Pulpos son los biohackers por excelencia: pueden editar sus propios genes

Los pulpos son la especie más asombrosa que existe: su inteligencia es prodigiosa, su capacidad de cambiar de forma y camuflarse no tiene paralelo y, por si fuera poco, parecen extraterrestres. Se ha dicho que los gatos son nuestros señores y que debemos venerarlos, pero sería más acertado aceptar la realidad de que los pulpos son los amos y maestros del planeta. 

Recientemente se descubrió que los cefalópodos, la familia que incluye a los calamares, son capaces de editar sus propias instrucciones genéticas. Justo lo que quieren hacer los partidarios del new age con la ayuda de las entidades celestiales de Alfa Centauri o alguna otra estrella.

Los cefalópodos no obedecen al pie de la letra sus comandos genéticos sino que, como verdaderos hackers, en ocasiones interfieren con el código que está siendo portado por una molécula mensajera. Esto permite que se diversifiquen las proteínas que producen. A esto se deben algunos de sus comportamientos complejos y su alta inteligencia (la cual les permite utilizar herramientas y resolver problemas complejos).

Se descubrió que el 60% de los scripts de ARN en el cerebro de un cefalópodo se recodifica al editarse; otros animales, incluyendo a los humanos, sólo recodifican eventos en cerca del 1%. Al hacer esto los pulpos podrían estar modificando cambios de temperatura, su propia memoria y hasta su forma de experimentar la realidad.

Los cefalópodos tienen neuronas en sus tentáculos, son capaces de cambiar instantáneamente de forma, tienen sangre azul y pueden ver la luz polarizada.

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