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Escritores del Cielo en Hades (10/10: Eros y Thánatos: los dos rostros del amor)

AlterCultura

Por: Jasun Horsley - 08/03/2011

En la última parte de la genial serie de Aeouls Kephas se cierra el círculo de la alquimia psicológica: el ser que logra salir de la mente grupal e individuarse se convierte en todos los seres, nadando en la conciencia cósmica sin perderse, con la capacidad de rediseñar el programa de la creación: escribir en el cielo.

Imagen cortesía de Lucinda Horan

Busca el tú que nunca es tuyo

ni puede serlo jamás.

-Antonio Machado

 

Sexo y muerte son las dos fuerzas gemelas de la existencia. Sin embargo, para el chamán —y para cualquiera que empiece a ver más allá de su condicionamiento social— las dos son extrañamente reversibles: todo aparenta estar invertido una vez que atraviesas el espejo. Para una persona promedio, siendo esclava de la biología, es el instinto de la muerte lo que constantemente alimenta el deseo sexual. Estamos programados a querer sexo porque estamos programados a morir —y sin sexo la especie no continuaría. Por otro lado también puede decirse que morimos porque procreamos. Adán y Eva eran inmortales e inocentes antes de que la Serpiente les abriera los ojos, así que la muerte es el precio que pagamos por el sexo. En una inversión curiosa de esta ley biológica, para el ser individuado el sexo es el precio que pagamos por la “muerte”.  La adicción sexual y la indulgencia —de la cual la pornografía es un síntoma pero no una causa— es una forma para que las personas aplacen la muerte, no físicamente sino emocional y psicológicamente. Este es es el contexto profundo en el que se pueden entender enfermedades como el SIDA (lo que sea que sea): que el apetito sexual colectivo es realmente un deseo sublimado de la muerte (a través de le petite mort del orgasmo, nos toca morir por un momento o dos). En términos más freudianos, y para los hombres al menos, el deseo sexual está envuelto en un deseo inconsciente de regresar al vientre, tanto literal como simbólicamente; como tal es la única alternativa real a la individuación, la única que  nos satisfará (temporalmente al menos). Si no podemos ir hacia adelante, tenemos que ir hacia atrás. Aquellos que temen enfrentar la realidad de la muerte harán lo que sea para volver a su nacimiento.

Un escritor, fiel a su llamado, es un chamán: su trabajo es explorar las “tinieblas” del inconsciente colectivo, congregarse con los espíritus y traer la sanación y el conocimineto transformativo  a la comunidad a la que pertenecen. Como los chamanes, los verdaderos escritores son seres dedicados únicamente a la individuación y como tales no tienen afiliaciones personales con la comunidad a la que sirven. Del punto de vista de la comunidad —cuidando de sus cultivos y de sus necesidades vitales diarias— un chamán (como el pistolero de los westerns) es un agente de la muerte. En cierto sentido la lealtad del chamán no es con el mundo de los vivos sino con  el mundo de la muerte. Como lo describió Paul Bowles, «es simplemente una máquina para la transmisión de ideas. En realidad él no existe —es el cero, un espacio vacío. Un espía enviado por las fuerzas de la muerte. Su objetivo principal es cruzar información a través de la frontera, de regreso a la muerte». La razón por la cual los chamanes aparentan ser leales a la muerte para la mente grupal es que, desde el punto de vista chamánico, solo hay vida después de la muerte, esto es, solo una vez  que la individuación completa ha permitido cortar todos nuestros vínculos con la mente grupal podemos empezar a vivir de verdad.

Desde el punto de vista del chamán, aquello en lo que se involucran las personas ordinarias para asegurar sus subsistencia no es para nada lo que parece.  La realidad socialmente programada es parte de un enorme e intrincado proceso milenario de fábrica, a través del cual las “almas” se reciclan para así abastecer de combsutible a la mente grupal y mantenerla fija e inmutable —justo como sucede en la realidad generada por computadora de The Matrix. Lo que los chamanes hacen es revertir la polaridad de la vida/muerte, Eros/Thánatos, y usar su apetito sexual como energía o combustible para penetrar en los reinos más allá de la muerte. Su meta es cruzar “la frontera”  y entrar en la existencia “en tercera persona”, fuera de la falsa idea del ser individual, como es definido por la mente grupal. Esta es la máxima paradoja de nuestra existencia terrenal: que la individualidad es una ilusión que solo la verdadera individuación puede despejar y solo al morir para el ego podemos empezar a vivir como nuestro propio ser. De la misma forma,  la perspectiva de la primera persona de “Yo, mí, mío”, en la que todos estamos atrapados, en realidad está siendo generada por la mente grupal —como tal es todo, menos autónoma.  El ser con el que nos identificamos es en realidad una construcción ficticia similar a un personaje en una novela. Por otro lado, la identidad de la tercera persona, ya que permite que nuestros seres individuales sean lo que son —momentáneos arreglos moleculares dentro de un vasto, infinito y eterno tapiz de conciencia cósmica— es el único “yo” verdadero que existe. Y así el soñador se despierta y se convierte en lo soñado, y lo que alguna vez soñamos como “el otro” se convierte en el soñador, soñándonos.  Dejar la mente grupal es la verdadera “pequeña muerte” que el más grande orgasmo en el universo no logra substituir. Pero puede ser el medio.

Cuando los chamanes entran a las regiones subatómicas del ADN, lo hacen (como Neo) para leer el código y acceder al texto fundamental de la existencia. Esto los remodela con la opción, ahora que se han reducido a la nada y han entrado en el todo, de cambiar el guión y reescribir el programa de creación. Los chamanes se convierten entonces no solo en los autores de su propia realidad, sino también de la de todos los demás a través de esa transmisión empática cuya fuente es la fusión  a cuerpo completo con el colectivo, para el bien de todos. Los soñadores lúcidos dentro del sueño despierto de la mente grupal están en el mundo pero no son del mundo. Estos chamanes no solo son caminantes del cielo, son escritores del cielo.

 

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En el principio era la Palabra.

—Juan 1:1

 

Hemos ya completado el círculo y regresamos a la palabra.  Me referí antes al Internet como el reflejo de la mente grupal, pero también es algo más que eso —o tal vez, con mayor precisión, como reflejo de la mente grupal, el Internet también está poseído por su propio inconsciente. Potencialmente y en pequeños paquetes esto ya está sucediendo —la Red es una subcultura que se ha formado al interior de una matriz más grande de pensamiento consensual, una en la que las reglas, normas y formas aún no se han establecido del todo “o escrito en piedra”. Dentro de este ambiente virtual/ritual de reciente formación, aprender el arte y la ciencia de la invocación y el encantamiento —comunicarse vía texto— y de la magia empática es más esencial que nunca. Escribir es la clave, ya que es a través de la expresión escrita (y también verbal) que establecemos nuestra propia verdad individual dentro de nosotros, y eventualmente en el mundo.

Actualmente existen varios tipos primarios de espacios rituales basados en el texto dentro de la Red, la mayoría de los cuales nos son familiares. Están los blogs, usualmente actualizaciones al estilo de un diario para el consumo público (incluyendo los diarios en video), los cuales generalmente permiten retroalimentación a través de la sección de comentarios. Está el IRC (Internet Relay Chat) y la mensajería instantánea (Skype, Gmail, etc.), el micro-blogging en Twitter (de masiva influencia en los levantamientos de Medio Oriente)  y las secciones de comentarios en los sitios de noticias, YouTube, Amazon y un sinnúmero de sitios comerciales. Y luego, por supuesto, está Facebook, que domina la comunidad en línea y que tiene mucho a lo cual responder.  Facebook tiene reglas de identidad y hay un límite sobre cuántas cuentas de Facebook puedes tener, así como advertencias sobre usar nombres falsos. La participación requiere e inspira el reforzamiento de la identidad, como es común a la mayoría de los grupos. Del otro lado del espectro, tan oscuro como Facebook promiscuo, está 4chan, donde la identidad se borra (el grupo hacktivista Anonymous probablemente se gestó en 4chan). 4chan es lo opuesto de Facebook, una red social anti-social que se mofa de  quien sea que haga demasiado esfuerzo por establecer una identidad llamándolo “name fag[1]. Si Facebook es para personas que quieren ser parte de la comunidad mientras permanecen en  la seguridad y comodidad de su hogar (y sus túneles de identidad), 4chan es el id de Internet: una colmena zumbante de actividad y una fosa de cuerpos revolcándose. Los channers se auto-identifican con el “Stand Alone Complex” o “una manada de gatos”, significando que ellos no forman una mente grupal sino que son solo una colección de unidades que espontáneamente van en la misma dirección. Aunque compuesto de individuos que en general rechazan los valores sociales establecidos —empezando por la identidad—y que aparentemente aborrecen el pensamiento grupal, paradójicamente es un espacio que frecuentemente gesta activismo en el mundo real, claro que usualmente en el nombre del lulz [2].

Todos estos espacios virtuales-rituales son medios a través de los cuales nos observamos a nosotros mismos y nos permitimos ser observados, como un cuerpo “mental” colectivo,  a través del lenguaje y la imagen (y ya que todo está siendo mediado a través de código informático, todo es un lenguaje). La Red provee pistas invaluables de la naturaleza y del nivel de transmutación de conciencia que está en marcha en el organismo colectivo. Pero ya que el medio es el mensaje, los medios, los significados y formas que están siendo empleados son secundarios para el fin que está siendo mediado, esto es: la misma transmutación de la conciencia. Y como la observación afecta el resultado del experimento, entre más atención se le da a la transmutación que está en marcha, más rápido ocurrirá.

Internet es un substituto para el inconsciente colectivo en su proceso de hacerse consciente. Una de sus muchas funciones, tal vez su función principal, es desarrollar las herramientas a través de las cuales nos podremos lentamente disgregar de la mente grupal y empezar a navegar una conciencia superior. Internet entonces sirve como área de prueba  y también como una pista de despegue para el salto definitivo hacia lo desconocido. Como una cultura creada totalmente con palabras, sonidos e imágenes, ofrece un espacio ritual para la ensoñación interactiva y la sanación chamánica y para proyectos grupales sin un punto focal externo, pero con una siempre cambiante mezcla de directrices internas, enraizadas en individuos unidos por sus diferencias tanto como por sus similitudes. Lo que se está formando, debajo de la superficie de la conciencia colectiva de la mente grupal, es una multitud inteligente cuya inteligencia crece en la medida en que crece en número.  Lo que esto conjura es una oportunidad  para acelerar la individuación y la iniciación chamánica a escala masiva.

 

Lee la escritura en el cielo.

«El verdadero secreto de la magia es que el mundo está hecho de palabras, y si conoces las palabras de las que está hecho el mundo puedes hacer de él lo que quieras».-Terence Mckenna

 

Aeolus Kephas © 2011

 

Leer Parte 1 / Pornografía y Sanación Chamánica

Leer Parte 2 / Sanación Autoliteraria y Diálogo Con Uno Mismo

Leer parte 3 : El Espejo Mágico y la Escritura Telepática

Leer Parte 4/ Sueños Lúcidos y el Trauma Original

Leer Parte 5 / Comunicación de Cerebro a Cerebro y las Neuronas Espejo

Leer Parte 6/ La Afinidad entre Autor y Lector Genera una Gran Escritura

Leer Parte 7/ Indiviudación, Empatía y Transmisión Holográfica

Leer Parte 8 / La Mente Grupal y la Programación de la Multitud

Leer Parte 9/ Profanando lo Sagrado/Sacralizando lo Profano

* Aelous Kephas, nuevo colaborador de Pijama Surf, es uno de los más reconocidos autores del alterocultismo y la metanarrativa contemporánea. Entre sus obras publicadas destacan: Matrix Warrior: Being the OneThe Lucid View: Investigations Into Occultism, Ufology and Paranoid AwarenessHomo Serpiens: A Secret History of DNA from Eden to Armageddon.

Blog del autor: aeoluskephas.blogspot.com

 

 


[1] Entre estos extremos están los foros de discusión, donde los miembros usan identificaciones y avatares para crear una identidad alternativa, usualmente sin dar pistas sobre su sexo, edad o raza. En algunos de estos foros está prohibido cambiar de nombre de usuario sin hacerlo saber, así que pese a ser autocreadas, estas identidades substitutas son en cierta forma tan limitantes como las identidades dadas.

 

[2] http://www.cydeweys.com/blog/2008/01/28/scientology-sac/ Wikipedia describe a 4chan de la siguiente forma:  «4chan empezó en el 2003 en la habitación de un estudiante de 15 años de Nueva York que postea como ‘moot’ [...]. A diferencia de la mayoría de los foros, 4chan no tiene un sistema de registro, permitiendo a los usuarios subir contenido anónimamente. Cualquier seudónimo puede ser usado al postear, incluso uno previamente adoptado, como ‘Anonymous’ o ‘moot’. En lugar de un registro 4chan provee tripcodes como una forma opcional de autentificar la identidad de un usuario. Hacer un post sin llenar el espacio de ‘nombre’ hace que los posts se atribuyan a ‘Anonymous’, el entendimiento general de 4chan sostiene que Anonymous no es un individuo sino un colectivo (colmena) de usuarios [...]. El boletín aleatorio del sitio es por mucho la función más popular y notoria. Conocido como ‘/b/, hay muy pocas reglas en cuanto al contenido que se sube. El blog Gawker alguna vez dijo en broma que ‘leer ‘/b/ te derrite el cerebro’. La comunidad anónima del sitio y su cultura han generado atención de los medios. Para las agencias de medios, la empresa es ‘una prueba más de que la creatividad está en todas partes y los nuevos medios son menos accesibles para las agencias de publicidad [...]. The Guardian alguna vez sintetizó a la comunidad de 4chan como ‘lunática, juvenil… brillante, ridícula y alarmante’. Fred Leal del diario brasileño Estadão dijo que su surgimiento ‘indica que algo extraordinario está pasando… [4chan] está desafíando todas las convenciones del Internet: por sí solo, la antítesis de Google, redes sociales y blogs’. El New York Observer describió a sus usuarios como ‘bromistas inmaduros cuyo mal comportamiento es alentado por el total anonimato del sitio y la ausencia de un archivo’. Los memes del Internet son frases pegajosas o imágenes que se esparcen  rápidamente, de igual a igual, a través de la Red. Muchos memes de Internet se han originado en 4chan, usualmente como /b/, ya que su veloz psicología multitudinaria permite que el contenido se difunda a un largo número de internautas. Los más notorios de estos memes son: ‘lolcats’, ‘rickrolling’ y ‘Chocolate Rain’». Como muestra de la antipatía que tiene 4chan al pensamiento grupal y a los cultos religiosos, el Proyecto Chanology (junto con Anonymous) es una protesta mundial en contra de la Iglesia de la Cienciología. Además de esto, según el Washington Post, «los usuarios del sitio han logrado algunas de las acciones colectivas de más alto perfil en la historia del Internet». Ver: http://en.wikipedia.org/wiki/4chan#Internet_attacks para más información. También merece un vistazo The Cluetrain Manifesto, un tratado  sobre la Red como un mercado humano,  escrito por algunos involucrados en crearlo http://www.cluetrain.com/book/95-theses.html). Reddit es otro tema caliente de discusión que aspira a la inteligencia colectiva, aunque podría irse para el otro lado http://www.reddit.com/r/todayilearned/.

 

 

Educar a las siguientes generaciones para expresar su individualidad sin las improntas de la autoridad podría significar instaurar una nueva realidad colectiva; Robert Anton Wilson y Aleister Crowley, los alumnos más rebeldes e inquietos, trazan el camino hacia fuera del instituto, hacia el universo y el caos mágico.

"Al universo le gusta jugar".- Hakim Bey, Anarquismo Ontológico y Terrorismo Poético

Cualquier persona reconoce la importancia de la educación, tanto que, como si fuera una especie de panacea social, se le suele tener como solución profunda a todos los problemas. De manera reduccionista y algo ingenua se cree que la solución educativa es simplemente matricular a todos los niños del mundo, darles alimento, acceso a la tecnología y luego permitirles estudiar en las "mejores universidades". Esto casi se considera un bien universal. Pero en muchos casos esto es solo una manera sistemática de formar personas bien adaptadas al orden mundial, muchos de ellos autómatas que difícilmente encontrarán  lo que son y harán lo que quieren.

Existe, sin embargo, otro paradigma, que no es nuevo pero que ha sido marginado por el poder, el de educar para desprogramarse de esta realidad colectiva enajenante con el fin de hacer que una persona pueda acercarse lo más posible a la totalidad de la expresión de su ser más íntimo. Lo que alguna vez dijo, a manera de mantra, el profesor de Harvard Tim Leary:  tune in, turn on, drop out. A nosotros, los que hemos sido educados a la usanza formativa estándar,  nos compete más desaprender,  desconectarnos del sistema operativo de la cultura dominante; pero aquellos que vienen podrían tener el campo abierto para jugar y crear sin tener que pasar por todo un arduo proceso de decondicionamiento, liberando la energía del inconsciente para echar a volar la serpiente al cielo.

Fundamentalmente podemos decir que la educación debe de ser aquello que permita a una persona ser ella misma ("asistir al alma para expresarse a sí misma", en palabras de Aleister Crowley). Para esto, entonces, lo principal es no imbuirle a los niños todas las improntas y patrones de pensamiento de nuestros padres (de nosotros) y del mundo en general (evidentemente es imposible mantener una tabula rasa, pero la clave está en saber limpiar el pizarrón y, si acaso, proveer los gises). Hacer esto no significa, ni mucho menos, criar un niño feral o implementar un libertinaje donde la personalidad fluya con el viento de las circunstancias sin ninguna intención. Significa cultivar las herramientas de la autonomía, de la autodeliberación, de  la autodefinición: hay que primero ver y conocer el mundo para poder abandonarlo y así ser todo él.

En este sentido recurrimos a dos extraños maestros (uno de ellos acusado de satanismo y beber sangre de bebés) cuya sublime lucidez, aunque intermitente, puede constatarse precisamente en sus recomendaciones educativas. Aleister Crowley y Robert Anton Wilson tuvieron dos de las naturalezas más inquietas e inquietantes,  listas siempre para explorar diferentes realidades ("túneles", según las llamaba Wilson), lo cual, después del viaje permanente, los hizo llegar a un espacio esencialmente antidogmático, tanto como pocos en la historia del pensamiento humano (de manera análoga la filosofía griega nació del concurso de las diferentes visiones del mundo que otorgó el contacto con diferentes civilizaciones, en este caso fueron "realidades"). La visión y la experiencia vital de Crowley y de Anton Wilson coinciden en la importancia de explorar todas las realidades posibles sin casarse con ninguna: la más grande riqueza del viajero es atravesar el universo y regresar a casa sin ninguna posesión, sin ningún peso en la valija, para después poder fundar el propio imperio de la imaginación. Esta "creatividad" de sistemas de realidades se libera al darse cuenta de que todos los sistemas políticos, económicos, filosóficos, etc., que se le habían impuesto, no tienen ningún carácter absoluto, son solamente el conjunto de creencias y caprichos de una serie de personas que reemplazaron el mundo por su forma de ver el mundo. Pero dejemos a los maestros dictar el anti-sermón:

«Cada niño debe de desarrollar su propia individualidad y voluntad, sin considerar ideales ajenos [...]. La educación es asistir al alma a expresarse a sí misma. Cada niño debe de ser presentado con todos los posibles problemas y se le debe permitir registrar sus propias reacciones; debe de ser enfrentado con todas las contingencias de turno hasta que logre sobreponerse a cada una. Su mente no debe ser influenciada, sino solamente expuesta a todo tipo de nutrición. Sus cualidades innatas harán que seleccione el alimento adecuado para su naturaleza. Respeta su individualidad. Preséntale la vida en todas sus manifestaciones para que la inspeccione, sin comentarla. Desde la infancia, los niños deben encarar los hechos, sin explicaciones adulteradas. Deja que actúen y piensen por sí mismos; deja que su integridad innata se inicie a sí misma. Haz que exploren todos los misterios de la vida, que se sobrepongan a sus peligros. El engaño y el miedo son sus únicos enemigos. Deja que sean testigos del nacimiento, el matrimonio y la muerte; deja que escuchen poesía, filosofía e historia; llama al aprendizaje pero no a la expresión articulada. Haz que enfrenten desfiladeros, olas, animales, encontrando su propia fórmula de conquista. Confía en la verdad  en ellos sin descanso, con cuidado solo en hacer su amplitud comprensible; confía en que la usen [...] Deja que los niños se eduquen a sí mismos a ser ellos mismos. Aquellos que los entrenan en estándares los lisian y deforman. Los ideales ajenos imponen perversiones parásitas. Cada niño es una Esfinge: nadie sabe su secreto más que ella misma».


"Every child is absolute.


Dare not bias it or bind!


Give the seed fair play to shoot!


At maturity its mind


Shall perfect its proper fruit,

Self-determined, self-designed!"

["Cada niño es absoluto:

¡Que nadie influya en él ni lo obligue!

¡Que la semilla crezca en campo limpio!

Al madurar su mente

madurará el fruto:

¡determinado por sí mismo, diseñado por sí mismo"]

(Aleister Crowley, "On the Education of Children" , The Revival of Magick)

Ahora acerquémonos en el tiempo a Robert Anton Wilson, el genial escritor y psiconauta, cuya mayor aportación, la misma que la de Sócrates, es hacernos pensar por nosotros mismos, esta vez con alta conciencia de cómo funciona el cerebro humano, ese poderoso instrumento capaz de transmitirse y reflejarse en el universo —al menos en el universo que percibimos.

«El cerebro de la humanidad ha sido lavado por Aristóteles por los últimos 2500 años. La creencia, inconsciente, no del todo articulada, de la mayoría de los occidentales, es que existe un mapa que representa adecuadamente la realidad. Por pura buena suerte, todo occidental cree que tiene un mapa que encaja. La ontología de guerrilla, para mí, involucra estremecer esa certidumbre.

»Cada modelo que construimos nos dice más sobre nuestra mente que sobre el universo [...], el universo es más grande que cualquiera de nuestros modelos [...], cada descripción del universo es una descripción del instrumento que utilizamos para describir el universo (la mente humana)».

Robert Anton Wilson hace referencia a la lógica aristotélica que dictamina y horada en la profundidad de la mente humana un modelo unívoco, como unas gafas cul-de-sac sobre nuestros ojos, en el que si una cosa es algo, por definición no es todo lo demás (lo que en inglés se conoce como el either or).

«"Es", "es" "es" —la idiotez de esta palabra me persigue. Si fuera abolida, el pensamiento humano podría empezar a tener sentido. Yo no sé lo que “es” nada; solo sé lo que me parece a mí en este momento.

»La certidumbre solo es posible para las personas que tienen una sola enciclopedia», dice Robert Anton Wilson.

Más allá de que la física cuántica indica que la luz puede ser una onda y una partícula, que un gato puede estar vivo y muerto —y esto debe de tener implicaciones en nuestra macro-realidad—, lo vital aquí es que en el plano educativo, bajo el gran mito de la objetividad, se nos infunde una creencia undimensional y excluyente de las cosas que va confundiéndose con la realidad. No soólo le decimos al niño que una pelota es una pelota nada más (y no un planeta), le decimos que algo es bueno o malo y lo que es posible y lo que no es posible (pero eso que es malo, que es imposible y solo es una pelota, es solo para nosotros).

«Todos los niños nacen desnudos, hambrientos y con una inmensa curiosidad. Ser padre consiste básicamente en seguirlos por la casa y decirles "no te metas eso en la boca" [...], solo porque el sistema oral de biosobrevivencia se enciende después del nacimiento y lo primero que quieren es el pecho de su mamá y lo segundo que quieren es probar el resto del mundo para saber si sabe tan bien como los pechos de su mamá [...]. Y luego empiezan a hacer preguntas [...].

»La función del sistema educativo estatal es detener esto [...]. Si tuviéramos una población adulta que hubiera mantenido la curiosidad de los niños pequeños, las personas irían por todos lados intentando saber las cosas por sí mismas, y tal curiosidad desmoronaría el edificio de la sociedad moderna», señala el gran humorista de nuestra época, Robert Anton Wilson (simplemente no matar la curiosidad ya sería un logro monumental para la educación).

La educación es la forma básica en la que la autoridad asegura que se mantendrá en el poder y que el mundo que ha proyectado seguirá existiendo. Puesto que una generación que ha sido educada a experimentar las cosas por sí misma —por consiguiente a cuestionar las cosas que le dicen los demás— y que busca simplemente expresar lo que piensa y hacer lo que quiere, seguramente no tendrá mucha consideración por lo que le dice la autoridad, por su administración "de milagros y misterios",  y no reparará en trasponer sus espectrales límites de control. Y entonces no solo correrá peligro la autoridad, sino el mundo entero que sustenta y se reproduce al ser repetido por las masas a las cuales les ha sido implantado tautológicamente. La realidad de este mundo podría empezar a desvanecerse, a agrietarse, y en esos espacios en blanco, de vacío radiante, podría empezar a consolidarse una nueva realidad. 

Por último regresemos a la eterna máxima labrada como una joya gnóstica en el oráculo de Delfos, en cuyo dintel se dice que estaba inscrito: "Conócete a ti mismo". Misma frase recuperada de manera pop-inspiracional en la película The Matrix. Esta máxima encierra (o libera) la clave de la conciencia humana, desde el génesis hasta el siguiente eón (el del niño, el de Horus, el hijo de la pareja sagrada). Conócete a ti mismo y conóceras al universo. "Haz lo que quieras", como decía Crowley, y harás lo que el universo quiere.

«Cuando hacemos la voluntad de nuestro Ser verdadero, inevitablemente estamos haciendo la voluntad del universo. En la magia esto es visto de manera indistinta: que cada alma humana es de hecho el alma del universo en sí mismo. Y siempre y cuando estés haciendo lo que el universo quiere, entonces será imposible hacer algo mal».

Alan Moore, The Mindscape of Alan Moore.

Twitter del autor: @alepholo

[Dreaming the Void]