*

X

Instalan desierto sintético en un museo (para experimentar el silencio absoluto)

Arte

Por: pijamasurf - 03/29/2017

El Guggenheim tiene una interesante exposición en la que los usuarios podrán reposar (y explorarse) en un ambiente de casi perfecto silencio

Como hemos mencionado antes aquí, el silencio en nuestra era es una necesidad poco reconocida que se ha convertido en un lujo. El silencio, que es lo místico, es también la raíz de la salud de la mente. El silencio, que es oro (según la frase popular), es ahora también una atracción de museo.

El Museo Guggenheim de Nueva York ofrecerá a sus asistentes un desierto sintético, acústicamente blindado, en el que se podrá tener una experiencia de la amplitud que nutre la mente. El proyecto PSAD Syntethic Desert III es el hijo de la mente del artista Doug Wheeler, un proyecto que ha madurado, con desprecio a la premura y a la agitación que caracteriza a nuestra época, desde hace 50 años (en el silencio, el tiempo se desvanece). El desierto sintético de Wheeler consiste de una plataforma --que da la impresión de suspenderse sobre un abismo en el que se encuentra una serie de pirámides hechas de un material que apaga el sonido (una versión de las cámaras anecoicas usadas en experimentos). La iluminación, a su vez, hace que se tenga la ilusión de que la galería es un espacio interminable, sin límites visibles. Se tiene entonces la sensación de estar en el mar o en el desierto, algo que mimetiza el desierto de Arizona, caro a Wheeler. 

Quizás este espacio pueda servir como un destello del silencio tan apreciado por diversos místicos. Uno de los más destacados en la actualidad, David Chaim Smith, escribe en The Awakening Ground:

La práctica contemplativa empieza con el amor al silencio. Silencio en este caso no se refiere a la mera ausencia de sonidos audibles, aunque este es uno de los aspectos que invitan a la mente a la gran expansión de su naturaleza esencial. El gran silencio es pleno, resonante y habla a través de todas las cosas. Puedes empezar llamándolo en tu interior, donde reside sin interrupción.

El amor al silencio es una especie de hambre o sed. Cala profundamente hondo. La urgencia de unirse a él es como el fuego que intensifica la aspiración gnóstica.

Hombre corre desnudo en compañía de caballos salvajes por los campos de Islandia (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 03/29/2017

Nick Turner presenta este diálogo entre la naturaleza y el hombre, entre lo indómito del entorno y el deseo de retornar a ese paraíso perdido

La fantasía de vivir en contacto con la naturaleza es una de las más poderosas e intensas que anidan en la mente del ser humano, prácticamente desde siempre, como si en nuestra memoria tanto personal como colectiva perviviera un deseo intenso de volver a una época, acaso inexistente, en que nuestra especie era una con su entorno, una suerte de paraíso perdido en el cual no teníamos necesidades pues éstas tenían satisfacción en el momento mismo en que surgían, gracias a la inagotable generosidad del mundo.

Quizá por ello, porque ese supuesto retorno ha sido inspiración lo mismo de poetas y artistas que de políticos e incluso científicos, de tanto en tanto aparecen personajes que reviven el deseo de vivir en comunión con lo natural tanto como sea posible.

Un ejemplo de ello es Nick Turner, fotógrafo de profesión que en su proyecto más reciente se capturó a sí mismo entre los paisajes naturales de Islandia, asombrosos por sí mismos y sin duda objeto de muchos otros ensayos fotográficos y aun recuerdos de paseantes ocasionales.

En el caso de Turner, sin embargo, los impresionantes paisajes islandeses son sólo el marco para su verdadero objetivo: la carrera que él mismo emprendió, desnudo, al lado de caballos salvajes. Al respecto, el fotógrafo dice:

No es que sea yo corriendo a lo loco y desnudo con caballos. Nada de eso. Intento mostrar la idea de que corro con ellos y estoy en ese mundo a causa del diálogo que estoy sosteniendo. Pienso que el ser humano tiene muchos instintos primarios, similares a los de los animales.

Si bien la premisa teórica puede ser discutible el resultado artístico es notable, pues la naturaleza indómita de los equinos parece contagiar algo de su potencia a ese ser humano indefenso y frágil que, de no ser por el desarrollo evolutivo de su cultura, hubiera sido aplastado por el peso implacable del mundo natural.