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La Revolución desde el individuo: sobre Mindshift, Pinchbeck y Russell Brand

Por: Mitsy Ferrant - 10/28/2013

En torno al nuevo programa de web TV, Mindshift, se reúnen mentes inquietas para responder a los principales retos de la actualidad.

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En septiembre se estrenó el primer episodio de Mind Shift, un talk show para la nueva era, que explorará la evolución de la tecnología y la espiritualidad, así como del potencial humano en el futuro. El programa es transmitido a través de la plataforma alternativa Gaiam TV y es exquisitamente conducido por Daniel Pinchbeck, autor, editor y fundador de Reality Sandwich.

Definitivamente una de las grandes mentes contemporáneas, Daniel ha abordado temas como el futuro de la civilización, el rol de la tecnología, y la relación que tenemos como individuos y sociedad con ella, la naturaleza y la espiritualidad, buscando nuevos paradigmas que puedan no solo emerger sino desarrollarse y mantenerse. Está convencido de que nos tocará vivir y encarnar el cambio que se está gestando (una visión que me llena de ilusión). 

Hoy explora estos temas invitando a intelectuales, artistas y “estrellas” de la cultura, a dialogar en su mesa, lo que representa un desdoblamiento más de su capacidad de reunir en un foro a las mentes que hoy día están revolucionando los paradigmas establecidos.

Con ya cinco episodios transmitidos, uno de los invitados fue Russell Brand (la nueva cabeza mediática de la Revolución) y el episodio se titula: Iluminar a la Cultura Global. Cabe resaltar que la sesión también cuenta, en la segunda mitad, con la presencia de Eve Ensler, activista y autora de Los Monólogos de la Vagina. Sin embargo, sé que el tiempo de atención es corto y quiero enfocarme en esta entrega en la intervención de Russell. Les recomiendo el episodio completo, entre los tres discuten, cada uno desde su trinchera, cómo dejar de ser un actor pasivo para romper con los sistemas caducos y transformar nuestra realidad individual y común.  

 La confianza como tesoro perdido

“La confianza se ha evaporado por completo de nuestra vida pública”, advierte Pinchbeck para introducir la mesa.

Hoy parece que ya nadie cree en nadie, y todos los que están en alguna posición de poder han sido expuestos como fraudulentos. La apatía se expande.

Habla de corrupción en nuestra vida cívica -yo hablaría de corrupción en todas nuestros desdoblamientos- y resalta el impacto que tienen hoy las redes sociales en la configuración hiper-acelerada de nuestra realidad. Y le pregunta a Russell Brand: “¿Necesitamos una revolución externa, política, interna, espiritual…?”

La respuesta fue obviamente positiva. Todos los sabemos, un cambio es necesario, los paradigmas actuales están caducos.

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¿Pero una revolución cómo, desde dónde?

A esto Russell responde:

"Bueno, yo creo que todo el mundo debe de ser extremadamente amable… Creo que se empieza con eso."

Nos explica que hay que reajustar nuestras narrativas culturales, pues la mayoría de las que hoy encarnamos son benéficas solo para una élite y, por lo tanto, falsas.  

Sólo hay una realidad relevante: tenemos este planeta, hay x cantidad de gente sobre el planeta, y hay esta cantidad de recursos… cualquier sistema que esté en conflicto con la distribución igualitaria de estos recursos para la gente es un sistema ilusorio. Todas estas cosas son sólo ideas.

Sí. Ideas creadas por nosotros. Ideas que dan forma a esta “cárcel” que vivimos.  Tenemos que soltarlas para trasmutar nuestra realidad común, para darnos cuenta de que la puerta siempre estuvo abierta y que realmente todo está en nuestras manos, espejo de nuestra esencia.

La data importante no la podemos percibir -tú sabes esto porque mucho de esto te lo oí a ti y no sé por qué te lo estoy diciendo de nuevo pero bueno- ¿por qué el reino de los sentidos es tan limitado? Podemos sólo ver entre la luz infrarroja y la ultravioleta, sólo podemos oír un rango limitado de decibeles. Creemos que la realidad es únicamente lo que podemos percibir mediante los instrumentos limitados de nuestros sentidos, pero la realidad va tanto más allá.

El reino de los sentidos como la parte sub-evolucionada del ser humano. Brand nos recuerda a Joseph Campbell, al cuestionar la relevancia de la resurrección de Cristo: ¿de qué sirve si no nos reconfiguramos constantemente el Aquí y el Ahora?

Con este mito de resurrección creo que el Cristianismo se refiere a que el hombre-mono muerto ha cumplido su potencial, el hombre-mono muerto no ha evolucionado en los últimos diez mil años, estos son los logros del hombre-mono muerto, ahora debemos transformarnos, iluminarnos para poder acceder el próximo plano de conciencia necesario para nuestra evolución […] La naturaleza de las religiones monoteístas, esas religiones de desiertos muertos, es la de codificarnos con la idea de que el individualismo es más importante que el paganismo; ideologías que nos relacionan integralmente con la tierra para que sepamos que estamos integralmente e indefectiblemente ligados a nuestro entorno y que vivimos en el servicio de nuestro entorno porque el individuo es una ilusión temporal.

DP: “¿Entonces cómo logramos ese brinco en términos tangibles  y prácticos? 

Hay gente como tú que va a meterse a una jungla a comerse un montón de plantas. La gente como yo tiene que pensar… Yo solo pienso y medito, medito en los nombres sagrados de Dios. Somos Uno…

In Lak’ ech Ala K’in: eres mi otro yo, soy tu otro yo, en maya. Se trata de reconocer la unicidad, disolver las fronteras del yo. Hay que encarnar estos principios, a nivel individual y a nivel social.

Lo que debemos hacer ahora es reconocer que estos principios espirituales tienen sus ramificaciones políticas, aka el socialismo…

“Entonces he ahí la pregunta otra vez, siempre nos encontramos con esa brecha. Vemos el estado iluminado y realizado en el que todos quisiéramos estar y luego tenemos este tipo de desastre en el que estamos ahora… ¿cómo construimos un puente poco a poco?”, pregunta Pinchbeck.

Yo creo que lo obtenemos en nosotros inicialmente y luego lo comunicamos a nivel personal […] Todo lo que debemos de hacer es individualmente alcanzar nuestra propia iluminación, los principios ya están ahí: alcanzamos el desapego por medio de la meditación… Una vez que ponemos nuestra satisfacción más allá de nuestras necesidades individuales ya no somos manipulables por el sistema establecido. 

Ahí la constante: “Se el cambio que quieres ver en el mundo”. Gandhi.

Volver a la esencia, a lo esencial. Asumir la responsabilidad de Ser.

Ser amable, entonar tu voluntad con el corazón, Love is the Law.

DP: “¿Cuál es tu mayor evidencia de la existencia de Dios?”

… a veces siento su espíritu lúdico en la naturaleza, a veces lo siento en mí, en silencio. Para mí –acuérdate que es un concepto difícil- para mí es vida, es conciencia. La conciencia misma es Dios. Pero no puedes dejar que la conciencia sea encerrada en una idea abstracta como el individualismo. El individuo es una noción material, sensorial, biológica, que podemos conquistar a través de la expansión de la conciencia. ¿Por qué vivir en esta dimensión, por qué vivir sólo en esta frecuencia una vez que sabemos que existen otras frecuencias? Tenemos una obligación para la evolución de nuestra especie de seguir siendo pioneros.

Resonemos, pues, a la frecuencia más alta que podamos alcanzar.

Seamos plenamente en el vacío que todo lo engloba.

Todo lo demás cae por su propio peso.

* Si te encuentras en la Ciudad de México entre el 8 y 10 de noviembre, Daniel Pinchbeck dará una ponencia y participará en un par de mesas redondas dentro del marco de BonusCWMX013

Twitter de la autora: @ellemiroir 

 

¿Por qué el terror es bueno para nosotros?

Por: pijamasurf - 10/28/2013

En estas épocas de miedo auto-inducido, es bueno saber que esta emoción cumple una función importante en nuestro cerebro, y que nos protege de situaciones de amenaza real.

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El miedo, indudablemente, tiene "lo suyo". De otra manera, ¿cómo explicaríamos la popularidad de las películas de terror, la especie de anticipación nerviosa que sentimos cuando estamos a punto de subirnos a una montaña rusa, la caída libre desde un lugar altísimo? Es precisamente la anticipación lo que genera cierto disfrute, pero sólo la anticipación que sabe que el cuerpo estará seguro. Nada nos va a pasar viendo una película de terror (a no ser que el ultramundo se sienta aludido y empiece a molestar), y casi seguramente nada nos va a pasar si nos subimos a un juego mecánico o nos aventamos con un paracaídas. Nuestro miedo auto-infundido es meramente un simulacro. Pero eso no quita que no sea miedo, y que algo bueno pueda venir de él.

El miedo nos protege

Michael Fanselow, neurocientífico de UCLA apunta: “Las personas creen que tener miedo es malo, pero la razón por la cual evolucionamos hacia tener miedo es que el mundo es un lugar bastante peligroso y hemos desarrollado sistemas muy poderosos que automáticamente nos fuerzan a comportarnos a la defensiva y a protegernos”.

Algunos miedos son aprendidos, otros están codificados en nuestro ADN: Incluso nuestros ancestros comprendían que la carne en estado de putrefacción (o los zombis), las serpientes, la sangre y las alturas no eran seguros.

El horror nos entrena       

Así como los cuentos de hadas de los hermanos Grimm, las películas de terror son un tutorial para estar alertas a posibles amenazas. Al ver este tipo de películas tienes más control, tus respuestas cerebrales son muy fuertes pero no para apoderarse por completo de ti, de manera que lo que aprendes es cómo enfrentar y lidiar con tus miedos. “Si sabes que estás entrando a un ambiente peligroso, como una situación de combate, es bueno tener mucho entrenamiento y experiencia en casos similares pero no tan peligrosos; así aprendemos a adaptar nuestro comportamiento”.

La emoción del miedo “enjuga” el cerebro

Las situaciones excitantes, ya sean gozosas o aterradoras, enjugan el cerebro, apunta Joseph LeDoux, neurocientífico de la Universidad de Nueva York. Las películas de terror energizan el sistema: los corazones laten más rápido, la presión arterial aumenta y se liberan dopamina, noradrenalina (la cual alista el cuerpo para respuestas de lucha o huida) y endorfinas (las cuales matan el dolor). Es por ello que la mayoría de las veces que estamos aterrorizados, o tratando de luchar por nuestras vidas, tenemos instintos inteligentes, rápidos y lúcidos.