3 lecciones sobre cómo estar solos y no sufrir en un mundo que gira en torno a tener pareja

Algunos psicólogos y psicoanalistas explican que estar solo en una sociedad que cría la monogamia y el romanticismo, puede desencadenar una serie de reacciones intensas en la psique de cualquier individuo: por ejemplo, la mayoría de ocasiones las emociones suelen ser fuertemente ignoradas o desconocidas; hay patrones de conducta autodestructivas o de riesgo que afectan al bienestar tanto físico como emocional de uno mismo; suelen predominar creencias irracionales que minan el autoconcepto como "nadie me querrá como él/ella", "yo no nací para amar, nadie nació para mí...", entre otros; una alta tendencia a adicciones, trastornos de la alimentación o del sueño, violencia en la pareja, crisis de ansiedad o depresión...; actuar desde el miedo al abandono o a la soledad y en consecuencia quedarse en relaciones infelices o tóxicas así como exponerse compulsivamente a vínculos que no llevan a nada positivo. Estas reacciones, según algunos especialistas, tienen un origen basado en el autoabandono interno; es decir, estar en un cuerpo físico sin habitarlo emocionalmente hablando, sin cuidar sus necesidades psíquicas en el aquí y en el ahora, sin generar una conexión mente-cuerpo.

Dicho eso, los problemas asociados a la soledad no existen en sí mismos, sino por la sensación de carencia que algunas personas desarrollan o por la ausencia de una conexión íntima. Otras personas que logran encontrar significado en la vida, en su trabajo, en la religión, en el arte, etc, puede vivir vidas sanas y plenas en la soledad, logrando establecer conexiones íntimas con el arte, con la naturaleza, con dios, etcétera. Estas personas muchas veces son mucho más fuertes que otras personas que viven en pareja, ya que no necesitan de otra persona para sentirse seguros.

 

- La soledad puede ser síntoma de algún problema más profundo

Sin importar el lugar o las personas de quienes se esté rodeado, la soledad es una experiencia que surge desde el interior. Se trata de un malestar casi distímico asociado con trastornos de personalidad, del estado de ánimo -depresión, ansiedad-, de alimentación, de sueño y de trauma crónico como el estrés. 

Por ello es altamente recomendable que, para elaborar todo un proceso de sanación, este sea acompañado del apoyo de algún psicoterapeuta, psicólogo o psicoanalista.

 

- La soledad es un maestro que no desaparece con distracciones

Dado que se trata de un fenómeno que ocurre desde el interior de la psique, no importa cuánto empeño pongamos en una actividad física, un proyecto laboral, tratar de mantener una relación de pareja destinada al fracaso o saltar de relación en relación, siempre surgirá, como consecuencia, la soledad. En ocasiones podrá incluso aparecer bajo la forma de una crisis nerviosa. Por ello es importante tener en cuenta que las distracciones no son siempre la solución más adecuada para enfrentar los trastornos que agobian el día a día. 

En su lugar, los terapeutas especialistas recomiendan realizar actividades que impliquen el autocuidado: meditación para regular los niveles de estrés y realizar un chequeo constante de las sensaciones, darse un mayor tiempo para hacer aquellas actividades que promueven el bienestar -leer, descansar, actividad física, tiempo a solas-, alcanzar objetivos personales, fomentar la filantropía así como el bienestar de los seres queridos. 

 

- Una relación de pareja no es la solución para olvidar la soledad

Como se ha mencionado con anterioridad, la soledad proviene del interior y requiere de pequeños cuidados para aliviarla. Son cuidados que, en plena conciencia y deliberación, tienen como objetivo el empoderamiento personal: realizar acciones que fomenten el bienestar propio como si se tratase de un ser querido. De alguna manera, es lograr que uno mismo reciba los mismos buenos tratos que se ofrecen al amor de la vida. Por ello, el tener una pareja desde el miedo al abandono o a la soledad, podría distraer o empeorar el proceso de desarrollo personal. Es importante notar que la soledad no depende necesariamente de estar acompañados o no, sino de nuestro propio estado interno. Una persona puede sentirse sola en medio de una muchedumbre y completamente unidad y conectada en el desierto. Claro que el ser humano es gregario y es más fácil sentir conexión estando en pareja, pero uno no debe de buscar tener pareja para huir de su propia soledad, de su propio dolor o sufrimiento. Es necesario enfrentarlo y, esto a veces, debe hacerse solo.

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