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¿Qué nos dice el hecho de que una de las personas que mejor entiende lo que está sucediendo con la sociedad digital, Douglas Rushkoff, abandone Facebook?

"Y si tú no eres el consumidor,

lo más probable es que entonces seas el producto

En Pijama Surf hemos manifestado en incontables ocasiones nuestra admiración por el trabajo de Douglas Rushkoff, a nuestro juicio una de las mentes más privilegiadas de estos tiempos y sin duda uno de los más agudos analistas de lo que ocurre con los medios, la información y los hábitos psicoculturales de esta era. 

A pocas semanas de publicar su nuevo libro, Present Shock, Rushkoff anunció en su columna para CNN que dejará Facebook. Conocer las razones que expone debiera ser de interés para todos aquellos que somos 'miembros' de esta red social, una herramienta que ha probado ser en algún sentido útil, en otro adictiva y en muchos otros poco ética. 

Es bien sabido que Facebook se caracteriza por ser una compañía cuyos procedimientos, sobre todo en lo que respecta al manejo de información de sus usuarios, son francamente cuestionables. De hecho, en este sitio hemos difundido decenas de artículos criticando las políticas de esta empresa; por mencionar algunos:

6 buenas razones para no estar en Facebook

5 trucos que Facebook utiliza para afectar tu privacidad

¿Por que Facebook encabeza la lista de las compañías más odiadas?

Algortimo de Facebook convierte tus “likes” y publicaciones en anuncios comerciales personalizados

 

La paradoja

Comúnmente se afirma que una herramienta es esencialmente neutral y que su carácter depende del uso que hagamos de ella. Sin embargo, en realidad toda herramienta está orientada hacia algo, lo cual en el caso de las plataformas digitales resulta aún más claro (fenómeno en el que enfatiza el propio Rushkoff en su libro Programa o serás Programado). En la era digital estas herramientas, más allá de su orientación, generalmente conllevan un costo, aunque el servicio en sí sea gratuito.  

En el caso de Facebook, la red te ofrece la posibilidad de entrar en contacto con personas (viejos amigos, familiares, amistades que viven lejos o colegas), promover información o apoyar causas afines. A cambio de ello te exige ser parte de una algorítmica red de datos cuyo destino final son los clientes de la empresa, es decir, las marcas, marketingeros y firmas de investigación que eventualmente aprovecharán esta información que tú provees para influir en tus futuros patrones de consumo o, por qué no, en tus próximas intenciones de voto. 

Lo anterior implica, como casi todo en la vida, una decisión. Por ejemplo, en Pijama Surf criticamos recurrentemente la falta de ética de Facebook, una empresa que desde sus orígenes se ha distinguido por esta anti-virtud. Sin embargo, diariamente recibimos una enorme cantidad de visitantes que llegan a nuestros contenidos a través de esta red social. Y ahí nos enfrentamos a un dilema: romper nuestra ‘amistad’ con la compañía de Zuckerberg y entonces dejar de llegar a un significativo número de nuestros lectores, o aprovechar el mecanismo de difusión que esta red nos ofrece, a cambio de ser partícipes en un sistema que, sabemos, representa en buena medida la esencia de aquello que más criticamos: el control, el abuso, el corporativismo, la voracidad comercial, etc. Y aún más allá, sabiendo que al ser una página relativamente popular en esta comunidad digital, somos un engrane particularmente ‘valioso’ en este mercado de data. Hasta ahora, evidentemente, hemos optado por la segunda ruta (de hecho es bastante probable que hayas llegado a este artículo vía Facebook).

Por si la paradoja no fuese suficientemente divertida, debo confesar que el artículo que me motivó a escribir esto que tú lees, lo encontré gracias a que alguien muy cercano a mí lo difundió vía Facebook. Y esto no puede leerse más que como un recordatorio de que nada es absolutamente malo o bueno, y que obviamente el pertenecer a esta red social también conlleva algunos beneficios.  

 

Douglas Rushkoff da Unlike a Facebook

Como apasionado de los medios y en particular del intercambio de información, desde hace años he seguido de cerca a Rushkoff. Su trabajo me resulta no solo útil, también altamente estimulante. En este sentido, el encontrarme con la noticia de que finalmente abandonaba Facebook me llevó a reflexionar sobre mi presencia en esta comunidad. Más allá de la confianza que personalmente profeso a este autor, el simple hecho de que siendo una de las personas que mejor entiende, y explica, lo que sucede en la actual arena mediática (y por lo tanto económica, sociocultural e incluso conductual), me obligaba a conocer y reflexionar en sus razones para tomar esta decisión. 

Luego de leer su texto Unlike: Why I’m Leaving Facebook, me quedó claro que era buen momento para abandonar el universo facebookero. Esta decisión, más allá de señalarme como potencial groupie del señor Rushkoff, atiende al hecho de que sus razones de fondo detonaron en mí plena identificación: hasta ahora yo justificaba mi presencia en esta red como un vehículo para promover contenidos de Pijama Surf y otros proyectos editoriales en los que participo, lo cual, aunado al hecho de que siempre me abstuve de socializar o intimar a través de este conducto, eran argumentos suficientes para mantener mi perfil aun sabiendo que esto bien podría calificar como una inconsistencia de mi parte.

Hoy puedo decir, sin melodrama de por medio, que finalmente me retiré del universo de los ‘likes‘ (término que desde un principio me pareció bastante ridículo para construir mi identidad dentro de una comunidad). Lejos de creer que estoy protagonizando un acto épico, y seguro de que no me convertiré en un predicador para presionar a otros a que hagan lo mismo, en cambio puedo afirmar que de esta manera doy un minúsculo paso más hacia ese idílico estado llamado congruencia (virtud que a mi juicio encarna el mayor reto que tenemos como generación). Por cierto, aprovecho para compartir un enlace donde se explica cómo eliminar definitivamente, y no solo 'desactivar' temporalmente, tu perfil en Facebook. 

Y sin mucho más que decir acerca de mi malogrado noviazgo con el algoritmo de Zuckerberg, solo me resta invitarte a leer la columna del buen Rushkoff. Salud! 

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Javier Barros del Villar

 

Texto original de Rushkoff en CNN (Inglés)

Traducción del artículo original:

Elba Esther detenida, pero nos queda pendiente reformar la educación

Por: Monica Tapia - 02/27/2013

La educación en México no tendría por qué depender de la presencia o ausencia de un líder sindical y, por el contrario, se trata de un asunto que compete a la ciudadanía entera.

La detención de Elba Esther Gordillo, junto con la reforma constitucional del artículo 3°, es una gran oportunidad para reformar la educación. Sin embargo, en la Coalición Ciudadana por la Educación hemos sostenido desde noviembre de 2010 que no se trata de sustituir cacicazgos, sino de cambiar las reglas del sistema educativo mexicano. 

Comencé a involucrarme en política educativa a raíz de la impresión que me causaron en 1989 miles de maestros marchando y durmiendo en las calles. Tenía 19 años y aproveché un trabajo universitario para entrevistar y leer sobre el movimiento magisterial democrático; los maestros entonces luchaban para que se les pagara mejor y su sindicato respondiera mejor y se democratizara. El gobierno sustituyó a Carlos Jongitud por Elba Esther Gordillo, como la flamante y “reformista” líder del magisterio. 

Elba Esther consiguió que se les pagara mejor, pero mantuvo el control de las plazas y promociones de los maestros. El dinero y poder de Elba Esther —y de muchos dirigentes y comisionados del SNTE— se ha construido a partir de controlar de manera discrecional quién obtiene una plaza de maestro, quién puede cambiar de escuela, quién se convierte en director o supervisor y a quién se le sube el sueldo (por medio de estímulos llamados carrera magisterial). Así pues, no tenemos los mejores maestros en los mejores puestos o no se les paga más a los que mejor enseñan. Los maestros, directores y supervisores —si quieren mejorar— se han acostumbrado en cambio a hacer "grilla". Parte de esta “grilla” es buscar votos o acallar a los que quieren saber a dónde van los recursos de las cuotas que les descuentan. 

Que los maestros democraticen su sindicato y presenten denuncias ante sus líderes sería deseable, pero en las condiciones actuales, es irreal. El maestro que cuestiona a sus dirigentes sindicales pone también en riesgo su plaza, su futura promoción, el acceso de familiares y amigos a otras plazas y promociones,es decir, su trabajo y subsistencia. La cúpula del SNTE es quien ha privatizado estas plazas y promociones. 

La reforma educativa recién aprobada trae dos grandes promesas para acabar con esta privatización. La primera es el Servicio Profesional Docente, donde se busca que todos los maestros por méritos tengan su plaza y aumenten su nivel, a través de concursos de oposición y cumpliendo estándares y requisitos. Similar a lo que hoy sucede con los profesores universitarios, deben someterse a concursos de oposición y a cumplir con requisitos de publicaciones, formación de recursos humanos, vinculación, etc., para promoverse de Profesor Asociado o Profesor Asociado (A, B o C). 

La segunda promesa es el Sistema Nacional de Evaluación Educativa, que ayude a evaluar no sólo a los estudiantes (ENLACE es lo más conocido) y a los maestros, sino también la infraestructura de las escuelas, los programas y métodos y, en general, la política educativa. Si cada año se publica un informe del estado de la educación a nivel nacional y por estado, será una buena prueba para evaluar también a los políticos y funcionarios sobre qué tan bien están haciendo el trabajo de mejorar nuestra educación. 

Los detalles —cómo serán los concursos de oposición, los requisitos, quién y cómo se evaluará, qué le tocará al Gobierno federal y a los estados— están aún en el aire. En los próximos 6 meses, nuestros legisladores tienen la tarea de aterrizarlos al reformar la Ley General de Educación, para se aplique entre 2014 y 2015. La educación pública seguirá siendo gratuita —esa parte del articulo 3° no se modificó— y los rumores y campañas políticas de que se privatizará sólo buscan crear miedo y confusión. 

Desde 1989, al escuchar a los maestros me ha quedado claro que el problema de la educación no era sólo Jongitud o sólo Elba Esther. Que si ellos se van, los niños y jóvenes no aprenderán más “por arte de magia”. Pero sí creo que esta es la hora de los ciudadanos y los maestros pensantes y comprometidos con estos cambios. 

Y en esta hora, quiero proponer un trato. Como ciudadana, trabajaré para que la promesa del Servicio Profesional Docente se concrete en una ley y un sistema más justo para liberar a los maestros de “grillas”, “recomendaciones” y “conocidos”. Trabajaré para que se aprecie su profesión; para no culparlos de un problema donde todos tenemos responsabilidad; para que se entienda que sin maestros, no habrá ni calidad ni educación. Trabajaré para que cuidemos y premiemos a los maestros que enseñan, inspiran y guían el futuro de nuestros hijos.   

Invitaré a que otros ciudadanos se sumen a este trato. Si logramos que más ciudadanos se conviertan en la garantía, el contrapeso y el monitor para que ningún funcionario, ningún político, ningún dirigente, vuelva a tratar a los maestros como operadores políticos; si los maestros saben que los cuidamos y apreciamos su trabajo de enseñar, que su plaza depende de que hagan bien este trabajo, ellos mismos podrán volver a luchar por su sindicato, su democratización y la rendición de cuentas de sus dirigentes.  

Se ha ido Elba Esther, pero si queremos transformar de raíz la educación de niños y jóvenes, los ciudadanos debemos involucrarnos en la reforma educativa. Entenderla, debatirla, apoyar los detalles fundamentales de su diseño, participar y monitorear su implementación.  Si no, esta ventana de oportunidad se cerrará y confirmaremos que quitar a Elba Esther no era la solución, sino sólo el síntoma del problema de la mala educación de nuestro país. 

Para escuchar las voces de los maestros, su dedicación y sus problemas, te invitamos este próximo lunes 4 de marzo a Cinépolis Diana, Ciudad de México, a las 6 de la tarde, donde presentaremos el documental Un día en Carrera Magisterial. La venta de los boletos ($100) ayudará a financiar las actividades de la Coalición Ciudadana y pueden pagarse en este sitio. Asimismo, aquí puedes ver los cortos de este documental.

Si te interesa organizar la presentación de este documental fuera de la Ciudad de México, escribe a alejandramerino@porlaeducacion.mx, quien te puede dar más detalles de cómo hacerlo. 

Para más información, visita la página en Facebook de Coalición Ciudadana por la Educación o su cuenta en Twitter: @por_laeducacion.