¿Echar o no un piropo? El diagrama de flujo de Playboy para detener el acoso callejero

En inglés, catcall es el equivalente de eso que en español llamamos “piropo”. La palabra se usaba ya en el siglo XVII para referirse a una expresión de desagrado o desaprobación que se dirigía a los actores en un teatro (posiblemente con un silbato u otro instrumento afín), pero poco a poco y sobre todo en los últimos años, se usa para dar nombre a eso que un hombre puede decir a una mujer desconocida cuando la ve en la calle, un mensaje que siempre lleva una carga sexual y el cual el hombre emite con cierta expectativa de que la mujer lo tome como un cumplido. En ese pequeño intercambio se condensa la actitud de dominación masculina en donde la mujer debe estar siempre sometida a los dictados del hombre.

Teóricamente, ahora es posible identificar eso. Todavía hay quienes piensan que se trata de un gesto inocente, elogioso incluso, pero para nada violento ni agresivo. Sin embargo, lo es. ¿Por qué una mujer tendría que sentirse halagada porque un hombre le grita algo en la calle? ¿La belleza es un atributo en sí o uno que es tal sólo cuando y porque un hombre lo reconoce? ¿Las mujeres tienen que estar siempre bien dispuestas al elogio de un hombre? Son preguntas que, si suenan absurdas, es sólo porque estamos tan formados en un sistema cultural patriarcal que de pronto podemos estar ciegos ante sus fallas más evidentes.

En esta ocasión compartimos un ingenioso diagrama de flujo de la ilustradora Shea Strauss publicado por Playboy hace unos meses. Sí, incluso una de las publicaciones más patriarcales de cuantas haya dado este sistema toma partido en el asunto. Se dirá, justificadamente, que se trata de una movida publicitaria, hipócrita o utilitaria, y probablemente sea cierto, pero si con eso este tipo de sensibilización llega a más público, quizá pueda decirse que el trabajo está hecho.

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