*

X
En la cima de la pirámide emitiendo señales electrónicas desde el ojo que todos ven, estas compañías sostienen un imperio mediático que finca sobre la psique del planeta una realidad unívoca.


Si bien algunas personas podrían objetar que los ojos son la puerta del alma, es evidente que al menos los ojos son la puerta de la mente, conectados a una red neuronal a través de pulsos luminosos. “Quien controla tus pantallas, programa tu mente”, decía Tim Leary parafraseando a Marshall Mcluhan. Al parecer, en Estados Unidos son 6 compañías que controlan las pantallas, y apenas pocas más en el mundo entero. En la mayoría de los países vemos que los medios están conformados por oligopolios que se protegen de proyectos independientes que quieran partir el pastel. Si a esto añadimos que en gran parte del mundo se ven ampliamente las producciones realizadas por medios estadounidenses, entendemos que vivimos en la uniformediatización del mensaje comunicativo. La diversidad y la multiopción son generalmente una ilusión. Lo que nos hace recordar la definición del infierno de Jean Baudrillard, la perdida de la otredad, el infierno es “la repetición de lo mismo”.

En 1983 habían 50 companías que controlaban la mayoría de los medios en Estados Unidos, según el Media Reform Information, hoy en día existen solamente 6 grandes conglomerados de Big Media que detentan de forma excluyente la potestad mediática. La mayoría de las personas no se detienen a pensar de donde provienen los mensajes que consumen y qué intereses sirven. En Estados Unido el ciudadano promedio ve 153 horas de televisión, alrededor de 5 horas al día fundidos en un opio electrónico que emana rayos catódicos y meméticos de programación (consulta aquí una extensa lista de los efectos nocivos a la salud que tiene la TV, comprobados científicamente).

Las seis empresas que controlan los medios de Estados Unidos son Time Warner, Walt Disney, Viacom, News Corp (de Rupert Murdoch, que controla buena parte d elos medios en Australia y en Inglaterra también) CBS y NBC Universal (General Electric). Áreas que no controlan totalmente como la radio e Internet, ahora están siendo acaparadas también por cuasi monopolios como Clear Channel que tiene más de 100 estaciones de radio en Estados Unidos o Google, Microsoft y Facebook que acaparan buena parte de la red.

Es impresionante ver la lista que presentaremos a continuación, para que entendamos como casi todo lo que vemos proviene de una misma fuente, la cual no está precisamente interesada en estimular la mente de las personas a que piensen por sí mismas, y ni siqueira a generar productos de calidad: ellos mismos son la competencia. Sun intereses seguramente tienen más que ver con proteger a sus cofraters corporativos que pagan enormes cantidades por anunciarse en sus canales, y sobre todo podríamos decir que su interés principal es mantener las condiciones en todo el mundo que les permiten estar en la cima de la pirámide emitiendo señales con su gran ojo electrónico, produciendo una narrativa que llaman realidad:

Time Warner

Home Box Office (HBO)
Time Inc.
Turner Broadcasting System, Inc.
Warner Bros. Entertainment Inc.
CW Network (partial ownership)
TMZ
New Line Cinema
Time Warner Cable
Cinemax
Cartoon Network
TBS
TNT
America Online
MapQuest
Moviefone
Castle Rock
Sports Illustrated
Fortune
Marie Claire
People Magazine

Walt Disney

ABC Television Network
Disney Publishing
ESPN Inc.
Disney Channel
SOAPnet
A&E
Lifetime
Buena Vista Home Entertainment
Buena Vista Theatrical Productions
Buena Vista Records
Disney Records
Hollywood Records
Miramax Films
Touchstone Pictures
Walt Disney Pictures
Pixar Animation Studios
Buena Vista Games
Hyperion Books

Viacom

Paramount Pictures
Paramount Home Entertainment
Black Entertainment Television (BET)
Comedy Central
Country Music Television (CMT)
Logo
MTV
MTV Canada
MTV2
Nick Magazine
Nick at Nite
Nick Jr.
Nickelodeon
Noggin
Spike TV
The Movie Channel
TV Land
VH1

News Corporation

Dow Jones & Company, Inc.
Fox Television Stations
The New York Post
Fox Searchlight Pictures
Beliefnet
Fox Business Network
Fox Kids Europe
Fox News Channel
Fox Sports Net
Fox Television Network
FX
My Network TV
MySpace
News Limited News
Phoenix InfoNews Channel
Phoenix Movies Channel
Sky PerfecTV
Speed Channel
STAR TV India
STAR TV Taiwan
STAR World
Times Higher Education Supplement Magazine
Times Literary Supplement Magazine
Times of London
20th Century Fox Home Entertainment
20th Century Fox International
20th Century Fox Studios
20th Century Fox Television
BSkyB
DIRECTV
The Wall Street Journal
Fox Broadcasting Company
Fox Interactive Media
FOXTEL
HarperCollins Publishers
The National Geographic Channel
National Rugby League
News Interactive
News Outdoor
Radio Veronica
ReganBooks
Sky Italia
Sky Radio Denmark
Sky Radio Germany
Sky Radio Netherlands
STAR
Zondervan

CBS Corporation

CBS News
CBS Sports
CBS Television Network
CNET
Showtime
TV.com
CBS Radio Inc. (130 stations)
CBS Consumer Products
CBS Outdoor
CW Network (50% ownership)
Infinity Broadcasting
Simon & Schuster (Pocket Books, Scribner)
Westwood One Radio Network

NBC Universal

Bravo
CNBC
NBC News
MSNBC
NBC Sports
NBC Television Network
Oxygen
SciFi Magazine
Syfy (Sci Fi Channel)
Telemundo
USA Network
Weather Channel
Focus Features
NBC Universal Television Distribution
NBC Universal Television Studio
Paxson Communications (partial ownership)
Trio
Universal Parks & Resorts
Universal Pictures
Universal Studio Home Video

Vía The Economic Collapse


Te podría interesar:
Google se ha convertido en un monopólico mar de nuestra episteme, en la memoria de la mente colectiva: un pulpo máquina inteligente (¿munificente?) de infinitos y, a veces insospechados, tentáculos.

Sometimes I write a letter on paper with a pen then burn it laughing about how Google must be crying over information it will never index.

@abraham

El lunes pasado pijamasurf publicó una nota sobre Google Translate, una que anticipa la posibilidad de que pronto esta herramienta de Google traducirá poesía poéticamente, es decir, considerando en su labor reglas poéticas como la acentuación, la métrica o la rima. Si esto se concreta y si los resultados son convincentes, la empresa californiana habrá batido uno de los problemas más añejos de los sistemas de traducción automática: el tono afectado y artificial que siempre ha distinguido las traducciones hechas por una máquina.

El asunto, aunque toca un ámbito tan inútil como la poesía, no es menor ni trivial ni desdeñable. Haciendo suyos bienes cuya propiedad a nadie interesaba, poco a poco Google va convirtiéndose en la ortopedia cotidiana de la humanidad: gracias a Google encontramos la calle donde nos citaron o el reporte más reciente sobre cierto personaje de nuestro interés o ese soneto de Lope que malamente recordamos. Por Google podemos saber cómo construir un clóset, preparar un pastel o armar una bomba, creer que detectamos los síntomas de una enfermedad, conocer el curriculum vitae del profesor al que aborrecemos o la posición de las estrellas en este hemisferio en esta época del año. Virgilianamente Google nos guía, corrige nuestros errores, llena las lagunas de nuestra ignorancia, repara nuestros olvidos. Basta tener al alcance una conexión a internet y un dispositivo para conectarse y, potencialmente, cualquiera sabrá todo sobre todo.

Es imposible aventurar cómo será la relación futura entre Google y la humanidad, hasta ahora sin sobresaltos ni rompimientos. Algunos, sin embargo, previenen ya contra el inmenso, inagotable caudal de información que Google controla, ordena, dirige o, como los Google Books, guarda bajo su custodia y administra según sus criterios. No es posible saber si en el futuro habrá algún tipo de restricción explícita o irrevocable sobre los contenidos del buscador o si la empresa reclamará la propiedad de bienes intelectuales a los que todos tenemos derecho.

Por otro lado, vale la pena preguntarse también cómo está cambiando Google nuestra conducta, cómo (ahora que es innegable su presencia en nuestra vida diaria) va modificando algunos aspectos de nuestra subjetividad, por ejemplo, la memoria, una de las habilidades más valoradas del ser humano durante muchos siglos. Ahora resulta extravagante y hasta sospechosa una persona con buena memoria e incluso este concepto se ha reblandecido: para ser calificado como alguien con buena memoria basta dictar media docena números telefónicos sin consultar la agenda o decir en qué capítulo de qué libro se encuentra cierto pasaje o recitar dos o tres sonetillos de apenas catorce versos cada uno. Ahora no importa memorizar nada de eso porque, en cierta forma, cae en la categoría de lo inútil o lo banal: como dije antes, toda la información es potencialmente recuperable.

Quién sabe en qué otros aspectos estaremos cambiando a causa de Google y, en general, de la tecnología que nos circunda y que asiste nuestras vidas.

Sigue a Juan Pablo Carrillo en Twitter

Blog del autor