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Tu nombre puede ser la causa de baja promoción laboral e incluso de discriminación

Por: pijamasurf - 02/01/2016

Nuestro nombre determina no sólo cómo nos llaman los demás, sino también nuestras oportunidades laborales
hello my name is (Imagen vía Flickr)

 

Además de nuestro rostro y nuestra presencia física, nuestro nombre es una de las primeras cartas de presentación para nuevas relaciones; y es que de un nombre se puede derivar información como la procedencia racial, la edad, la religión e incluso el estatus socioeconómico de las personas. ¿Pero será posible que existan nombres más "ventajosos" que otros para sobrevivir en el panorama laboral de hoy en día?

Existen algunos estudios que así lo demuestran. A la preferencia subjetiva que hace que algunos nombres (especialmente los que suenan a hombre blanco de clase media o media alta) sean elegidos con más frecuencia por entrevistadores laborales, especialmente en un contexto legal, se le conoce como la hipótesis de Porcia.

Porcia es la prometida de Antonio en El mercader de Venecia de William Shakespeare, la cual se disfraza de abogado y cambia su nombre a Baltasar para defender a su amado de un juicio grotesco. Hay una investigación que afirma que las abogadas con nombres "masculinos" (como Dale o Leslie) suelen ganar más casos que sus compañeras de nombres más "femeninos."

Según el estudio, cambiar el nombre de una candidata de "Sue" a "Cameron" triplicó la probabilidad de ser elegida como jueza, mientras que cambiarlo a "Bruce" multiplicó por 5 dicha probabilidad. Otro estudio afirma que los nombres más fáciles de pronunciar crean una mejor opinión en las personas que los nombres "difíciles".

La hipótesis de Porcia revela aun otros rasgos inconscientes o involuntarios de interacción: la disparidad que afecta la percepción salarial y las oportunidades laborales entre hombres y mujeres aumenta aún más cuando el nombre proviene de un contexto sociocultural de percepción indígena o de bajos recursos. Según la revista Proceso, la funcionaria mexicana Nuvia Mayorga, titular de la Comisión Nacional para el desarrollo de los Pueblos Indígenas, trastabilló al pronunciar el nombre de varios poblados indígenas de Puebla, excusándose con la frase "es que luego sus nombres son medio raros".

Probablemente una rosa con otro nombre seguiría despidiendo la misma deliciosa fragancia, pero una mujer indígena de nombre Rosa quizá tendría mayores dificultades laborales y sociales que alguien con un nombre asociado a valores "blancos", masculinos y coloniales.

Chip más pequeño que una moneda promete resolver cruciales problemas del "Internet de las cosas"

Por: pijamasurf - 02/01/2016

Un microradio capaz no sólo de comunicarse sino de recargarse de energía utilizando las ondas electromagnéticas podría ser la pieza clave para el siguiente salto tecnológico masivo
[caption id="attachment_105807" align="aligncenter" width="616"]Imagen: Stanford University Imagen: Stanford University[/caption]

Un pequeño transmisor de radio (más pequeño que 1 centavo de dólar y cuya fabricación costaría aún menos) promete resolver el problema de ponerle un chip a casi cualquier objeto para favorecer la automatización: un profesor asistente de ingeniería electrónica de la Universidad de Stanford de nombre Amin Arbabian parece haber reinventado la radio como la conocemos en un pequeño panel de silicón, el cual es barato de producir y no necesita fuente de energía externa, pues se carga a sí mismo a través de las ondas electromagnéticas que recibe y envía.

Para Arbabian, "el próximo crecimiento exponencial en conectividad vendrá al conectar objetos entre sí y darnos control remoto de ellos a través de la web". La pequeña placa puede administrar comandos (que pueden ir desde encender, digamos, una cafetera, hasta llevar el inventario de medicamentos caducos de una farmacia), resolviendo además el gran problema del costo: según Arbabian, el "Internet de las cosas" requiere que prácticamente todos nuestros objetos tengan conectividad a Internet; asumiendo eso, su diseño permitirá que los chips de dichos objetos se comuniquen y alimenten mutuamente, además de volverlos muy baratos de producir en masa.

"Estamos hablando de conectar trillones de dispositivos", dice Arbabian, quien ha trabajado en este proyecto desde 2011, para lo cual ha tenido que reinventar el radio como lo conocemos. No se trata de "miniaturizar" la antena, el transmisor y el receptor solamente, sino de aumentar la vida útil del chip: se supone que si el radio de Arbabian necesitara baterías externas (no las necesita), una batería AAA le daría suficiente poder para operar por más de 1 siglo. 

La antena transmitirá a 24 mil millones de ciclos por segundo, que transmite respuestas a corta distancia, además de un procesador central que interpreta y ejecuta órdenes. El fabricante de semiconductores STMicroelectronics ha construido un lote de 100 chips, con los cuales Arbabian tratará de demostrar que su solución es la más eficaz en cuanto a conectividad y costo-beneficio. Según el ingeniero, estos chips de radio tendrán que estar muy cerca unos de otros, pues las señales de alta frecuencia como estas no viajan muy lejos. 

El diseño de Arbabian será el intermediario entre el Internet "global" y los dispositivos de una casa u oficina: una extensión del mundo virtual en el real a través de comandos, más que una "internetificación" de los objetos como los conocemos.  

Tal vez hace 20 o 30 años la idea de una red global de información donde miles de millones de dispositivos electrónicos se vincularan en tiempo real parecía salida de una novela de ciencia ficción, pero seguramente en un lapso menor en nuestro futuro cercano viviremos (al menos en algunas ciudades) en un horizonte hiperconectado a nivel ciberfísico, cuyas bases se sientan en pequeñas (diminutas en realidad) creaciones.

¿Qué pensaría Jean Baudrillard del nuevo "sistema de los objetos", donde el usuario asume una función de mediador entre objetos más que como su poseedor?

 

(Futurity)