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Escritores del Cielo en Hades (10/10: Eros y Thánatos: los dos rostros del amor)

AlterCultura

Por: Jasun Horsley - 08/03/2011

En la última parte de la genial serie de Aeouls Kephas se cierra el círculo de la alquimia psicológica: el ser que logra salir de la mente grupal e individuarse se convierte en todos los seres, nadando en la conciencia cósmica sin perderse, con la capacidad de rediseñar el programa de la creación: escribir en el cielo.

Imagen cortesía de Lucinda Horan

Busca el tú que nunca es tuyo

ni puede serlo jamás.

-Antonio Machado

 

Sexo y muerte son las dos fuerzas gemelas de la existencia. Sin embargo, para el chamán —y para cualquiera que empiece a ver más allá de su condicionamiento social— las dos son extrañamente reversibles: todo aparenta estar invertido una vez que atraviesas el espejo. Para una persona promedio, siendo esclava de la biología, es el instinto de la muerte lo que constantemente alimenta el deseo sexual. Estamos programados a querer sexo porque estamos programados a morir —y sin sexo la especie no continuaría. Por otro lado también puede decirse que morimos porque procreamos. Adán y Eva eran inmortales e inocentes antes de que la Serpiente les abriera los ojos, así que la muerte es el precio que pagamos por el sexo. En una inversión curiosa de esta ley biológica, para el ser individuado el sexo es el precio que pagamos por la “muerte”.  La adicción sexual y la indulgencia —de la cual la pornografía es un síntoma pero no una causa— es una forma para que las personas aplacen la muerte, no físicamente sino emocional y psicológicamente. Este es es el contexto profundo en el que se pueden entender enfermedades como el SIDA (lo que sea que sea): que el apetito sexual colectivo es realmente un deseo sublimado de la muerte (a través de le petite mort del orgasmo, nos toca morir por un momento o dos). En términos más freudianos, y para los hombres al menos, el deseo sexual está envuelto en un deseo inconsciente de regresar al vientre, tanto literal como simbólicamente; como tal es la única alternativa real a la individuación, la única que  nos satisfará (temporalmente al menos). Si no podemos ir hacia adelante, tenemos que ir hacia atrás. Aquellos que temen enfrentar la realidad de la muerte harán lo que sea para volver a su nacimiento.

Un escritor, fiel a su llamado, es un chamán: su trabajo es explorar las “tinieblas” del inconsciente colectivo, congregarse con los espíritus y traer la sanación y el conocimineto transformativo  a la comunidad a la que pertenecen. Como los chamanes, los verdaderos escritores son seres dedicados únicamente a la individuación y como tales no tienen afiliaciones personales con la comunidad a la que sirven. Del punto de vista de la comunidad —cuidando de sus cultivos y de sus necesidades vitales diarias— un chamán (como el pistolero de los westerns) es un agente de la muerte. En cierto sentido la lealtad del chamán no es con el mundo de los vivos sino con  el mundo de la muerte. Como lo describió Paul Bowles, «es simplemente una máquina para la transmisión de ideas. En realidad él no existe —es el cero, un espacio vacío. Un espía enviado por las fuerzas de la muerte. Su objetivo principal es cruzar información a través de la frontera, de regreso a la muerte». La razón por la cual los chamanes aparentan ser leales a la muerte para la mente grupal es que, desde el punto de vista chamánico, solo hay vida después de la muerte, esto es, solo una vez  que la individuación completa ha permitido cortar todos nuestros vínculos con la mente grupal podemos empezar a vivir de verdad.

Desde el punto de vista del chamán, aquello en lo que se involucran las personas ordinarias para asegurar sus subsistencia no es para nada lo que parece.  La realidad socialmente programada es parte de un enorme e intrincado proceso milenario de fábrica, a través del cual las “almas” se reciclan para así abastecer de combsutible a la mente grupal y mantenerla fija e inmutable —justo como sucede en la realidad generada por computadora de The Matrix. Lo que los chamanes hacen es revertir la polaridad de la vida/muerte, Eros/Thánatos, y usar su apetito sexual como energía o combustible para penetrar en los reinos más allá de la muerte. Su meta es cruzar “la frontera”  y entrar en la existencia “en tercera persona”, fuera de la falsa idea del ser individual, como es definido por la mente grupal. Esta es la máxima paradoja de nuestra existencia terrenal: que la individualidad es una ilusión que solo la verdadera individuación puede despejar y solo al morir para el ego podemos empezar a vivir como nuestro propio ser. De la misma forma,  la perspectiva de la primera persona de “Yo, mí, mío”, en la que todos estamos atrapados, en realidad está siendo generada por la mente grupal —como tal es todo, menos autónoma.  El ser con el que nos identificamos es en realidad una construcción ficticia similar a un personaje en una novela. Por otro lado, la identidad de la tercera persona, ya que permite que nuestros seres individuales sean lo que son —momentáneos arreglos moleculares dentro de un vasto, infinito y eterno tapiz de conciencia cósmica— es el único “yo” verdadero que existe. Y así el soñador se despierta y se convierte en lo soñado, y lo que alguna vez soñamos como “el otro” se convierte en el soñador, soñándonos.  Dejar la mente grupal es la verdadera “pequeña muerte” que el más grande orgasmo en el universo no logra substituir. Pero puede ser el medio.

Cuando los chamanes entran a las regiones subatómicas del ADN, lo hacen (como Neo) para leer el código y acceder al texto fundamental de la existencia. Esto los remodela con la opción, ahora que se han reducido a la nada y han entrado en el todo, de cambiar el guión y reescribir el programa de creación. Los chamanes se convierten entonces no solo en los autores de su propia realidad, sino también de la de todos los demás a través de esa transmisión empática cuya fuente es la fusión  a cuerpo completo con el colectivo, para el bien de todos. Los soñadores lúcidos dentro del sueño despierto de la mente grupal están en el mundo pero no son del mundo. Estos chamanes no solo son caminantes del cielo, son escritores del cielo.

 

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En el principio era la Palabra.

—Juan 1:1

 

Hemos ya completado el círculo y regresamos a la palabra.  Me referí antes al Internet como el reflejo de la mente grupal, pero también es algo más que eso —o tal vez, con mayor precisión, como reflejo de la mente grupal, el Internet también está poseído por su propio inconsciente. Potencialmente y en pequeños paquetes esto ya está sucediendo —la Red es una subcultura que se ha formado al interior de una matriz más grande de pensamiento consensual, una en la que las reglas, normas y formas aún no se han establecido del todo “o escrito en piedra”. Dentro de este ambiente virtual/ritual de reciente formación, aprender el arte y la ciencia de la invocación y el encantamiento —comunicarse vía texto— y de la magia empática es más esencial que nunca. Escribir es la clave, ya que es a través de la expresión escrita (y también verbal) que establecemos nuestra propia verdad individual dentro de nosotros, y eventualmente en el mundo.

Actualmente existen varios tipos primarios de espacios rituales basados en el texto dentro de la Red, la mayoría de los cuales nos son familiares. Están los blogs, usualmente actualizaciones al estilo de un diario para el consumo público (incluyendo los diarios en video), los cuales generalmente permiten retroalimentación a través de la sección de comentarios. Está el IRC (Internet Relay Chat) y la mensajería instantánea (Skype, Gmail, etc.), el micro-blogging en Twitter (de masiva influencia en los levantamientos de Medio Oriente)  y las secciones de comentarios en los sitios de noticias, YouTube, Amazon y un sinnúmero de sitios comerciales. Y luego, por supuesto, está Facebook, que domina la comunidad en línea y que tiene mucho a lo cual responder.  Facebook tiene reglas de identidad y hay un límite sobre cuántas cuentas de Facebook puedes tener, así como advertencias sobre usar nombres falsos. La participación requiere e inspira el reforzamiento de la identidad, como es común a la mayoría de los grupos. Del otro lado del espectro, tan oscuro como Facebook promiscuo, está 4chan, donde la identidad se borra (el grupo hacktivista Anonymous probablemente se gestó en 4chan). 4chan es lo opuesto de Facebook, una red social anti-social que se mofa de  quien sea que haga demasiado esfuerzo por establecer una identidad llamándolo “name fag[1]. Si Facebook es para personas que quieren ser parte de la comunidad mientras permanecen en  la seguridad y comodidad de su hogar (y sus túneles de identidad), 4chan es el id de Internet: una colmena zumbante de actividad y una fosa de cuerpos revolcándose. Los channers se auto-identifican con el “Stand Alone Complex” o “una manada de gatos”, significando que ellos no forman una mente grupal sino que son solo una colección de unidades que espontáneamente van en la misma dirección. Aunque compuesto de individuos que en general rechazan los valores sociales establecidos —empezando por la identidad—y que aparentemente aborrecen el pensamiento grupal, paradójicamente es un espacio que frecuentemente gesta activismo en el mundo real, claro que usualmente en el nombre del lulz [2].

Todos estos espacios virtuales-rituales son medios a través de los cuales nos observamos a nosotros mismos y nos permitimos ser observados, como un cuerpo “mental” colectivo,  a través del lenguaje y la imagen (y ya que todo está siendo mediado a través de código informático, todo es un lenguaje). La Red provee pistas invaluables de la naturaleza y del nivel de transmutación de conciencia que está en marcha en el organismo colectivo. Pero ya que el medio es el mensaje, los medios, los significados y formas que están siendo empleados son secundarios para el fin que está siendo mediado, esto es: la misma transmutación de la conciencia. Y como la observación afecta el resultado del experimento, entre más atención se le da a la transmutación que está en marcha, más rápido ocurrirá.

Internet es un substituto para el inconsciente colectivo en su proceso de hacerse consciente. Una de sus muchas funciones, tal vez su función principal, es desarrollar las herramientas a través de las cuales nos podremos lentamente disgregar de la mente grupal y empezar a navegar una conciencia superior. Internet entonces sirve como área de prueba  y también como una pista de despegue para el salto definitivo hacia lo desconocido. Como una cultura creada totalmente con palabras, sonidos e imágenes, ofrece un espacio ritual para la ensoñación interactiva y la sanación chamánica y para proyectos grupales sin un punto focal externo, pero con una siempre cambiante mezcla de directrices internas, enraizadas en individuos unidos por sus diferencias tanto como por sus similitudes. Lo que se está formando, debajo de la superficie de la conciencia colectiva de la mente grupal, es una multitud inteligente cuya inteligencia crece en la medida en que crece en número.  Lo que esto conjura es una oportunidad  para acelerar la individuación y la iniciación chamánica a escala masiva.

 

Lee la escritura en el cielo.

«El verdadero secreto de la magia es que el mundo está hecho de palabras, y si conoces las palabras de las que está hecho el mundo puedes hacer de él lo que quieras».-Terence Mckenna

 

Aeolus Kephas © 2011

 

Leer Parte 1 / Pornografía y Sanación Chamánica

Leer Parte 2 / Sanación Autoliteraria y Diálogo Con Uno Mismo

Leer parte 3 : El Espejo Mágico y la Escritura Telepática

Leer Parte 4/ Sueños Lúcidos y el Trauma Original

Leer Parte 5 / Comunicación de Cerebro a Cerebro y las Neuronas Espejo

Leer Parte 6/ La Afinidad entre Autor y Lector Genera una Gran Escritura

Leer Parte 7/ Indiviudación, Empatía y Transmisión Holográfica

Leer Parte 8 / La Mente Grupal y la Programación de la Multitud

Leer Parte 9/ Profanando lo Sagrado/Sacralizando lo Profano

* Aelous Kephas, nuevo colaborador de Pijama Surf, es uno de los más reconocidos autores del alterocultismo y la metanarrativa contemporánea. Entre sus obras publicadas destacan: Matrix Warrior: Being the OneThe Lucid View: Investigations Into Occultism, Ufology and Paranoid AwarenessHomo Serpiens: A Secret History of DNA from Eden to Armageddon.

Blog del autor: aeoluskephas.blogspot.com

 

 


[1] Entre estos extremos están los foros de discusión, donde los miembros usan identificaciones y avatares para crear una identidad alternativa, usualmente sin dar pistas sobre su sexo, edad o raza. En algunos de estos foros está prohibido cambiar de nombre de usuario sin hacerlo saber, así que pese a ser autocreadas, estas identidades substitutas son en cierta forma tan limitantes como las identidades dadas.

 

[2] http://www.cydeweys.com/blog/2008/01/28/scientology-sac/ Wikipedia describe a 4chan de la siguiente forma:  «4chan empezó en el 2003 en la habitación de un estudiante de 15 años de Nueva York que postea como ‘moot’ [...]. A diferencia de la mayoría de los foros, 4chan no tiene un sistema de registro, permitiendo a los usuarios subir contenido anónimamente. Cualquier seudónimo puede ser usado al postear, incluso uno previamente adoptado, como ‘Anonymous’ o ‘moot’. En lugar de un registro 4chan provee tripcodes como una forma opcional de autentificar la identidad de un usuario. Hacer un post sin llenar el espacio de ‘nombre’ hace que los posts se atribuyan a ‘Anonymous’, el entendimiento general de 4chan sostiene que Anonymous no es un individuo sino un colectivo (colmena) de usuarios [...]. El boletín aleatorio del sitio es por mucho la función más popular y notoria. Conocido como ‘/b/, hay muy pocas reglas en cuanto al contenido que se sube. El blog Gawker alguna vez dijo en broma que ‘leer ‘/b/ te derrite el cerebro’. La comunidad anónima del sitio y su cultura han generado atención de los medios. Para las agencias de medios, la empresa es ‘una prueba más de que la creatividad está en todas partes y los nuevos medios son menos accesibles para las agencias de publicidad [...]. The Guardian alguna vez sintetizó a la comunidad de 4chan como ‘lunática, juvenil… brillante, ridícula y alarmante’. Fred Leal del diario brasileño Estadão dijo que su surgimiento ‘indica que algo extraordinario está pasando… [4chan] está desafíando todas las convenciones del Internet: por sí solo, la antítesis de Google, redes sociales y blogs’. El New York Observer describió a sus usuarios como ‘bromistas inmaduros cuyo mal comportamiento es alentado por el total anonimato del sitio y la ausencia de un archivo’. Los memes del Internet son frases pegajosas o imágenes que se esparcen  rápidamente, de igual a igual, a través de la Red. Muchos memes de Internet se han originado en 4chan, usualmente como /b/, ya que su veloz psicología multitudinaria permite que el contenido se difunda a un largo número de internautas. Los más notorios de estos memes son: ‘lolcats’, ‘rickrolling’ y ‘Chocolate Rain’». Como muestra de la antipatía que tiene 4chan al pensamiento grupal y a los cultos religiosos, el Proyecto Chanology (junto con Anonymous) es una protesta mundial en contra de la Iglesia de la Cienciología. Además de esto, según el Washington Post, «los usuarios del sitio han logrado algunas de las acciones colectivas de más alto perfil en la historia del Internet». Ver: http://en.wikipedia.org/wiki/4chan#Internet_attacks para más información. También merece un vistazo The Cluetrain Manifesto, un tratado  sobre la Red como un mercado humano,  escrito por algunos involucrados en crearlo http://www.cluetrain.com/book/95-theses.html). Reddit es otro tema caliente de discusión que aspira a la inteligencia colectiva, aunque podría irse para el otro lado http://www.reddit.com/r/todayilearned/.

 

 

La intención de Facebook y Google de acabar con el anonimato digital oculta una serie de intereses económicos y atenta contra la libertad individual de recrearse a través de la magia del nombrar.

Una de las cosas que hizo en su origen al Internet un espacio tan atractivo y liberador fue que dentro de la Red las personas podían ser otras. Con un poco de inventiva alguien podía escapar de su pasado psicológico, de sus traumas y estigmas, y reconstruir su identidad como un otro, en un juego psicomágico en una casa de bits y espejos. Usuarios de foros y redes sociales incipientes podían así proyectar una personalidad al mundo y a través de ella transformar su propia personalidad —de esta forma personas socialmente marginadas (como los geeks) encontraron una especie de redención, y bajo la máscara de su nueva identidad, pudieron por fin ser ellos mismos y mostrar su verdadero ser: inteligente, sensible, etcétera.  El poder del nombre es que confiere realidad, y un seudónimo crea una nueva realidad. Nombrar también es conocer y controlar; saber el nombre de alguien es un acto de poder. 

Esta libertad que impulsa el origen del Internet y lo dota de un espíritu altamente estimulante —un patio de re-creación donde podemos convivir y compartir a distancia tomando diferentes papeles en la gran obra de la conciencia colectiva— está seriamente amenazada por las dos grandes compañías que extienden sus tentáculos por todas la Red, con el deseo de convertirse en la Red. Tanto Google como Facebook abogan seriamente por la abolición del anonimato y el uso de seudónimos en el Internet. El lanzamiento de Google+ hizo patente este deseo de Google al cerrar cuentas que utilizaban seudónimos, bajo una política de "realismo". Esta es la misma política que Facebook busca implementar en su sitio, con casos también en los que cuentas han sido cerradas por "no ser reales": los avatares y las transpersonalizaciones atentan contra la visión de Facebook, un mundo que busca reemplazar la ficción de lo posible con su inexorable realidad virtual unívoca.

"Las personas se comportan mejor cuando tienen sus verdaderos nombre ahí [...]. Creo que las personas se ocultan detrás del anonimato porque consideran que pueden decir lo que quieran detrás de puertas cerradas", esto es lo que piensa Randi Zuckerberg, directora de marketing de la empresa fundada por su hermano Mark.

El ex CEO de Google, Eric Schmidt, se refirió hace poco al anonimato digital como "peligroso" y dijo que eventualmente los gobiernos "obligarán" a las personas a que usen sus nombres reales para toda su actividad en línea.

El argumento principal que estas empresas y seguramente los gobiernos plantearán para ejercer la regla de nombre real en línea es que es un motivo de seguridad  y que una persona que no tiene nada que ocultar, como un crimen, debe de aceptar navegar siendo ella misma para hacerse responsable de sus actos —acabando así con la pornografía infantil o el terrorismo.

Pero aceptar este argumento es como aceptar un toque de queda, vivir bajo un estado policial —o como aceptar que las drogas deben de estar prohibidas solamente porque muchas personas hacen mal uso de su libertad. Aceptar navegar con una sola identidad, con tu único nombre real, es un poco aceptar que  ya no serás alguien más, que ya no podrás cambiar y que la realidad será fija y definida —y no una construcción múltiple como es: realidades.

Asimismo se puede contraargumentar que en algunos casos usar un seudonónimo es una cuestión de seguridad. Activistas políticos en regímenes opresivos o minorías en sociedades discriminatorias podrían llegar a comprometer su vida si navegan con su nombre real.

«Los seudónimos persistentes no son formas de esconder quien eres. Proveen una forma de ser quien eres. Por fin puedes hablar sobre lo que realmente crees; tu políticas verdadera, tus problemas reales, tu verdadera sexualidad, tu verdadera familia, tu verdadero ser. Muchos del apoyo que reciben los "nombres verdaderos" viene de personas que no quieren escuchar controversia, pero la controversia sólo es una pequeña parte de la necesidad de seudónimos. Para muchos de nosotros, es el simple deseo de hablar abiertamente de las cosas que nos importan a las personas que usamos el Internet. El deseo de ser juzgado --no por nuestro nacimiento, no por nuestro sexo,  y no por aquellos para los que trabajamos-- sino por lo que decimos» (Marrow Bones).

Pero más allá del argumento de la identidad real como una medida de protección y civilidad digital, se oculta un enorme interés económico en que navegues como tú. Por una lado navegar con una identidad real por toda la web genera una gran cantidad de información útil para las compañías de marketing,  a las cuales Google y Facebook pueden vender esta información, además de perfeccionarse los anuncios personalizados.  Y si bien de cualquier forma cada movimiento que haces en la Red está siendo registrado, una persona que navega con múltiples identidades no genera la misma cantidad coherente de información útil para las marcas.

Por otro lado, según TechCrunch, el motivo por el cual Facebook se erige como un consistente lobby para forzar a sus usuarios a navegar con su nombre y busca llevar esto más allá de su sitio, es que existe un mercado en ciernes que podría ser coptado por esta red social. Facebook podría proveer un mecanismo para autentificar una identidad como real y de esta forma permitir transacciones en línea que ahorrarían grandes cantidades de tiempo. Podría ser el fin de llenar formatos con nombre, dirección, email, número de tarjeta de crédito. Con  solo visitar la página de una aerolínea conectado a Facebook bastaría un solo click para realizar una transacción.

El otro interés oculto que puede existir en la obligación de navegar bajo una identidad real está evidentemente en los gobiernos.  Internet tiene de origen una dualidad intrínseca entre la libertad (la expansión de la conciencia a través de la información a la cual pueden acceder los usuarios) y el control totalitario a través de la información sobre los usuarios —a la cual pueden acceder los gobiernos y las corporaciones. Este es el doble laboratorio de la Red, las dos alas de diferentes colores de un mismo pájaro. Una identidad única en la Red es casi como tener un chip localizador en cada persona. Es como obligar a todo el mundo a confesar sus secretos y decir la verdad al gobierno y a las corporaciones que se entremezclan con su estructura. ¿Pero por qué habríamos de decirle nuestros secretos al gobierno si este no nos loa dice a nosotros? ¿Por qué habríamos de confiar en alguien que no confía en nosotros? La ficción es en este marco necesaria para la libertad. 

Con una notable preclaridad Orson Welles en 1955 ya había anticipado la llegada del estado policial y la burocratización de las interacciones con la implementación mandatoria de los pasaportes y las cédulas de identificación personal. 

Una prueba del poder del anonimato y del seudónimo es lo que sucede con el sitio 4Chan, una de las manifestaciones más vibrantes del Internet lúdico —y genialmente caótico. Aelous Kephas escribe sobre este sitio diametralmente opuesto a Facebook:

«Y luego, por supuesto, está Facebook, que domina la comunidad en línea y que tiene mucho a lo cual responder.  Facebook tiene reglas de identidad y hay un límite sobre cuántas cuentas de Facebook puedes tener, así como advertencias sobre usar nombres falsos. La participación requiere e inspira el reforzamiento de la identidad, como es común a la mayoría de los grupos. Del otro lado del espectro, tan oscuro como Facebook promiscuo, está 4chan, donde la identidad se borra (el grupo hacktivista Anonymous probablemente se gestó en 4chan). 4chan es lo opuesto de Facebook, una red social anti-social que se mofa de  quien sea que haga demasiado esfuerzo por establecer una identidad llamándolo “name fag”. Si Facebook es para personas que quieren ser parte de la comunidad mientras permanecen en  la seguridad y comodidad de su hogar (y sus túneles de identidad), 4chan es el id de Internet: una colmena zumbante de actividad y una fosa de cuerpos revolcándose. Los channers se auto-identifican con el “Stand Alone Complex” o “una manada de gatos”, significando que ellos no forman una mente grupal sino que son solo una colección de unidades que espontáneamente van en la misma dirección. Aunque compuesto de individuos que en general rechazan los valores sociales establecidos —empezando por la identidad—y que aparentemente aborrecen el pensamiento grupal, paradójicamente es un espacio que frecuentemente gesta activismo en el mundo real, claro que usualmente en el nombre del lulz».

Hay algo liberador en no tener un nombre: que puedes ser todos y tu potencial, en ese sentido, es ilimitado. Esta es la fuerza del movimiento de hackers Anonymous (más allá de que haya sido cooptado o no por las agencias de inteligencia).  Si el nombre puede ser un acto creativo o puede ser un castigo, la capacidad de renombrar (y desnombrar) es parte fundamental del ejercicio de la libertad. Hay otro argumento igualmente poderoso: el de la magia y el de la poesía. La famosa intuición de alterconciencia poética de Rimbaud, «Je est un autre», no podría ejercerse en un mundo digital —ese nuevo espacio para ser y poetizar— si sólo tenemos nuestro nombre "real" —porque el nombre confiere ser. Un escritor como Fernando Pessoa, con sus heterónimos, no habría escrito lo que escribió en un mundo en el que no se puede ser otros.  Y es que es a través de los otros que nos conocemos a nosotros mismos; solo a través de decirnos otros podremos algún día encontrar nuestro verdadero nombre "real", aquel que va más de allá del acta de registro, que es cifra de nuestro espíritu.

Twitter del autor: @alepholo