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Los rostros que hacían los hombres en los años 70 al recibir sexo oral (FOTOS)

Por: pijamasurf - 02/08/2012

Blog de Tumblr se especializa en recopilar los (ahora cómicos) rostros de hombres recibiendo sexo oral en películas de la década de los setenta.

La hiperespecialización es un resultado de la enorme oferta de contenidos que tiene Internet, contenidos a la carta para todo tipo de personas, filias y fobias. Esta es la era del Tumblr. Hemos visto últimamente surgir tumblrs dedicados a todo tipo de rarezas (que algunos llamarían bellezas), por ejemplo este tumblr dedicado a descifrar si las operaciones que suelen poner en los pizarrones en las clásicas escenas porno entre maestr@ y alumn@ son matemáticamente correctos,  este otro dedicado a los perros que acompañan al movimiento Occupy Wall Street, o este otro que tiene una obsesión por montar imágenes de Tom Selleck comiendo un sandwich en diferentes cascadas.

En esta cauda tenemos ahora el sitio 70s Blowjob Faces dedicado a recopilar los gestos que hacían los hombres en las películas porno de los años setenta cuando recibían sexo oral. Imágenes envueltas en la carcterística textura desgarbada setentera, la década de Garganta Profunda y en la cual el foco del placer, particularmente ante la insondabilidad del orgasmo femenino, fue llevado al rostro.Queda decir que en estos años el porno, si acaso más curioso y menos inundado de la hiperrealidad actual, era quizás todavía más políticamente incorrecto: las fantasías que suelen rayar en la discriminación, y de las que quizás lo más sano es reírnos.

Mágica sorpresa que desorbita los ojos.

Elegante, introspectivo,(¿el chófer?) entre la modorra y el éxtasis compungido.

El  máximo placer, tan cerca del máximo dolor (bosques donde filmaban pornos y películas de terror, una tras otra).

El placer hace un warp en el bigote. Los setenta, años en los que todavía se veían sementales con abundante pelo en pecho.

Esos aviones de los setenta, no sólo tenían estupendos asientos de combos bicolor, también iban vacíos y contaban con rubias dispuestas a incursionar en el Mile High Club. Especialmente si eras un dandy.

Erotismo noir/Dracula Fellatio.

Porque en los años setenta los oficinistas se expandían en sus sillas y dejaban que las secretarias hicieran su trabajo.

Errol Morris explora la vida del "Wingador", pentacampeón en la ingesta masiva de alitas (VIDEO)

Por: pijamasurf - 02/08/2012

La fascinación personal por el exceso en la comida lleva al cineasta Errol Morris a explorar la vida del “Wingador”, cinco veces campeón en el en el Philadelphia Wing Bowl, la última vez engulliendo 251 alitas de pollo.

 

Los torneos de ingerir tanta comida como sea posible parecen ser una de las expresiones idiosincráticas más propias de la cultura estadounidense contemporánea, tanto, que incluso han sido parodiados en sus propios productos culturales como series televisivas, películas y otros.

Aunque con más seriedad, ahora toca el turno al cineasta Errol Morris (1948) de retratar tan singular situación a través de la vida de Bill “El Wingador” Simmons, pentacampeón en el Philadelphia Wing Bowl en que, como su nombre lo indica, el vencedor es aquella persona que coma más alitas de pollo que cualquiera de sus contrincantes. La justa se celebra cada año el viernes inmediatamente anterior al Súper Tazón y en la más reciente Simmons se llevó el primer puesto al engullir 251 alitas.

Morris, sin embargo, parte de una obsesión personal por estos “campeones comilones” que lo tienen fascinado desde hace tres décadas, cuando conoció a “Bozo”, un hombre que entonces ostentaba el Récord Guinness de más pollos rostizados consumidos con 27.

Bozo me recordó —escribe el director— al "Artista del hambre" de Kafka, salvo que en este caso no estaba ayunando, sino exactamente lo opuesto. Además, me encantó el hecho de que Bozo llamara a sus hijas Cooky, Candy y Honey [Galletita, Dulce y Miel] y que hubiera un muestrario de punto de cruz enmarcado junto a su puerta en el que podía leerse: “NADA EXCEDE COMO EL EXCESO”

Sin duda vale la pena ver este trabajo, quizá no tanto por la vida del Wingador —que, por supuesto, es interesante en sí misma— sino por mirar desde otra perspectiva las formas que adquiere la noción de exceso que, en cierto sentido, está tan presente en muchos ámbitos del marco cultural hegemónico contemporáneo.

[boingboing]