¿Besas inclinando la cabeza a la izquierda o a la derecha? Esto es lo que dice de ti según la ciencia

A lo largo de los tiempos de la humanidad, el beso se convirtió en uno de los elementos básicos para demostrar afecto e intimidad con una pareja, así como para incrementar el deseo sexual. Mientras que la teoría evolucionista explica que el beso pretende cumplir un papel de protección en donde probamos la saliva del otro para calcular casi orgánicamente las probabilidades de una descendencia fuerte, la teoría del psicoanálisis presume que se trata de una acción con el impulso de regular en el inconsciente alguna emoción negativa. Y conforme los estudios neurocientíficos avanzan, cada vez se descubre más información sobre los misterios que acompañan a un beso…

Por ejemplo, de acuerdo con un par de estudios realizados recientemente, se descubrió que la percepción visual –la manera en que observamos el mundo– tiene cierta influencia en la manera de besar. Normalmente las personas percibimos un diagrama de varias líneas y ángulos que nos brindan una estructura organizacional de nuestro entorno y aseguran nuestra supervivencia, pero también percibimos rasgos desde el inconsciente que nos ayudan a orientarnos en cuestiones emocionales. Entre dichos rasgos se encuentra un fenómeno curioso que alcanza un aspecto conductual: el de besar. Es decir que, de manera instintiva, las personas besan en la boca girando la cabeza a la derecha. Sin embargo, ¿y si el girar más a la derecha que a la izquierda durante un beso se tratase de una cuestión aprendida, en vez de ser instintivo?

Tomando en consideración que somos seres sociales que aprenden en función de su cultura, los besos son acciones aprendidas mediante las historias, novelas, películas, programas televisivos, en la calle… En las sociedades occidentales, es muy común observar a las personas dándose un beso apasionado en todos lados, pero poco se sabe si se trata de un beso que refleja lo que la gente siente o más bien es la sociedad la que dicta lo que se tiene que hacer. Los estudios han demostrado que la conducta del ser humano reflejada en las pantallas grandes se ve influenciada por las sociedades “W.E.I.R.D.” –por sus siglas en inglés, y que puede asociarse con la palabra weird que significa “raro o extraño”, para expresar “Occidente, Educado, Industrializado, Rico y Democrático”,–; es decir que una actividad tan básica como un beso –y como inclinar ligeramente la cabeza hacia la derecha– se ve fuertemente alterada por factores socioculturales, un aprendizaje vicario –por observación– y la normalización de ciertas conductas.

De hecho, los resultados de las investigaciones antes mencionadas muestran que más de 2/3 de los individuos que inician un beso, suelen inclinar ligeramente las cabezas ligeramente a la derecha si son diestros y a la izquierda si son zurdos. En consecuencia, la persona que está siendo besada, sin importar si es diestra o zurda, responde tratando de encuadrar en la pieza del romanticismo. Varios de los integrantes de los grupos de control expresaron que se siente simplemente raro dirigirse a la otra dirección de lo que señala el que inicia el beso. Gracias a esta información, los especialistas lograron concluir que el beso está fuertemente influenciado por los factores culturales del medio ambiente y por los biológicos del cerebro. En otras palabras, es como si el cerebro humano hubiese aprendido, por la normalización del beso, a girar de manera instintiva al lado “más fuerte” para proteger el lado “más débil” del cuerpo –como cuando uno es bebé y se gira por reflejo hacia un lado para defenderse con el brazo más hábil–. Podríamos decir entonces que los besos en la actualidad son el resultado de nuestra búsqueda de supervivencia, resistencia y lucha por vivir.

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