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En Buenos Aires ha nacido una iniciativa que busca potenciar el internet como herramienta de evolución cívica y responsabilidad política, se trata de el Partido de la Red.

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Vivimos tiempos tan complejos como estimulantes. A nosotros nos ha tocado confirmar la inviabilidad de los modelos que tradicionalmente han operado la economía y la política. Y en consecuencia estamos ante el reto generacional de proponer y experimentar alternativas mejores, mucho mejores, para encausar las próximas décadas del desarrollo humano.

Ante la actual incapacidad de los gobiernos e instituciones para redefinir el rumbo general, todo parece indicar que el cambio de juego está en manos de un actor que hasta ahora, ya sea por marginación o letargo, no ha terminado de asumir esa épica responsabilidad: la ciudadanía. Además, hasta ahora las trincheras civiles más comunes, que van desde el activismo hasta el periodismo, muestran una limitada injerencia real en las agendas –o tal vez es mi deseo de acelerar la transformación, y percibir desde ahora resultados tangibles producto de esta labor que viene realizándose en ciertos sectores.

Lo digital como un catalizador de la voluntad ciudadana

Frente a esta situación, resulta evidente que las tecnologías digitales, aquellas que han instaurado una especie de era de la “hiperconectividad”, pueden traducirse en valiosas herramientas para hacer más eficientes los mecanismos de gobierno y, sobretodo, de participación ciudadana. La inmediatez, interactividad, apertura y agilidad que proveen, han demostrado tener un alto impacto en la forma en que nos organizamos y operamos socialmente.

Al respecto hemos tenido ya demostraciones palpables, por ejemplo la constitución open source de Islandia, proceso en el que la reescritura de la carta magna se llevó  acabo a partir de un documento que cualquier ciudadano pudo editar.  Por otro lado tenemos decenas de campañas electorales, en las que el uso de recursos web han permitido estrechar inéditamente la relación entre candidatos y votantes, y en algunos casos permitido dinámicas, tales como efectivos sistemas de micro-donaciones, que terminaron siendo decisivas para el triunfo del contendiente en cuestión –basta recordar la campaña de Obama en 2008. Y obviamente tenemos al rubro del activismo digital, que se ha hecho presente en múltiples ocasiones, desde la “manifestación virtual pacífica” de los zapatistas en 1998, el caso de la blogera cubana Yoanni Sánchez, y la filtración de documentos clasificados por WikiLeaks, hasta el reforzamiento de la “primavera árabe” y las incontables incursiones de Anonymous, por mencionar solo algunos.

 

Revolución cívico-digital

Hace poco más de un año, en mayo de 2012, surge en Buenos Aires una iniciativa denominada el Partido de la Red, con la intención de “mejorar la democracia aprovechando las virtudes de Internet”. Básicamente se trata de establecer un conducto directo, mediante un software especializado, para que la ciudadanía cuente con una representación palpable en la Legislatura de esta ciudad. Tras recabar las cuatro mil firmas que la ley argentina exige para poder constituirse como un partido, y cumplir con una serie de tramites complementarios, este pulso digital ciudadano se presentará en las próximas elecciones de octubre, con la misión de obtener un lugar en el parlamento.

Democracia en Red es el nombre de la herramienta opensource alrededor de la cual se ha fundado este proyecto. Una vez inscrito en esta comunidad digital, mediante un proceso de identificación y validación, el software registra el voto que cada miembro emite frente a las diversas propuestas que se han planteado en torno a diversos temas. Posteriormente, y de lograr el objetivo de obtener una representación en la legislatura local, la postura resultante de la votación interna será la adoptada por su representante parlamentario al momento de votar en el congreso. En pocas palabras, se estaría garantizando la representatividad directa de la ciudadanía, tras sintetizar la voluntad popular mediante una votación cuya agilidad y simpleza solo harían posible las plataformas web.

Ante el cuestionamiento obligado respecto a qué sucede con los sectores de la población que no tienen acceso a Internet, el Partido de la Red advierte como una de sus prioridades el trabajar para diluir la brecha digital, y que en corto plazo el acceso a las estepas digitales esté al alcance de todos. Y en cuanto a su operación, los fondos de la iniciativa se obtienen mediante plataformas de crowd-funding, por ejemplo Kickstarter o Ideame, lo cual refuerza la posibilidad de que este modelo de financiamiento masivo vía microdonaciones, sea un ingrediente protagónico dentro del escenario que muchos quisiéramos forjar a partir de nuevos paradigmas.  

En el sitio partidodelared.org, así como en su Wiki, encontrarás información detallas en torno al nacimiento de la iniciativa, así como su modus operandi, una descripción a detalle del software Democracia en Red, y demás datos útiles para terminar de entender de que se trata.

En lo personal, dedicar unas horas a recorrer las entrañas de esta plataforma cívico-digital, me resultó una experiencia estimulante, detonando diversas reflexiones. Lo único que extrañé fue un espacio dedicado a facilitar la réplica, e incluso el mejoramiento, de esta experiencia. Tal vez una especie de bitácora en la cual se compartiera los principales problemas, dilemas, sorpresas, y otros, que los organizadores van encontrado en el camino, sería un valioso manual ‘experiencial’ de replicamiento para que otros grupos y organizaciones alrededor del mundo se nutran del camino ya andado por el Partido de la Red.

La inteligencia colectiva por sobre ideologías y figuras públicas

Una premisa fundamental para el espíritu de iniciativas como el Partido de la Red, y que está en sintonía con la necesidad de rediseñar el escenario, es la aceptación de que nuestra evolución como sociedad no responderá a ideología alguna, y tampoco será liderada por heroicas figuras públicas. Entre las grandes lecciones que la Red nos ha aportado, esta la revaloración de la inteligencia colectiva –ese efervescente cocktail a partir del cual emergen soluciones y respuestas a viejos obstáculos. Su naturaleza es en esencial incluyente, ecléctica, y pro-activa, casualmente cualidades que bien podríamos asignar a un nuevo modelo evolutivo de realidad.

Si bien no sabemos que depare a este partido, cuya estructura creo que es perfeccionable y que con el tiempo tendrá que afinarse si realmente aspira a incidir en el rumbo político, lo cierto es que en el peor de los casos representa una manifestación puntual del ánimo colectivo orientado hacia lograr una mejora sustancial de las condiciones actuales. A partir de esto cualquier logro que consigan, y espero que logren un lugar en el parlamento para continuar con este interesante experimento, será un verdadero tesoro no solo para Buenos Aires,  sino para las millones de personas que estamos abocados a la tarea de imaginar un nuevo modelo. En este sentido no puede más que celebrarse la existencia del Partido de la Red, y estar atentos a lo que suceda en su aventura. 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

El rol de los canabinoides en la evolución humana

Por: pijamasurf - 09/08/2013

Los receptores de canabinoides con los que la evolución dotó a la mayoría de las especies de la Tierra (menos a los insectos) juegan un importante rol en la adquisición o pérdida de información importante para la supervivencia.

cannabis

Cuando pensamos en cannabis pensamos en un porro o una pipa, en una planta de largas hojas verdes (aunque las hay naranjas, rojas o moradas) que básicamente es ilegal. Pero entender una planta a partir de su estatuto legal nos hace olvidar que nuestra interacción con otras formas de vida en el planeta precede por millones de años la aparición de las leyes, esas convenciones que deberían normar prácticas sociales que primero deberían comprender.

Hace 580 millones de años la Tierra y la vida eran muy diferentes. Durante los 75 millones de años que siguieron (llamados "explosión cámbrica") aparecieron la mayoría de las tipologías de la vida tal como las conocemos. Paleontólogos como Stephen Jay Gould y Niles Eldridge han desafiado la idea de una evolución de la vida que siempre es gradual durante las generaciones, proponiendo en cambio que existen eras donde los cambios se suceden rápidamente. Fue en este periodo de la historia de la vida en que aparecieron los sistemas receptores de canabinoides.

Los receptores de canabinoides aparecieron por primera vez hace 600 millones de años en animales marinos invertebrados como la ascidia plisada; lo que es más curioso es que los humanos comparten un 80% de material genético con las ascidias, haciéndolas nuestro pariente más cercano dentro de los invertebrados. Esto significa que los mamíferos y muchas especies animales que aparecieron antes de ellos (de nosotros) fueron dotados con receptores de canabinoides como arma evolutiva. ¿Pero qué hace exactamente tan especial a estos receptores?

Para los biólogos evolucionistas, la aparición del sistema de receptores de canabinoides está relacionado con la capacidad de que nuestros patrones neuronales sean modificados con la experiencia y puedan adaptarse a nuevas situaciones. "Adaptarse a nuevas situaciones" es básicamente de lo que se trata la selección natural: los que se adaptan sobreviven, los que no, no. El sistema respiratorio que nos hace poder procesar oxígeno o el digestivo que nos ayuda a descomponer elementos pesados en moléculas aprovechables aparecieron de la misma forma y con funciones análogas: permitir que una nueva especie se adapte a las situaciones cambiantes del entorno, en esa dialéctica memoria/olvido en que se cifra la evolución de las especies.

La memoria no es otra cosa que una cimentada relación entre las neuronas: mientras más utilizamos una habilidad o patrón de pensamiento, más se refuerza, y es más probable que sea heredado a las nuevas generaciones. Los canabinoides que produce nuestro propio cuerpo funcionan como "lubricante" entre estas conexiones neuronales, permitiéndonos olvidar cosas que no necesitamos e identificar cuáles conexiones son más valiosas para preservar la vida.

Cambiar o permanecer igual: la supervivencia de la especie se basa en ello. Biológicamente puede tratarse de resistir una bacteria; socialmente, de aceptar una nueva idea. La capacidad de cambiar de opinión está dada por un cambio en las conexiones neuronales; el consumo de cannabis permite que seamos conscientes de la organización de ese sistema neuronal, además de poder reevaluar la utilidad de la información que la conforma. En el nivel individual de la especie (es decir, en cada uno de nosotros) un sistema bioquímico nos dota con la capacidad de desaprender, de romper patrones o de cambiarlos cuando el entorno en el que dichos patrones fueron útiles, a su vez, cambia.

La regulación de la cannabis, la economía y la política que rige su producción, flujo y consumo, está fuertemente sujeta a un terrible tabú producto de la desinformación; a pesar de eso la literatura científica en torno a la cannabis consta actualmente de más de 20 mil artículos especializados. El cambio en el estatuto legal de la cannabis, a diferencia de otros procesos evolutivos, será lento, pero debemos recordar que a pesar de que toda la cannabis del mundo se extinguiera, nuestro sistema está hecho para aprovechar las ventajas evolutivas que pueden potenciarse gracias a su consumo.

[Salon]