on a Milk Sea: el nuevo disco de Brian Eno

Arte

Por: Eliphas del Ro - 10/25/2010

Con la gentileza propia de aquel que ya no tiene nada que demostrarle a nadie, Small Craft on a Milk Sea de Brian Eno es un homenaje al sincero gusto de hacer música

La inicialmente desconcertante flexibilidad del nuevo disco del maestro Brian Eno, Small Craft on a Milk Sea, termina por convertirse en una exuberante estrella polar que te guía por laberintos sonoros sin temor a perderse juntos. Tracks atmosféricos que se desdoblan subsecuentemente en piezas mucho más intrépidas, casi violentas, para luego rebotar en un estado de lúcida melanina con secuencias lúdicas y coquetas pinceladas.

Lanzado el pasado 19 de octubre, luego de un año de producción, este álbum sabe a un ejercicio caóticamente autobiográfico de Eno, que hasta cierto punto te abre las puertas a su intimidad actual pero sin él perder jamás el control de lo que te sucede durante el recorrido (tal vez sería apropiado considerar la analogía de un marakame desorganizado que te guía por un paseo en el cual, a tu pesar, no puedes dejar de confiar en él por más que quisieras resistirte). No sabemos si el autor haya percibido este disco como un autorretrato cronológico, ni podríamos afirmar que produjo en él un proceso particularmente terapéutico, pero tampoco puede negarse un explícito mood de terapia creativa al escucharlo, aunque esta haya sido simplemente una sumersión inconsciente.

Small Craft on a Milk Sea incluye 16 tracks, porción más que suficiente para garantizar una transmutación de estados de ánimo, desde el polvorienta nube de azar hasta procesos neuroalquímicos, sin olvidarse de regalarte un par de momentos de spa sonoro, enigmas introspectivos, e incluso un destello que imprime una sonrisa en la sinapsis del que escucha esta obra (a fin de cuentas las sombras también pueden ser deleitantes).

En resumen vale la pena sintetizar 56 minutos de tu vida acompañado por el pequeño bote que navega el mar lechoso con el maestro Eno al timón. Y sin garantizarte que vaya a detonar una epifanía en ti, lo cual tampoco debe descartarse, sin duda serás una mejor persona después de la sesión...

Track list:

  1. "Emerald and Lime" – 3:02
  2. "Complex Heaven" – 3:05
  3. "Small Craft on a Milk Sea" – 1:49
  4. "Flint March" – 1:56
  5. "Horse" – 3:02
  6. "2 Forms of Anger" – 3:15
  7. "Bone Jump" – 2:22
  8. "Dust Shuffle" – 1:54
  9. "Paleosonic" – 4:25
  10. "Slow Ice, Old Moon" – 3:25
  11. "Lesser Heaven" – 3:21
  12. "Calcium Needles" – 3:25
  13. "Emerald and Stone" – 2:12
  14. "Written, Forgotten" – 3:55
  15. "Late Anthropocene" – 8:09
  16. "Invisible" - 5:10

Participantes:

Leo Abrahams – guitar and computers

Brian Eno – vocals, synthesizer, production

Jon Hopkins – programming and keyboards

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Transmisión interestelar regalará sesión de pornografía a Dios

Arte

Por: pijamasurf - 10/25/2010

Utilizando quark-gluon plasma y otros afrodisiacos interestelares, el filósofo experimental y artista conceptual Jonathon Keats intentará excitar los deseos sexuales de Dios

La misión que Jonathon Keats se ha auto impuesto es clara: excitar a Dios a través de un despliegue de pornografía celestial. Y para lograrlo recurrirá a una porno proyección interestelar emitida desde el Gran Colisionador de Hadrones, así como a un estimulante kit compuesto de incienso, velas y un altar votivo, todos ellos orquestados desde su Mac, así como a una serie de súper sofisticados afrodisíacos, entre ellos el quark-gluon plasma. Equipado de esta forma el filósofo experimental y artista conceptual intentará incitar los deseos sexuales de Dios.

“El quark-gluón plasma es esencialmente la reminiscencia luminosa del coito divino, y es mucho más sexy que el bosón de Higgs”, afirma Keats. El QGP es una propiedad que algunos científicos afirman que se trata de un nuevo estado de la materia, también conocido como el “caldo de quarks”, que corresponde a una fase específica del proceso de la cromodinámica cuántica. Se manifiesta a temperaturas extremadamente altas y básicamente consiste en la liberación de quarks y gluones que componen la estructura de la materia a un nivel muy profundo. Los quarks son minúsculas cargas positivas que crean a los protones y supuestamente están unidos por gluones. En conjuntos estos dos podrían ser la representación física de lo que arquetípicamente conocemos como Aether y que permite que todo esté unido.

El porno despliegue interestelar que pretende Keats se transmitiría desde la sede del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), ubicado en Ginebra, Suiza, y la señal viajaría hasta Nueva York. “El primer porno palacio de Dios estará en Brooklyn a través de un enlace remoto web, en lugar de Ginebra, donde se encuentra el LHC. Pero si la CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) quisiera tener un palacio porno en su localidad, a mí me encantaría discutirlo con ellos. Tal vez un altar votivo construido al interior del túnel del LHC; eso sería fantástico”.

Y aunque pareciera que la intervención de Keats es algo bastante complejo, lo cierto es que el manifiesto artístico que se encuentra detrás de esta obra es aún más sofisticada: el inquieto filósofo busca recordar a Dios que está en deuda con sus hijos galácticos —es decir, nosotros— pues debe de proveernos con un hábitat menos susceptible al suicidio.

“El universo se ha estado expandiendo, algo que podríamos esperar de cualquier recién nacido, sin embargo, en los últimos 13,700 millones de años, el crecimiento ha sido incesante y de hecho el rango de expansión está acelerándose. Debido a la sobre-abundancia de energía obscura  la aceleración expansiva está destinada a despedazar el universo o a reformarlo en una masa amorfa. Y la fuerza gravitacional de los agujeros negros supermasivos no va a ayudar”, afirma Keats, y agrega: “Seguramente has pensado que Dios habría planeado una mejor forma de sembrar el universo que esta. Tal vez Dios concebirá futuros universos con mejores probabilidades de subsistir a largo plazo”.

La pieza de Keats se estrenará próximamente en Nueva York, en el espacio de arte alternativo de Williamsburg, el Louis V.E.S.P. Junto con ella también se exhibirá otra obra del mismo artista titulada “Pornografía para plantas”. Y aunque pareciera que la búsqueda de incitar sexualmente a Dios como recordatorio de que existimos, de que nos preocupamos por nuestro futuro e incluso de que estamos dispuestos a complacerlo, pudiera pecar de ser una tentativa cuántico-pagana, lo cierto es que las intenciones son buenas, y tal vez también lo sea el resultado. O como Keats lo expone: “No soy un psicoanalista, pero estoy seguro que un poco de buen porno aliviará a Dios de su resaca de 13,700 millones de años”.

[Wired]