Si tener un nombre ya es, de por sí, un asunto que algo tiene de misteriosamente circunstancial, esto es mucho más evidente cuando el nombre impuesto a una persona destaca por algún detalle específico, cuando se cataloga entre los raros por lo inusual del apelativo, por su extraña sonoridad o por alguna otra característica que lo distingue de aquellos que acostumbramos escuchar cotidianamente.
Y si bien, desde una perspectiva cultural, este hecho puede suscitar diversas reacciones, tal parece que el origen de estas es mucho más profundo de lo que se creería, pues no obedece solamente a patrones de comportamiento socialmente generados, sino que el cerebro mismo podría tener cierta predisposición ante ciertos nombres.
De acuerdo con una investigación publicada en diciembre pasado por investigadores de la Universidad de Nueva York, nuestro cerebro tiende a considerar positivamente a aquellas personas con un nombre fácilmente pronunciable, haciéndose de estas una mejor opinión que aquellas con nombres complicados.
Esto tiene que ver, dice Adam Alter, uno de los responsables del estudio, con la relación directa que existe entre el aprecio y la facilidad con que podemos procesar cierta información: entre más sencillos sea comprenderla, más probable es que esta nos guste.
En los experimentos llevados a cabo, se reunió a cierta cantidad de hombres y mujeres jóvenes, en edad universitaria, y someterlos a varias pruebas en las que clasificaban apelativos de acuerdo con su simpatía personal, en ocasiones sin conocer a las personas. Según los psicólogos, ni la extensión ni el origen extranjero importaron tanto como la dificultad para pronunciar el nombre al momento de mostrar inclinación por este.
En un estudio previo, de 2005, Alter y otros colegas encontraron que igualmente la pronunciación del nombre de una compañía incidía sobre las ventas de la misma, en el mismo sentido: mientras más pronunciable sea el nombre, los movimientos comerciales de la empresa son mejores, y viceversa.
[Wired]









A webo no es lo mismo llamarse tetxi que llamarse felipe del sagrado corazón de jesús calderón hinojosa, hijo de la gran puta ultraderechista
Totalmente de acuerdo. Igual sabemos que el nombre desconocido es una carga.
“Cuánto más sencillo”
Gracias.
creo que nadie en este efímero y decadente mundo le pondría a su hijo “mientras más pronunciable”
con razon,no recuerdo algunas personas.
Eso explica por que en la oficina me bullean…jejeje
Claro el autor del estudio se Llama “Adam” si fuera latino Se llamaría Juan. Tal vez algo sesgado su estudio.
Opino lo mismo.
Este estudio es solo aplicable para las masas de bajo nivel cultural por su pobre capacidad de abstraccion y enlazamiento semiotico. Mentes simples prefieren patrones simples.
Falso… tus respuestas apriorísticas e inconscientes, las que modulan tu percepción, no son cambiables por tu capacidad de abstracción. Este estudio entonces sería aplicable a TODOS. Distinto es lo que pasa después, digamos neocorticalmente, ahi puedes hacer una evaluación de otros aspectos del todo que es el otro. Pero tenlo claro: la mente prefiere patrones simples y su función es, de hecho, simplificar la realidad. Tu mente,la mía y la de todos funciona así. Saludos!
opino lo mismo q el de arriba =P