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Escritores del cielo en Hades (7/10: Empatía, Individuación y Transmisión Holografica)

AlterCultura

Por: Jasun Horsley - 07/13/2011

Séptima entrega del taller de literatura transpersonal y sanación telepática de Aeolus Kephas: el desarrollo de la individuación y de la empatía nos permiten acceder de manera directa, cuánticamente entrelazada, a la información holográfica de otra persona y del universo mismo.

Imagen: Cortesía de Lucinda Horan

La percepción extrasensorial… ¿Sabes cómo lo haces? Escuchas a la otra persona en vez de pensar lo que vas a decir después. Eso es todo, y aprendes cosas”.

—Elmore Leonard, Touch

La  Transmisión: Empatía en Acción

«La red de neuronas espejo es como el sistema Wi-Fi de hardware que conecta y entrelaza todos los cerebros de la familia humana. Esta red de hardware permite la transmisión y recepción de contenido holográfico entre personas. Este contenido holográfico consta de los pensamientos, imágenes y sentimientos que vemos y con los que interactuamos en nuestro interior. Así que el mundo interior de cada persona está íntimanete ligado, compartido y sustentado por otras personas de mente y sentimientos similares —que pueden estar en cualquier parte del planeta».

—Teka Luttrel, «Mirror Neurons: We Are Wired to Connect».

El principio de la magia simpática es que todas las cosas están interconectadas —pero no de la misma manera. Los objetos de madera tienen más “simpatía” (en cuanto a entrelazamiento subatómico) entre sí que con objetos de plástico o de vidrio, y así sucesivamente. Lo mismo ocurre con la empatía: podemos empatizar más con las personas con las que nos identificamos y viceversa. Si su experiencia nos resulta demasiado foránea, carecemos de “la base de datos” de experiencias previas (no necesariamente las nuestras, sino de las personas que hemos conocido, especialmente nuestros seres amados) para hacer uso y nos quedamos en blanco. Por otra parte, de manera algo paradójica, si la condición de la persona con la que nos estamos relacionando es demasiado familiar, podemos sentirla demasiado cerca para nuestra comodidad y tenemos menos probabilidad de empatizar. Esto se debe a que sus “improntas” emocionales (heridas) se enredan con las nuestras y literalmente sentimos su sufrimiento como el nuestro, no empáticamente, sino como una intrusión (por nuestra falta de fronteras). Cuando hay insuficiente distancia entre nosotros y los otros no podemos funcionar como el Escucha y no somos de ayuda para ellos. Para poder crear esa distancia nos moveremos hacia fuera de la conexión empática —de forma similar a entrar a una habitación y cerrar la puerta para poder tener un tiempo a solas.

La empatía es un fenómeno misterioso. A diferencia de otras cualidades similares como la generosidad, la consideración, la simpatía o la compasión, la empatía no es algo que hacemos, es algo que sucede. No podemos escoger ser empáticos, solo si  (intentamos y) expresamos o no empatía cuando sucede (suponiendo que somos capaces de ello, de lo que no todos son capaces). El problema parece tener que ver con que ser empáticos y expresar empatía generalmente no se llevan bien. Mientras que la empatía es aparentemente un estado pasivo, expresiones como la generosidad y la consideración requieren un estado más activo y extrovertido. Parecería que la empatía sucede cuando escogemos suspender nuestros prejuicios y solo escuchar a  la otra persona; de la misma forma que la empatía nos permite escuchar, escuchar nos ayuda a empatizar. Los dos son estados receptivos y puede ser que, lejos de ser pasivos, tal receptividad permite un tipo de comunicación holográfica: una forma de transmisión que tiene una cualidad mágica. La empatía depende de permitir dos o más estados cerebrales empalmarse completamente, sin intentar añadir un “ruido” extra en la superficie a esa vinculación fundamental.

En apariencia tal transmisión empática solo sucede cuando estamos lo suficiente receptivos para permitirle que suceda. Esto supone depurar nuestra conciencia y nuestra percepción del apilamiento de prejuicios, vaciar los patrones de nuestro condicionamiento para llevarnos plenamente al momento presente. Esta “depuración” (la cual generalmente no sucede de una sola vez sino a lo largo de toda una vida) es también conocida como individuación y, como ya hemos visto, es un proceso que puede acumular su propio momentum. Entre más desechamos los viejos programas de nuestro condicionamiento, más espacio creamos dentro de nosotros para escuchar en verdad, más fuerte crece la transmisión empática y más nos ayuda la señal (telépatica) colectiva a desinstalar los viejos programas al correrlos con el nuevo programa, el del Escucha.

La ventaja de la empatía en la comunicación es que nos permite mantenernos comunicados con otra persona sin tener que regresar reactivamente a su “paquete de información”. En vez de regresar un sarcasmo con otro sarcasmo, la empatía nos remite constantemente al momento, de regreso a un estado de “empatía”, receptividad y claridad en el que respondemos no solo a lo que la persona dice sino a lo que es. La empatía es la forma más alta de respeto, ya que permite al otro ser un otro y también nos permite experimentar el estado cerebral (sufrimiento, confusión, etc.) como algo igualmente real y valido, como nuestro. La empatía no solo significa tomar en serio los sentimientos de los demás (eso esta más cerca de la simpatía y puede en ocasiones hacer más mal que bien al reforzar esos sentimientos). La empatía significa acceder a una base de datos más grande que la de los sentimientos, que son volubles y altamente subjetivos. La empatía es transpersonal. Se extiende más allá de lo meramente personal y al mismo tiempo incluye lo personal. Tener verdadera empatía por otra persona significa sintonizar no solo a esa persona sino a todas las personas que hemos visto en un estado similar o circunstancia en el pasado.

Todo tiene memoria. Incluso los seres inorgánicos almacenan datos: el Universo entero es un sistema de información. La magia simpática es una descripción primitiva del mismo fenómeno mapeado por la mecánica cuántica, relacionado con la forma en que los átomos intercambian datos a través del espacio e incluso a través del tiempo, vía el entrelazamiento cuántico. Cada átomo de nuestro cuerpo almacena información de nuestro pasado, pero las neuronas están específicamente diseñadas para la transmisión de información y por esto han generado nuestra una atención más especial. Entonces, ¿qué es lo que recuerdan las neuronas espejo? Presumiblemente la información que están almacenando atañe a todas las veces que hemos visto a otra persona hacer algo, no solo tomar un cacahuate sino todo, y no sólo acciones, también sentimientos y pensamientos, todo lo que ha sido transmitido a nuestros cerebros por otras personas, empezando desde el vientre y nuestras primeras interacciones con nuestros padres. Si este es el caso, entonces todos tenemos un “retrodiario” o memoria empática a la cual podemos acceder en cualquier momento —y no solo podemos acceder sino que accedemos a ella, nos guste o no.

Esta es la razón por la cual la empatía es tan difícil para la mayoría de las personas, por qué puede ser tan sobrecogedora para aquellos de nosotros que somos capaces de ella y por qué a veces puede  parecerse a su opuesto (hay evidencia de que los autistas son altamente empáticos, pero no son capaces de expresarlo, ni siquiera facialmente). Así como un estado empático tiene algo de pasividad en sí  mismo, sintonizar la aflicción de otra persona puede ser más de lo que podemos en realidad expresar, sobre todo por las asociaciones pasadas que tal aflicción engloba para nosotros. Abrirse empáticamente al otro sería como abrir raudales del pasado, así como del presente. Para un individuo no-individuado —lo que es lo mismo a uno sin fronteras o sin un sentido claro de identidad— sería potencialmente aniquilador.

Leer Parte 1 / Pornografía y Sanación Chamánica

Leer Parte 2 / Sanación Autoliteraria y Diálogo Con Uno Mismo

Leer parte 3 : El Espejo Mágico y la Escritura Telepática

Leer Parte 4/ Sueños Lúcidos y el Trauma Original

Leer Parte 5 / Comunicación de Cerebro a Cerebro y las Neuronas Espejo

Leer Parte 6/ La Afinidad entre Autor y Lector Genera una Gran Escritura

* Aelous Kephas, nuevo colaborador de Pijama Surf, es uno de los más reconocidos autores del alterocultismo y la metanarrativa contemporánea. Entre sus obras publicadas destacan: Matrix Warrior: Being the OneThe Lucid View: Investigations Into Occultism, Ufology and Paranoid AwarenessHomo Serpiens: A Secret History of DNA from Eden to Armageddon.

Blog del autor: aeoluskephas.blogspot.com

Educar a las siguientes generaciones para expresar su individualidad sin las improntas de la autoridad podría significar instaurar una nueva realidad colectiva; Robert Anton Wilson y Aleister Crowley, los alumnos más rebeldes e inquietos, trazan el camino hacia fuera del instituto, hacia el universo y el caos mágico.

"Al universo le gusta jugar".- Hakim Bey, Anarquismo Ontológico y Terrorismo Poético

Cualquier persona reconoce la importancia de la educación, tanto que, como si fuera una especie de panacea social, se le suele tener como solución profunda a todos los problemas. De manera reduccionista y algo ingenua se cree que la solución educativa es simplemente matricular a todos los niños del mundo, darles alimento, acceso a la tecnología y luego permitirles estudiar en las "mejores universidades". Esto casi se considera un bien universal. Pero en muchos casos esto es solo una manera sistemática de formar personas bien adaptadas al orden mundial, muchos de ellos autómatas que difícilmente encontrarán  lo que son y harán lo que quieren.

Existe, sin embargo, otro paradigma, que no es nuevo pero que ha sido marginado por el poder, el de educar para desprogramarse de esta realidad colectiva enajenante con el fin de hacer que una persona pueda acercarse lo más posible a la totalidad de la expresión de su ser más íntimo. Lo que alguna vez dijo, a manera de mantra, el profesor de Harvard Tim Leary:  tune in, turn on, drop out. A nosotros, los que hemos sido educados a la usanza formativa estándar,  nos compete más desaprender,  desconectarnos del sistema operativo de la cultura dominante; pero aquellos que vienen podrían tener el campo abierto para jugar y crear sin tener que pasar por todo un arduo proceso de decondicionamiento, liberando la energía del inconsciente para echar a volar la serpiente al cielo.

Fundamentalmente podemos decir que la educación debe de ser aquello que permita a una persona ser ella misma ("asistir al alma para expresarse a sí misma", en palabras de Aleister Crowley). Para esto, entonces, lo principal es no imbuirle a los niños todas las improntas y patrones de pensamiento de nuestros padres (de nosotros) y del mundo en general (evidentemente es imposible mantener una tabula rasa, pero la clave está en saber limpiar el pizarrón y, si acaso, proveer los gises). Hacer esto no significa, ni mucho menos, criar un niño feral o implementar un libertinaje donde la personalidad fluya con el viento de las circunstancias sin ninguna intención. Significa cultivar las herramientas de la autonomía, de la autodeliberación, de  la autodefinición: hay que primero ver y conocer el mundo para poder abandonarlo y así ser todo él.

En este sentido recurrimos a dos extraños maestros (uno de ellos acusado de satanismo y beber sangre de bebés) cuya sublime lucidez, aunque intermitente, puede constatarse precisamente en sus recomendaciones educativas. Aleister Crowley y Robert Anton Wilson tuvieron dos de las naturalezas más inquietas e inquietantes,  listas siempre para explorar diferentes realidades ("túneles", según las llamaba Wilson), lo cual, después del viaje permanente, los hizo llegar a un espacio esencialmente antidogmático, tanto como pocos en la historia del pensamiento humano (de manera análoga la filosofía griega nació del concurso de las diferentes visiones del mundo que otorgó el contacto con diferentes civilizaciones, en este caso fueron "realidades"). La visión y la experiencia vital de Crowley y de Anton Wilson coinciden en la importancia de explorar todas las realidades posibles sin casarse con ninguna: la más grande riqueza del viajero es atravesar el universo y regresar a casa sin ninguna posesión, sin ningún peso en la valija, para después poder fundar el propio imperio de la imaginación. Esta "creatividad" de sistemas de realidades se libera al darse cuenta de que todos los sistemas políticos, económicos, filosóficos, etc., que se le habían impuesto, no tienen ningún carácter absoluto, son solamente el conjunto de creencias y caprichos de una serie de personas que reemplazaron el mundo por su forma de ver el mundo. Pero dejemos a los maestros dictar el anti-sermón:

«Cada niño debe de desarrollar su propia individualidad y voluntad, sin considerar ideales ajenos [...]. La educación es asistir al alma a expresarse a sí misma. Cada niño debe de ser presentado con todos los posibles problemas y se le debe permitir registrar sus propias reacciones; debe de ser enfrentado con todas las contingencias de turno hasta que logre sobreponerse a cada una. Su mente no debe ser influenciada, sino solamente expuesta a todo tipo de nutrición. Sus cualidades innatas harán que seleccione el alimento adecuado para su naturaleza. Respeta su individualidad. Preséntale la vida en todas sus manifestaciones para que la inspeccione, sin comentarla. Desde la infancia, los niños deben encarar los hechos, sin explicaciones adulteradas. Deja que actúen y piensen por sí mismos; deja que su integridad innata se inicie a sí misma. Haz que exploren todos los misterios de la vida, que se sobrepongan a sus peligros. El engaño y el miedo son sus únicos enemigos. Deja que sean testigos del nacimiento, el matrimonio y la muerte; deja que escuchen poesía, filosofía e historia; llama al aprendizaje pero no a la expresión articulada. Haz que enfrenten desfiladeros, olas, animales, encontrando su propia fórmula de conquista. Confía en la verdad  en ellos sin descanso, con cuidado solo en hacer su amplitud comprensible; confía en que la usen [...] Deja que los niños se eduquen a sí mismos a ser ellos mismos. Aquellos que los entrenan en estándares los lisian y deforman. Los ideales ajenos imponen perversiones parásitas. Cada niño es una Esfinge: nadie sabe su secreto más que ella misma».


"Every child is absolute.


Dare not bias it or bind!


Give the seed fair play to shoot!


At maturity its mind


Shall perfect its proper fruit,

Self-determined, self-designed!"

["Cada niño es absoluto:

¡Que nadie influya en él ni lo obligue!

¡Que la semilla crezca en campo limpio!

Al madurar su mente

madurará el fruto:

¡determinado por sí mismo, diseñado por sí mismo"]

(Aleister Crowley, "On the Education of Children" , The Revival of Magick)

Ahora acerquémonos en el tiempo a Robert Anton Wilson, el genial escritor y psiconauta, cuya mayor aportación, la misma que la de Sócrates, es hacernos pensar por nosotros mismos, esta vez con alta conciencia de cómo funciona el cerebro humano, ese poderoso instrumento capaz de transmitirse y reflejarse en el universo —al menos en el universo que percibimos.

«El cerebro de la humanidad ha sido lavado por Aristóteles por los últimos 2500 años. La creencia, inconsciente, no del todo articulada, de la mayoría de los occidentales, es que existe un mapa que representa adecuadamente la realidad. Por pura buena suerte, todo occidental cree que tiene un mapa que encaja. La ontología de guerrilla, para mí, involucra estremecer esa certidumbre.

»Cada modelo que construimos nos dice más sobre nuestra mente que sobre el universo [...], el universo es más grande que cualquiera de nuestros modelos [...], cada descripción del universo es una descripción del instrumento que utilizamos para describir el universo (la mente humana)».

Robert Anton Wilson hace referencia a la lógica aristotélica que dictamina y horada en la profundidad de la mente humana un modelo unívoco, como unas gafas cul-de-sac sobre nuestros ojos, en el que si una cosa es algo, por definición no es todo lo demás (lo que en inglés se conoce como el either or).

«"Es", "es" "es" —la idiotez de esta palabra me persigue. Si fuera abolida, el pensamiento humano podría empezar a tener sentido. Yo no sé lo que “es” nada; solo sé lo que me parece a mí en este momento.

»La certidumbre solo es posible para las personas que tienen una sola enciclopedia», dice Robert Anton Wilson.

Más allá de que la física cuántica indica que la luz puede ser una onda y una partícula, que un gato puede estar vivo y muerto —y esto debe de tener implicaciones en nuestra macro-realidad—, lo vital aquí es que en el plano educativo, bajo el gran mito de la objetividad, se nos infunde una creencia undimensional y excluyente de las cosas que va confundiéndose con la realidad. No soólo le decimos al niño que una pelota es una pelota nada más (y no un planeta), le decimos que algo es bueno o malo y lo que es posible y lo que no es posible (pero eso que es malo, que es imposible y solo es una pelota, es solo para nosotros).

«Todos los niños nacen desnudos, hambrientos y con una inmensa curiosidad. Ser padre consiste básicamente en seguirlos por la casa y decirles "no te metas eso en la boca" [...], solo porque el sistema oral de biosobrevivencia se enciende después del nacimiento y lo primero que quieren es el pecho de su mamá y lo segundo que quieren es probar el resto del mundo para saber si sabe tan bien como los pechos de su mamá [...]. Y luego empiezan a hacer preguntas [...].

»La función del sistema educativo estatal es detener esto [...]. Si tuviéramos una población adulta que hubiera mantenido la curiosidad de los niños pequeños, las personas irían por todos lados intentando saber las cosas por sí mismas, y tal curiosidad desmoronaría el edificio de la sociedad moderna», señala el gran humorista de nuestra época, Robert Anton Wilson (simplemente no matar la curiosidad ya sería un logro monumental para la educación).

La educación es la forma básica en la que la autoridad asegura que se mantendrá en el poder y que el mundo que ha proyectado seguirá existiendo. Puesto que una generación que ha sido educada a experimentar las cosas por sí misma —por consiguiente a cuestionar las cosas que le dicen los demás— y que busca simplemente expresar lo que piensa y hacer lo que quiere, seguramente no tendrá mucha consideración por lo que le dice la autoridad, por su administración "de milagros y misterios",  y no reparará en trasponer sus espectrales límites de control. Y entonces no solo correrá peligro la autoridad, sino el mundo entero que sustenta y se reproduce al ser repetido por las masas a las cuales les ha sido implantado tautológicamente. La realidad de este mundo podría empezar a desvanecerse, a agrietarse, y en esos espacios en blanco, de vacío radiante, podría empezar a consolidarse una nueva realidad. 

Por último regresemos a la eterna máxima labrada como una joya gnóstica en el oráculo de Delfos, en cuyo dintel se dice que estaba inscrito: "Conócete a ti mismo". Misma frase recuperada de manera pop-inspiracional en la película The Matrix. Esta máxima encierra (o libera) la clave de la conciencia humana, desde el génesis hasta el siguiente eón (el del niño, el de Horus, el hijo de la pareja sagrada). Conócete a ti mismo y conóceras al universo. "Haz lo que quieras", como decía Crowley, y harás lo que el universo quiere.

«Cuando hacemos la voluntad de nuestro Ser verdadero, inevitablemente estamos haciendo la voluntad del universo. En la magia esto es visto de manera indistinta: que cada alma humana es de hecho el alma del universo en sí mismo. Y siempre y cuando estés haciendo lo que el universo quiere, entonces será imposible hacer algo mal».

Alan Moore, The Mindscape of Alan Moore.

Twitter del autor: @alepholo

[Dreaming the Void]