Aplazar la alarma es lo peor que puedes hacer por tu descanso (y por tu corazón)

¿Cuántos de nosotros vivimos esta escena? Suena la alarma de un reloj o de nuestro smartphone y, aunque nos despierta (inevitablemente), en vez de proceder a levantarnos y comenzar nuestro día, extendemos el brazo más cercano a la fuente de ese ruido infernal y entre las sombras de la somnolencia y de la habitación, guiados por puro instinto, presionamos con fuerza y acaso también con cierto enojo el botón de “Snooze”, que nos dará otros 5, 10, 15 minutos de sueño y, queremos creer, descanso, por tantos períodos como nos tome caer en cuenta de que, ahora sí, es momento de salir de la cama.

Sin embargo, este, aunque común, es uno de los peores hábitos que podemos tener, en relación con la calidad de nuestro sueño, nuestro descanso e incluso nuestra salud cardíaca.

De acuerdo con Matthew Walker, profesor adscrito al Centro de la Ciencia del Sueño Humano de la Universidad de California, activar el popular botón de “Snooze” para aplazar la alarma inflige una especie de “asalto” al sistema cardíaco en un momento en que se encontraba en reposo, lo cual, además, se hace en varias ocasiones dentro de un período muy breve.

Fisiológicamente, esta “sorpresa” que se hace al sistema cardiovascular se traduce además en privación de sueño, un estado del cual se ha documentado ampliamente su relación con trastornos y enfermedades mentales como la ansiedad, la depresión y el Alzheimer.

 

GIF: John McLaughlin

 

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