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Un universo sin Big Bang, sin principio y sin final

Ciencia

Por: pijamasurf - 07/30/2010

Una nuevo modelo físico resuelve elegantemente algunos de los problemas fundamentales de la cosmología en un modelo de evolución y transformación entre los elementos básicos del universo. Ser, sin principio ni final.

Aunque la teoría del Big Bang es generalmente aceptada como el origen del universo, sigue siendo sólo una teoría y algunos físicos plantean teorías alternativas para resolver algunas inconsistencias en este modelo del universo. Aunque para algunos la lógica es que el universo debió de tener un prinicipio, la posibilidad de que el universo es infinito, no tiene principio ni final, es también atractiva. Por una parte resuelve el problema filosófico de cómo algo puede salir de la nada (¿qué otro origen podría tener el universo que el universo?) y por otra parte, en un nuevo modelo físico, resuelve varios problemas de la cosmología actual.

Al sugerir que la masa, el tiempo y la longitud pueden ser convertidas la una en la otra al evolucionar el universo, el físico Wun-Yi Shu ha propuesto un nuevo tipo de modelo cosmológico que se ajusta a las observaciones de nuestro universo mejor que el modelo del Big-Bang. El modelo de Shu explicaría el incremento en la aceleración del universo sin tener que recurrir a una constante cosmológica como la energía oscura, así como eliminar otros dilemas como el problema del horizonte o de un universo plano.

En su propuesta, el tiempo y el espacio pueden ser convertidos el uno en el otro, con una variación en la velocidad de la luz como factor de conversión. La masa y la longitud también son intercambiables, el factor de conversión dependiendo tanto en la variación de la constante gravitacional como en la variación de la velocidad de la luz (G/c2). Básicamente, mientras el universo se expande, el tiempo se convierte en espacio, y la masa en longitud. Mientras el universo se contrae, lo opuesto ocurre.

"Vemos la velocidad de la luz simplemente como un factor de conversión entre el tiempo y el espacio... Simplemente es una de las propiedades de la geometría del tiempo-espacio. Ya que el universo se está expandiendo, especulamos que el factor de conversión varía en acorde a la evolución del universo, de esto que la velocidad de la luz varíe con el tiempo cósmico", dice Shu.

El modelo propuesto por Shu cuenta con las cuatro siguientes característics fundamentales:

• La velocidad de la luz y la constante gravitacional no son constantes, varían con la evolución del universo.

• El tiempo no tiene principio ni final: no hay Singularidad, ni Big Bang ni Big Crunch.

• La sección espacial del universo es una hiperesfera (un análogo hiperdimensional de una esfera), descartando la posibilidad de una geometría plana.

• El universo experimenta tanto aceleración como desaceleración.

Shu probó su teoría contra las observaciones cosmólogicas de supernovas tipo la que han revelado que el universo parece estar expnadiéndose a un ritmo acelerado y encontró que, debido a que la aceleración es una parte inherente de su modelo, se ajusta a los datos observados en el ritmo de aceleración de las supernovas observadas. En contraste, la tiería del Big Bang aceptada no se ajusta a esta data, lo que ha cauasado que científicos busquen otras explicaciones como la energía oscura que teoréticamente comprende el 75% de la masa y energía del universo.

El modelo de Shu también resuelve el problema de que un universo aparentemente plano como el nuestro necesita condiciones muy especiales para poder llegar a existir (con probabilidades tan remotas que hacen pensar a algunos científicos en el principio antropocósmico de que el universo prácticamente conspira para que podamos existir y evolucionar). Con su modelo hiperesférico la "planicie" del universo desaparece automáticamente. También,el problema del horizonte del modelo estándar, que ocurre ya que no debería de ser posible que el universo comparta las mismas características físicas en lugares tan distantes, ya que esto requiere una comunicación mayor que la velocidad de la luz, deja de surgir si no se tiene un Big Bang y una aceleración intrínseca.

Curiosamente el físico que acuñó el término Big Bang, Fred Hoyle, pensaba que el universo era infinito y eterno y que no necesitaba de un Big Bang, el cual le parecía similar a la teoría de la creación divina. Otras teorías quizás menos contraintuitivas señalan que existen varios Big Bangs dentro de un superuniverso eterno e infinito.

Un modelo de un universo sin principio ni final, un universo evolutivo, donde las mismas leyes ("las constantes") evolucionan, encaja tanto con el ateísmo como con el misticismo. "Lo único que no cambia es el cambio", escribió Heráclito (y es parte fundamental del Libro de los Cambios, el I Ching) , en el universo de Shu todo se transforma en un proceso perpetuo. "Nunca hubo un tiempo en el que tú, yo, o alguno de estos reyes no existieramos, ni en el futuro dejaremos de existir", le dice Krishna a Arjuna en el campo de batalla (Bhagavad Gita). No es necesario dios ni la trascendencia, pero el universo entero puede ser dios, desde la inmanencia.

Vía Physorg

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Ciencia

Por: pijamasurf - 07/30/2010

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El esfuerzo combinado de tres telescopios espaciales de la NASA han logrado la imagen mas detallada del violento coqueteo entre estas dos galaxias, separadas de la Tierra por una distancia de 62 millones de años luz. Los tonos azules fueron aportados por el Observatorio Chandra X-Ray, mientras que el encargado de cubrir los tonos dorados y cafés fue nuestro querido telescopio Hubble y, finalmente, la información infrarroja, cortesía del telescopio Spitzer, arrojó la gama rojiza de la imagen. Esta orquesta de información óptica trabajó a lo largo de tres años, entre 1999 y 2002, y combinó más de 117 horas de observación espacial.

La imagen que resultó de este trabajo combinado nos permite una previsualización de lo que podría pasar cuando la Vía Láctea colisione con la galaxia de Andrómeda en unos cuántos billones de años. Así que podríamos afirmar que un cautivador e hiperestético escenario aguarda a nuestras conciencias.

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via Wired