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Entrevista a Rushkoff: Cómo hemos convertido el mundo en una corporación y cómo lo podemos retomar

AlterCultura

Por: pijamasurf - 08/13/2009

El nuevo libro del genial Douglas Rushkoff, Life Incorporated, explora cómo el planeta se ha convertido en una gigante empresa y cómo hemos interiorizado estos extraños valores corporativos, alejándonos de la realidad cotidiana, la naturaleza y de nosotros mismos

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Douglas Rushkoff es uno de los mavericks nativos de Internet y una de las mentes más agudas que tiene la crítica de medios en la actualidad, surfer de la psico y la ciberdelia, es responsable de viralizar el término "viral" (en su libro Media Virus) . Rushkoff, ese niño genio lisérgico de la academia (protegido de Leary), en sus 40s acaba de escribir un nuevo libro, Life Inc., en el que explora como el mundo se convirtió en una corporación. La vida misma de los ciudadanos del planeta ha interiorizado los valores de una empresa y se ha moldeado en semejanza: la Tierra se ha vuelto un inmenso terreno de negocios. ¿Por qué habríamos de ser tan generosos con estas frías corporaciones que sólo quieren que sigamos comprando y tirando a la basura para que pidamos más prestado y compremos más?

Rushkoff, en profunda sincronía con el tema del momento, la crisis económica, reflexiona sobre las trampas virtuales financieras que nos alejan del mundo real de la producción de bienes, del contacto con las comunidades en las que vivimos, con la agricultura, con la Tierra

 

Una economía de simulacro donde se ha confundido el mapa por el territorio (¡el dinero no es un valor material! es una convención y podría ser lo que queramos: lo podemos reprogramar).

La economía esta basada en la deuda, una máquina de burbujas. La realidad, introyectando las corporaciones y los esquemas financieros a nuestras vidas se ha vuelto un esquema piramidal Ponzi. Las compañías que cotizan en el bolsa son sólo los nombres de una deuda. Sin embargo la realidad y la experiencia humana es open source (código abierto) y si nos acercamos a la gente con la que vivimos y nos alejamos de las empresas, podemos recobrar nuestras vidas y salir del yugo sofocante del corporativismo hacia el jardín florescente de la realidad neotribal.

Traducimos la entrevista que le realizó Helen Olen a Rushkoff para Alternet.org:

Helaine Olen: ¿Cómo internalizamos los valores corporativos? Cómo sucede esto?

Doug Rushkoff: Sucede con el tiempo. Lo que pasa es que las corporaciones, como la industria automotriz, necesitan caminos, o la industria energética necesita una regulación que impida a la gente usar energía solar. Así que el gobierno hace que se escriban leyes cambiantes, escriben leyes para hacer lo que quieren. Básicamente dirigen las redes ferroviarias o las carreteras a través de los bienes raíces que quiere tener o la industria automotriz quiere que más personas usen coches así que coloca a uno de sus hombres en la Secretaría de Defensa y éste logra que se construyan caminos para los coches y hace que todos vivan en los suburbios donde se necesitan coches para ir a trabajar. La siguiente generación que crece con las cosas de esta forma piensa simplemente que así son las cosas. Así que la forma en la que son internalizados los valores corporativos es asumiendo que las reglas que están en lugar son condiciones preexistentes del universo y no reglas hechas por ciertas personas en un tiempo determinado con cierta agenda.

Helaine Olen: ¿Crees que los estadounidenses son más susceptibles a la atracción de los valores corporativos que otras naciones? Fuimos fundados como una corporación. Jamestown fue patrocinada por una corporación. También el Mayflower. ¿Está en nuestra sangre?

Doug Rushkoff: Lo que está en nuestra sangre es la necesidad de creer. Somos muy, muy idealistas, personas optimistas, calvinistas espirituales. Así que tenemos ese camino amarillo de Fran Baum y esa añoranza del cielo de la recompensa que nos desconecta con el momento. Por eso somos tan susceptibles al consumismo y a la propaganda. Es muy bonito que queremos creer. Pero la creencia en sí misma nos desconecta.

Helaine Olen: Cuando crees que esto empezó. El periodo de Reagan es tradicionalmente el culpado, pero en tu libro Life Inc. Te refieres a un periodo anterior...

Doug Rushkoff: Yo diría que el último momento de transformación pudo haber sido cuando los veteranos estaban regresando de la Segunda Guerra Mundial . Franklin Roosevelt y su administración temían que los veteranos estuvieran locos y propiciaran descontento civil. El gobierno trabajó junto con tipos como los Levitt Brothers para desarrollar comunidades que aislaban a la gente de la otra, enfocándola en la familia nuclear y preocupándola con coleccionar bienes de consumo que a su vez mantenían la economía de la edad industrial creciendo como necesitaba.

Helaine Olen: En un nivel se puede decir que funcionó. No hemos tenido una gran guerra en 60 años. Es eso algo malo?

Doug Rushkoff: Funcionó, pero tiene sus consecuencias. Para mantener la economía creciendo a ese ritmo tuvimos que crear una sociedad de consumo de personas buscando la satisfacción a corto plazo en vez de trabajo a largo plazo. Terminamos creando una economía mucho más dependiente en la especulación que en bienes reales. Terminamos necesitando expandirnos a través del terror geopolítico porque la colonización ya había acabado. Así que terminamos destruyendo muchas naciones en desarrollo para desarrollarnos nosotros y terminamos a la larga en la bancarrota.

Helaine Olen: Fue un arreglo temporal?

Doug Rushkoff: Sí, creo que todo es un arreglo temporal cuando te das cuenta, es un arreglo temporal cuando lo ves como un arreglo que es la razón por la cual hemos llegado al punto en el que vamos a tener que aprender a hacer algo y crear, vamos a tener que crear valor (bienes). Así que vamos de regreso al recambio. Así es, o creamos valor o la otra alternativa es desarrollar una política fiscal basada en el modelo de abundancia y no en el modelo de escasez. Crear mercados escasos para las cosas funciona muy bien cuando hay un escaso mercado para las cosas. Si alteramos esto y pensamos que en realidad ya tenemos suficientes cosas y comida, sería difícil ver esto en Estados Unidos, pero podríamos cada quien trabajar un día o dos a la semana y tener todas las cosas que necesitamos...

Helaine Olen: El Internet nos ayuda o nos perjudica? E Internet se suponía nos iba salvar de todo esto, pero en cambio parece haberse convertido en un Mega Big Brother. Nos lo sobrevendieron, se infiltró el interés corporativo o somos nosotros tan corporativos que lo moldeamos a nuestra imagen?

Doug Rushkoff: Simplemente somos tan corporativos que lo hicimos a nuestra imagen. La computadora y el Internet son sistemas de modelaje y los pudimos haber usado para modelar lo que sea y escogimos usarlos para modelar la economía como la entendimos en su momento, pero todavía estamos en el principio, todavía estamos en las primeras vueltas. Así que pienso que la belleza del Internet es que a hecho entender a las personas la posibilidad de una economía abundante.

Helaine Olen: ¿Pero cómo trabajas hacia eso?

Doug Rushkoff: Convenciendo a las personas a dejar de terciarizar (outsource) toda su actividad económica, consumo y producción a extremadamente ineficientes compañías a larga distancia que extraen el valor humano sin crear ningun tipo de valores. Pierdes todo balance. Eso no significa que todos deben de prostestar todo el tiempo contra todas las corporaciones, pero que sucede cuando retomas el 90% de las cosas que puedes hacer localmente o con tus amigos y les das sólo el 10 % a las corporaciones. Es lo más activista que puedes hacer. Solamente la idea de que las personas van a ahorrar el 80% de su dinero tiene a las personas temblando dentro del sistema financiero.

Helaine Olen: Empezar con un pequeño paso...

Doug Rushkoff: Ese pequeño paso es muy grande...

Helaine Olen: Hablabas de como la Corporación fue creada en el Renacimiento ¿cómo ha perdurado?

Doug Rushkoff: Ha persistido porque los reyes reescribieron las leyes para preservar a las corporaciones. Las corporaciones fueron inventadas por los reyes como una forma por la cual podían hacer dinero sólo con tener dinero y sin crear valor por sí mismos. Así que crearon monopolios los cuales cedieron a sus amigos a cambio de acciones de esas compañías. Y eso persistio porque los reyes fueron capaces de escribir leyes que les dieron ventajas a esas corporaciones en todos los periodos. Así que siempre que las corporaciones han sido amenazadas por algun tipo de competencia, el rey, o en nuestra era el gobierno, termina reescribiendo las leyes para favorecer la actividad corporativa sobre la actividad local, de los pequeños negocios. Es simplemente corrupción.

Helaine Olen: Una cosa que me gusto de tu libro es que no es tradicionalmente politico, me refiero a que empiezas atacando a tu antiguo barrio de izquierda tano como a la derecha...

Doug Rushkoff: No son de izquierda. Nos convencen de su virtud votando por Obama o sosteniendo reuniones populares o comprando sus cosas de las personas que se promocionan en el nuevo portal de compra en vez de hacerlo en otro portal. Al final, la virtud no es un perfil de consumo. La virtud es una forma de verdaderamente relacionarse con las personas en la vida real.

Helaine Olen: ¿Qué piensas de Barack Obama?

Doug Rushkoff: Se fue por mal camino.

Helaine Olen: ¿Te sorprende?

Doug Rushkoff: Estoy sorprendido porque sé que Obama es más listo que yo. Sé que lo es, pero creo que tiene una falsa fe o una fe mal ubicada en las burocracias centrales y en las instituciones y realmente cree que la forma de salvar la economía es rescatando a la banca.

El otro problema es que las personas en las que confió para realizar el modelo son ejecutivos de Goldman Sachs y corruptos. Así que aunque funiconara este modelo, las personas a las que les está pagando para hacerlo se están quedando con el dinero. No se puede volver más corrupto.
Helaine Olen: ¿Pero entonces qué hay que hacer ?

Doug Rushkoff: No creo que decir a la mierda, son injustos, son malas personas, están haciendo cosas muy malas con ese dinero. Lo que haces es decir esa economía en la que están trabajando no tiene nada que ver conmigo. Voy a trabajar dos días a la semana en la comunidad para apoyar a la agricultura que está cerca de mi, voy a servir d evoluntario en la escuela pública o trabajar en la librería. Me voy a desconectar de esa economía y dar cuenta que salirme no es salirme, salirme es salir de vuelta al mundo real.

Se han adueñado del mundo vitual y lo han construido y nos han convencido de que ahí está la acción. La acción no está ahí, la acción está donde están tus hijos y la comida y el agua que está entrando a sus células todos los días y eso que están haciendo haya arriba no puede durar para siempre. Realmente no puede.

Entrevista en inglés

Lee extractos de Life Inc aquí

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Sitio de Douglas Rushkoff

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La similitud entre una red de galaxias y una red de neuronas podría ser más que solamente algo formal. Es posible que el cerebro esté en todas partes y el universo sea en un enorme organismo de transmisión informativa.

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La correspondencia entre las formas del universo, del macrocosmos y del microcosmos, nos hace pensar en una correspondencia de las funciones. Es decir, a diferentes escalas, tal vez a diferentes niíveles evolutivos, todas las cosas parecen operar bajos los mismos principios y manifestar una interconectividad que llena de asombro y refleja una enorme belleza en su arquitectura cósmica. Esto fue la inspiración, observar la naturaleza, que llevó a los primeros filósofos (y místicos) a formular teorías con respecto a la armonía universal, la semejanza de las formas y también sobre la divinidad (coherencia resonante en cada quantum del universo: el hombre como materialización simbólica de la conciencia cósmica, un ente cuyo cuerpo es información).

Entre los grandes filósofos de la naturaleza y de esta veta particular que hoy en día la física agrupa bajo la teoría holográfica y fractal, se cuenta, en primer lugar, el mítico semidiós Hermes, a quien las tradiciones místicas le adjudican la fundación de todas las ciencias (incluyendo la escritura) y quien sintetizara toda la ciencia esotérica en su Tabla Esmeralda: "como arriba, es abajo"; Pitágoras, quien construyera una teoría de armonía universal entre las matemáticas, la música y los astros, cada uno una expresión (a diferente nivel) de un mismo código universal: el mundo, según este filósofo griego, es una sinfonía entre el Gran Hombre (el universo) y el Pequeño Hombre (el ser humano); Platón, quien viera en el mundo material la expresión o reflejo de un mundo espiritual (ideas o símbolos materializados).

Actualmente existen una serie de científicos que se han acercado desde la física a ese "arte" de la correspondencia entre las formas para descifrar el sistema operativo del universo (entre los cuales destaca David Bohm). Encontramos una versión interesante que expande estas teorías del autor Jay Alfred, cuyo postulado nos acerca a la posibilidad de que el universo entero sea una especie de inmenso cerebro (o Internet) que transmite información entre cada una de sus partes y el cerebro humano un reflejo de este cerebro cósmico al cual se conecta en perpetua retroalimentación.

«Las galaxias visibles en el universo no están aisladas ni desconectadas, sino están entretejidas por una estructura o red de filamentos que es la materia oscura que sirve como andamiaje del universo. Esta estructura en forma de red es una carcterística tanto de la materia oscura como del plasma magnético. La apariencia de esta red tiene un asombroso parecido con una disección del cerebro (ver imagen al principio de la entrada y hacer zoom).

»Pero no sólo es la morfología (aspectos estructurales) de la estructura del universo a grandes escalas la que es similar al cerebro humano, sino también la fisiología (las funciones). Estos filamentos transportan corrientes de partículas cargadas (iones) a lo largo de grandes distancias que generan campos magnéticos, al igual que una fibra nerviosa. Y forman circuitos, al igual que los circuitos neuronales en el cerebro.

»El alto grado de conectividad es lo que distingue al cerebro de una computadora ordinaria. La conectividad también es notable en la red cósmica. Las galaxias se forman cuando estos filamentos se cruzan entre sí. Un cúmulo (nexus) de filamentos provee la conectividad para transferir no sólo energía sino información de un núcleo galáctico a otro».

El autor también explica, aplicando la teoría de la memoria holográfica de Karl Pribram a toda la materia, cómo es posible que el universo sea también un organismo que graba todo lo que sucede en su "mansión de muchas habitaciones" (no existe el olvido, decía Borges). Algo que podría explicar por qué ciertos lugares parecen proyectar fantasmas o por qué la memoria está ligada al espacio donde un hecho ocurrió. Sugiere también la posibilidad de un intercambio de información entre los diversos tejidos cerebrales del universo, en sus diferentes escalas: galaxia, planeta, hombre, célula, electrón, etcétera:

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Twitter del autor: @alepholo