Este truco de un filósofo de hace 350 años ha sido comprobado como el mejor para hacer cambiar de parecer a alguien

El filósofo y matemático del siglo XVII, Blaise Pascal, actualmente tiene cierta popularidad en Internet, particularmente en la era de Twitter y es que tiene tres frases que son, por lo menos, muy compartibles y que se encuentran por todos lados: "El corazón tiene razones que la razón no entiende", "No sólo con la razón, sino también con el corazón, nosotros conocemos la verdad" y "Todos los problemas de la humanidad provienen de la incapacidad del hombre de estarse en silencio a solas en su habitación". Y una que es muy citada por escritores y filósofos como síntoma del horror al vacío del hombre moderno: "El silencio eterno de los espacios infinitos me aterra". Además, Pascal, que escribió un hermoso libro de aforismos titulado Pensamientos, es conocido por la llamada "Apuesta de Pascal", donde argumenta que lo más pragmático es creer en Dios. 

La revista Quartz ha notado que Pascal ha vuelto a ser noticia, al menos en los círculos de la psicología, luego de que su argumento para hacer que una persona cambie de parecer ha sido retomado por el profesor Arthur Markman, de la Universidad de Texas. en Austin, quien refuerza la idea de que lo que Pascal observó hace 350 años es la mejor forma de persuadir a alguien.

Pascal escribió que cuando queremos corregir a alguien y hacerlo cambiar de opinión debemos primero "notar desde qué perspectiva mira el tema" esa persona y entender que desde el lado en el que lo ve es verdad, así que debemos admitir primero que lo que observa es verdad y luego revelarle el otro lado desde el cual las cosas son distintas. "Estará satisfecha con eso, porque verá que no estaba equivocada, sólo no había considerado todos los lados. Y es que nadie realmente se ofende por no ver todo; pero a uno no le gustar estar equivocado", y añade: "Las personas son generalmente mejor persuadidas por razones que ellas mismas han descubierto que por aquellas que han surgido en la mente de otros". Esto es realmente un truco un tanto sofista, pero funciona.

Según Arthur Markman es importante que primero hagamos saber a las otras personas que en cierta forma están en lo correcto, esto parece abrirlas y bajar sus defensas, como una taimada diplomacia, a luego tomar por cierto un punto contrario. El artilugio es completado magistralmente si luego se es capaz de hacer que el interlocutor crea descubrir por su propia cuenta el contrapunto. "Si inmediatamente te empiezo a decir todas las formas en las que estás mal, no tienes un incentivo para cooperar. Pero si comienzo diciendo 'Ah sí, realmente lo que dices tiene mucho sentido, son puntos importantes', así le estás dando a la otra persona una razón para querer cooperar en el intercambio".

Tenemos aquí una especie de confitería para el ego, para ablandarlo y dejar que entre la razón. Aunque realmente este truco puede usarse para persuadir sin necesidad de que impere la razón, solamente por la habilidad de la mente de regodearse en sus propias habilidades discursivas y manipular a las demás personas. Esto es algo en lo que ciertamente Pascal, quien ahora puede considerarse como un precursor de la psicología, no estaría de acuerdo.  

 

 

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