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Escritores del Cielo en Hades (8/10: La Mente Grupal y la Programación de la Multitud)

AlterCultura

Por: Jasun Horsley - 07/20/2011

La octava parte del genial ensayo de Aeolus Kephas es una pieza de alta penetración psicológica, en la que se traza la construcción de nuestra psique dentro de la enajenante mente grupal y se dan las claves para liberarnos de la multitud hacia la individuación (programar nuestro propio código de realidad).

Imagen cortesía de Lucinda Horan

El rol de un escritor no es decir lo que todos podemos decir, sino lo que no somos capaces de decir

-Anaïs Nin

Hay una paradoja en todo esto: solo quienes han aprendido a separarse del colectivo y establecer sus propias fronteras y sentido de identidad serían capaces de abrir una transmisión y empáticamente fundirse con los demás. Para aquellos de nosotros que no nos hemos liberado de los programas de nuestro condicionamiento, la empatía o cualquier conexión verdadera con los demás sería demasiado amenazante, por lo que el aislamiento y la desconexión emocional serían necesarias para nuestra sobrevivencia psíquica. Pero, de nuevo paradójicamente, seres no-individuados serían extensiones de la mente grupal, sin tener una identidad auténtica —lo que explica su ferviente deseo de proteger la poca identidad que tienen.

Jean Cocteau dijo alguna vez: «Si tiene que decidir quién será crucificado, la multitud siempre salvará a Barrabás». Sin individuación, permanecemos como “parte de la multitud” y así siempre vemos los hechos de forma equivocada. La razón por lo cual la multitud entiende equivocadamente lo que sucede es porque no tiene un punto de vista genuino, ya que por definición una multitud está compuesta de muchos puntos de vista diferentes. El punto de vista de la multitud (que es el de la psique no-individuada) es un revoltijo en el que “el común denominador más bajo” gobierna. Todas las formas de expresión individual creativa o ritual que hemos discutido están diseñadas —conscientemente o no— para disolver este hechizo, usando un contrahechizo cuya intención es establecer (o reclamar) el punto de vista único del individuo.

Cuando no estamos anclados en un sólido sentido de identidad, la mente contagiosa de la multitud inevitablemente nos poseerá, como en la película de  la década de 1950 The Blob [La Masa Devoradora]. La posesión por esta “masa” no  es solamente común, como está en todas partes no registramos su existencia. Estudios han demostrado que la “inteligencia de la multitud” está determinada por la diferencia: una multitud se vuelve más perspicaz —se comporta de forma más inteligente, menos como “la masa”— cuando las personas que la constituyen tienen menos en común. Tales diferencias impiden que los individuos dentro de un grupo sean devorados por la mente grupal, ya que no imitamos a las personas que percibimos como diferentes a nosotros mismos.  Las multitudes estúpidas suceden cuando todos se ponen de acuerdo entre sí: vestirse igual, hablar igual, actuar igual. Una turba se forma por una reunión de personas abiertas a la persuasión, que en realidad se han juntado para ser persuadidas, inconscientemente buscando refugio en la mente grupal.  Grupos así consisten en personas que carecen de un sólido sentido de realidad o identidad: en pocas palabras, seres no-individuados. Estos seres no-individuados (que evidentemente conforman la mayor parte) se experimentan como individuos distintos y se agrupan para reafirmar su experiencia. Al formar una identidad grupal, validan la realidad del otro, generalmente usando un punto focal (ya sea Hitler o los Beatles [1]). Entonces se esfuma el espacio para una voz objetiva que desafíe esa falsa realidad, porque colectivamente el grupo tiene el poder para silenciar o expulsar a cualquiera que lo intente. Esto es lo que crea una turba y por lo que toda turba tiene una tendencia natural a la violencia[2].

Unirse a una mente grupal provee un sentido de pertenencia. Pero, irónicamente, cuando nos unimos a un grupo estamos inconscientemente buscando los patrones originales de la vida familiar que desde un inicio hicieron un cortocircuito con nuestro sentido de realidad. Los mismos patrones que han impedido la formación de una frontera saludable y han hecho cualquier tipo de acción autónoma —la individuación— imposible,  lo que significa que ni siqueira podemos concebir la realidad como un estado interno en vez de solo una serie de reglas sociales externas. Este es un loop de retroalimentación negativo recurrente: las personas no-individuadas buscan grupos para sentirse seguros y tomar refugio en una mente grupal impide la individuación. Esto es lo que provoca que la mayoría de nosotros nos movamos de una “matriz” a otra, sin tomar respiro. Vamos de la vida familiar a la universidad, a un trabajo, a una relación de pareja, a formar una familia, sin descubrir un sentido de significado fuera de esos patrones. Por otra parte, solo es a través de esas interacciones grupales que podemos hacer evidentes esos patrones y reconocer qué tan imposible es escapar de ellos. Así que retraerse puede ser tan compulsivo como unirse, porque las dos son formas de no ver qué tan compulsivos somos.

Todos los grupos acaban alineándose con los “patrones familiares” (improntas tempranas) que los individuos tienen en común, porque estos son los patrones que unieron al grupo desde el principio.  Son también los patrones que nos volvieron locos, esto es, incapaces de funcionar como individuos fuera del colectivo. Las neuronas espejo añaden un nuevo giro, más psicológico, a la idea de patrones familiares. Si nuestro cerebro empata todo tipo de comportamientos (incluyendo estados de ánimo) que observamos creciendo, entonces nuestros cerebros (y cuerpos) deben también recordar los momentos en  los que empatamos esos comportamientos. De la misma forma como cuando un atleta o un artista marcial recuerda los movimientos musculares tantas veces repetidos y ese comportamiento eventualmente se convierte en una segunda naturaleza. Los primates aprenden a actuar mayormente a través de la imitación, el lenguaje incluido. Lo que comunicamos y la forma en la que lo comunicamos, entonces, es en gran medida in-formada por las personas a nuestro alrededor. Luego, como adultos, buscamos inconscientemente individuos que han adoptado estados de ánimo y patrones de comportamiento similares a los nuestros (debido a improntas tempranas similares), para que podamos recrear nuestro ambiente formativo. No importa cuan amenazante y perturbador haya sido para nosotros en la infancia, es ahora lo que sabemos, y la familiaridad, para la persona no-individuada, equivale a la seguridad.

De ahí que las actividades grupales tiendan a volverse grupos de  culto,  y también podría ser esta la razón por la cual existe tanta paranoia alrededor de los “cultos” en el clima actual, porque son recordatorios incómodos, reflexiones de nuestra dispensación colectiva.  Entre más aborrecemos y condenamos los “cultos”, más nos podemos decir a nosotros mismos que no somos susceptibles a ese tipo de comportamiento. Pero todos somos susceptibles. La sociedad (y la misma realidad consensuada) es una forma de pensamiento grupal tan difundida que es indetectable para sus miembros. Es el máximo culto de control mental, uno que nadie tiene permiso de abandonar [3].

¿Pero en que se relaciona esto a la escritura? Una mentalidad colectiva se mantiene por el reforzamiento constante a través de las palabras: el grupo le dice a sus miembros qué pensar y luego sus pensamientos les dicen la misma cosa que les están diciendo que piensen. Esa es la forma en la que la programación funciona, a través de un comando de auto-perpetuación. La realidad se convierte en lo que nos decimos que es real, y qué nos decimos que es real es lo que nos dicen que nos digamos.  La escritura es una forma de retomar este poder empezando a componer nuestro propio diálogo interno, escribiendo de esta forma nuestro propio programa. Al ir escribiendo nuestros pensamientos, sobre nosotros y nuestras vidas, logramos ver, desde la perspectiva de la tercera persona (aquella del Escucha), las formas en las que nuestras percepciones se han visto comprometidas por influencias externas. La escritura es una forma de desarrollar nuestras voces  y desarrollar la voz de uno significa identificar y luego erradica cualquier elemento que no sea nuestra voz, esas influencias externas que distorsionan nuestra capacidad de expresarnos y dejar de cacarear las ideas de los demás y decirles lo que quieren oír —y decirnos a nosotros mismos lo que pensamos que queremos oír— en vez de simplemente decir la verdad. Dentro del contexto del pensamiento en grupo, sin embargo, decir la verdad puede ser —e inevitablemente será— la cosa más ostracizante que una persona puede hacer. La individuación —que es encontrar nuestra verdadera voz— solo puede ocurrir cuando nos salimos de la mente grupal, y ya que la mente grupal está mantenida por la “lealtad” de sus miembros, la individuación es siempre percibida como una amenaza a los otros miembros del grupo. Así que, al defender nuestra propia verdad e individualidad, invariablemente nos arriesgamos no solo sufrir el ostracismo del grupo, sino —al hablar de lo que los miembros no pueden darse el lujo de admitir ellos mismos— a convertirnos en una víctima de sacrificio a través de la cual el grupo se refuerza. En dos palabras: un chivo expiatorio.

Leer Parte 1 / Pornografía y Sanación Chamánica

Leer Parte 2 / Sanación Autoliteraria y Diálogo Con Uno Mismo

Leer parte 3 : El Espejo Mágico y la Escritura Telepática

Leer Parte 4/ Sueños Lúcidos y el Trauma Original

Leer Parte 5 / Comunicación de Cerebro a Cerebro y las Neuronas Espejo

Leer Parte 6/ La Afinidad entre Autor y Lector Genera una Gran Escritura

Leer Parte 7/ Indiviudación, Empatía y Transmisión Holográfica

* Aelous Kephas, nuevo colaborador de Pijama Surf, es uno de los más reconocidos autores del alterocultismo y la metanarrativa contemporánea. Entre sus obras publicadas destacan: Matrix Warrior: Being the OneThe Lucid View: Investigations Into Occultism, Ufology and Paranoid AwarenessHomo Serpiens: A Secret History of DNA from Eden to Armageddon.

Blog del autor: aeoluskephas.blogspot.com

 


[1].  Lo observamos en casos extremos, como el nazismo o la  beatlemanía. En este último caso, las niñas que se volvían histéricas por los Beatles se infectaban entre sí con un virus mental y los Beatles eran en realidad solo incidentales a este proceso. La resultante “histeria masiva” demostró cómo una perspectiva es forjada de muchas otras perspectivas —esas niñas se volvieron una turba, indistinguibles la una de la otra.  De hecho, no es ni siquiera una sola perspectiva, porque sea como sea que se están comportando, todas esas niñas están posicionadas en distintos puntos de vista en el espacio. Ninguna de estas niñas se comportaría así si estuvieran solas o si no hubiera nadie actuando de esa forma. Pero juntas se sienten “seguras” para expresar la experiencia colectiva. Esta perspectiva en realidad tiene poco que ver con los Beatles, porque estas niñas no están respondiendo al grupo o a la música, sino a sus propios patrones colectivos. De aquí que la aparente perspectiva unificada (la beatlemania) sea falsa, porque es una perspectiva que confunde al dedo que apunta con la Luna, la añoranza y la histeria por el objeto en el que se está proyectando. Es en realidad la mente grupal detonando toda esa energía y no los Beatles; una vez que los sentimientos han sido sacudidos, bien podrían ser los Monkees (por esto es que las parodias comúnmente se convierten en lo que parodian).

[2] Ver el artículo «When We’re Cowed by the Crowd» del 28 de mayo de 2011: « La sabiduría de las multitudes se convierte en un fenómeno increíblemente frágil. No se necesita mucho para que el grupo inteligente se vuelva la manada idiota. Peor, un nuevo estudio realizado por científicos suizos sugiere que la interconexión de la vida moderna puede estar haciendo más difícil que nos beneficiemos de nuestra inteligencia colectiva. El experimento fue expedito. Los investigadores reunieron a 144 estudiantes suizos, los sentaron en cubículos aislados y luego les hicieron varias preguntas, tales como el número de inmigrantes que viven en Zurich. En muchas instancias la multitud probó estar en lo correcto. Cuando se les preguntó de esos inmigrantes la conjetura promedio de los estudiantes fue 10 mil; la respuesta era 10,067. Los científicos luego permitieron que los otros miembros del grupo vieran sus respuestas. Como resultado pudieron ajustar sus subsecuentes estimados de acuerdo a la retroalimentación de la multitud. Los resultados fueron deprimentes. De repente el rango de estimados se estrechó; las personas se estaban imitando las unas a las otras sin pensar. En vez de cancelar sus errores, acabaron magnificando sus sesgos, por lo que cada ronda llevó a peores respuestas. Aunque estos sujetos estaban mucho más confiados en que estaban en lo correcto —es reconfortante saber lo que los demás piensan— esa confianza estaba mal ubicada.  Los científicos se refieren a esto como "el efecto de la influencia social". En su artículo argumentan que el efecto ha crecido en alcance en los últimos años. Vivimos, después de todo, en una era de encuestas de opinión y Facebook, noticias por cable y Twitter. Constantemente nos estamos confrontando con las creencias de los demás, al tiempo que las multitudes se dicen a sí mismas qué pensar, [así que] mientras la Red permite nuevas formas de acción colectiva, también permite nuevas formas de estupidez colectiva. El pensamiento en grupo está más difundido y mientras lidiamos con el exceso de información disponible obteniendo externamente nuestras creencias de celebridades, expertos y amigos de Facebook. En vez de pensar por nosotros mismos, simplemente citamos lo que ya se ha citado. Debemos de ser renuentes de tales influencias. La única forma de preservar la inteligencia de las multitudes es protegiendo la independencia del individuo». http://online.wsj.com/article/SB10001424052702304066504576341280447107102.html">http://online.wsj.com/article/SB10001424052702304066504576341280447107102.html

[3] «Por más de una generación los occidentales hemos esparcido nuestro conocimiento moderno de enfermedades mentales a lo largo del mundo. Lo hemos hecho en el nombre de la ciencia, creyendo que nuestros acercamientos revelan la base biológica del sufrimiento psíquico y esfuman mitos precientíficos y su estigma nocivo. Hay ya buena evidencia que en el proceso de enseñar al resto del mundo a pensar como nosotros, hemos estado exportando nuestro “repertorio de síntomas” occidentales. Esto es, no solo hemos cambiado los tratamientos sino la expresión de las enfermedades mentales en otras culturas. De hecho, un manojo de trastornos de salud mental —depresión, estrés post-traumático y anorexia entre ellos— ahora se extienden a través de distintas culturas con la velocidad de una enfermedad contagiosa. Estos  cúmulos de síntomas se están volviendo la lengua franca del sufrimiento humano, reemplazando  las formas indígenas de enfermedad mental».  http://www.nytimes.com/2010/01/10/magazine/10psyche-t.html?em

 

 

Investigación revela la existencia de una supra-entidad corporativa que controla el mundo

AlterCultura

Por: pijamasurf - 07/20/2011

Investigadores suizos realizan el análisis más completo hasta la fecha de las relaciones entre las grandes transnacionales del mundo, descubriendo que conforman una supra-entidad que ejerce una poderosa influencia sobre el destino del planeta.

Una de las características fundamentales de la paranoia es que encuentra todo tipo de conexiones donde (aparentemente) no las hay. Una de la versiones modernas de esta patología es la conspiranoia, esa cepa psíquica que básicamente considera que el mundo es una enorme conspiración orquestada por una élite secretamente entrelazada. Y aunque la conspiranoia es supuestamente el hazmerreír del pensamiento racional y sus templos transparentes de lógica impecable, el análisis más completo jamás realizado en torno a las redes corporativas globales muestra que existe una "súper entidad" compuesta de un reducido número de empresas estrechamente vinculadas —tanto que pueden considerarse una unidad— que controla prácticamente todo el pastel político-financiero del planeta. Así que tal vez los paranoicos no están tan equivocados, siempre conectando puntos en la oscuridad (como dijera William Burroughs: "Un paranoico es alguien que sabe un poco de lo que  está sucediendo").

El estudio realizado por los investigadores suizos Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, sugiere que nuestra tendencia a desestimar la teoría conspiratoria, de lo que podemos llamar "corporatocracia", se basa en nuestra inhabilidad de comprender los alcances de esta red de pertenencia corporativa global, la cual había demostrado ser demasiado compleja para análisis previos. Los resultados muestran que 737 compañías controlan 80% de la red corporativa transnacional y que solo 147  —lo que los investigadores llaman una "súper-entidad"— controlan más del 40% de esta red global.

«Presentamos la primer investigación de la arquitectura de la red internacional de dueños, junto con la computación del control de cada jugador global. Hallamos que las corporaciones transnacionales forman una estructura gigante en forma de "corbata de moño" y que una gran porción del control fluye hacia un núcleo de instituciones financieras estrechamente ligadas. Este núcleo puede describirse como una "súper-entidad" económica, lo cual genera una serie de cuestiones importantes para los investigadores y legisladores.

»Una investigación cuantitativa no es una tarea trivial, ya que las compañías pueden ejercer control de otras compañías a través de una red de relaciones de pertenencia directa e indirecta que se extiende a muchos países. De esta forma, se necesita una red compleja de análisis para descubrir esta estructura de control y sus implicaciones».

En un inicio los investigadores tomaron una lista de 43,060 compañías transnacionales, de una muestra de 30 millones de actores económicos, identificados conforme a las pautas de la Organización Económica de Cooperación y Desarrollo (OECD). Luego aplicaron un algoritmo de búsqueda recursiva que detectó «una red de vías de pertenencia originando y apuntando a estas corporaciones transnacionales». Los resultado arrojaron 600, 508 nodos y 1,006,987 vínculos de pertenencia.

El análisis ubicó un primer componente de 737 compañías que controlan el 80% del valor de todas las transnacionales del mundo; un segundo componente aún más estrechamente unido controla el 40% del valor económico de las corporaciones del planeta, a través de una complicada red de relaciones. Los investigadores explican el motivo detrás de esta estructura como una forma de reducir el costo de transacciones, la toma de riesgos, prevenir la oferta pública de adquisición de empresas e incrementar la confianza entre grupos de interés.

La existencia de esta supra-entidad, concluyen los investigadores, va en detrimento de la competitividad de mercado y representa un riesgo para la estabilidad económica, al actuar en bloque. Los accionistas mayoritarios tienen la posibilidad de ejercer una influencia masiva a través de todas sus conexiones con otras trasnacionales, detentando un poder capaz de desestabilizar países enteros. Si a esto le sumamos que una buena parte de estas empresas son instituciones financieras —con capacidad de especular en el mercado y de utilizar cuantiosa información privilegiada— podemos empezar a entender cómo se originan las grandes burbujas y las crisis financieras que hemos visto en los últimos años y por supuesto cómo, a diferencia del grueso de la población, estas grandes corporaciones reportan grandes ganancias en momentos álgidos de la economía global —se comprende entonces la frase (acaso quitádole el plural): son demasiado grandes para caer.

Lo crucial aquí es descubrir hasta qué punto esta supra-entidad corporativa se maneja como una engranada unidad que protege sus intereses de manera exlcuyente o es simplemente un ensamble heterogéneo de empresas cuyo único rasgo en común es el poder del gran capital.

¿Es esta supra-entidad una manifestación del colectivo articulado por el grupo Bilderberg, dentro del cual se reúnen secretamente cada año una serie de políticos y empresarios que representan al selecto grupo de las corporaciones más poderosas del mundo y que parecen tener una importante injerencia en el acontecer político mundial?

¿Han delineado los investigadores suizos por primera vez la estructura de aquella sociedad secreta monolítica que denunciara John F. Kennedy antes de morir?

O aquella que advirtió, en una especie de salida del clóset, J. Edgar Hoover, el director del FBI:

"El individuo está en desventaja al enfrentarse con una conspiración tan monstruosa que no puede creer que exista.  La mente de los estadounidenses no ha tomado conciencia del mal que ha sido introducido a nuestro alrededor. Rechaza incluso la idea de que los humanos pueden sostener una filosofía que al final debe de destruir todo lo bueno y decente".

A estas tenebrosas visiones de control habría que contraponer, para equilibrar la balanza, hacer dudar un poco más y quizás revelar algún tipo de epifanía en la contradicción, las palabras de Alan Moore:

"Lo principal que aprendí de la teoría de conspiración es que los conspiracionistas en realidad creen en una conspiración porque es más confortante. La verdad del mundo es que es caótico. La verdad es que no son los banqueros judíos, los extraterrestres grises y los reptiloides de 4 metros de otra dimensión los que tienen el control. La verdad es aún más pavorosa: nadie tiene el control. El mundo es despiadado".

Así que si el orden del mundo conspira en tu contra, por qué no simplemente lo abandonas y entras al gobierno del caos y dejas que te lleve por fuera hacia donde las olas fluyen sin control.

A continuación la lista de las primeras 50 compañías del ranking de control global:

1 BARCLAYS PLC  GB 6512  SCC 4.05

2 CAPITAL GROUP COMPANIES INC, THE  US  6713  IN  6.66

3 FMR CORP  US  6713  IN  8.94

4 AXA  FR  6712  SCC  11.21

5 STATE STREET CORPORATION US 6713 SCC 13.02

6 JP MORGAN CHASE & CO. US 6512 SCC 14.55

7 LEGAL & GENERAL GROUP PLC GB 6603  SCC 16.02

8 VANGUARD GROUP, INC., THE  US 7415 IN 17.25

9 UBS AG  CH 6512  SCC 18.46

10 MERRILL LYNCH & CO., INC. US 6712  SCC 19.45

11 WELLINGTON MANAGEMENT CO. L.L.P. US 6713  IN 20.33

12 DEUTSCHE BANK AG DE 6512  SCC 21.17

13 FRANKLIN RESOURCES, INC. US 6512  SCC 21.99

14 CREDIT SUISSE GROUP  CH 6512 SCC 22.81

15 WALTON ENTERPRISES LLC US 2923 T&T 23.56

16 BANK OF NEWYORKMELLON CORP. US 6512 IN 24.28

17 NATIXIS   FR 6512 SCC 24.98

18  GOLDMAN SACHS GROUP, INC., THE US 6712 SCC 25.64

19 T. ROWEPRICE GROUP, INC. US 6713 SCC 26.29

20 LEGG MASON, INC. US 6712 SCC 26.92

21 MORGAN STANLEY US 6712 SCC 27.56

22 MITSUBISHI UFJ FINANCIAL GROUP, INC. JP 6512 SCC 28.16

23 NORTHERN TRUST CORPORATION US 6512 SCC 28.72

24 SOCIÉTÉ GÉNÉRALE FR 6512 SCC 29.26

25 BANK OF AMERICA CORPORATION US 6512 SCC 29.79

26 LLOYDS TSB GROUPPLCGB 6512 SCC 30.30

27 INVESCOPLCGB 6523 SCC 30.82

28 ALLIANZSE DE 7415 SCC 31.32

29 TIAA US 6601 IN 32.24

30 OLD MUTUAL PUBLIC LIMITED COMPANY GB 6601 SCC 32.69

31 AVIVAPLC GB 6601 SCC 33.14

32 SCHRODERSPLC GB 6712 SCC 33.57

33 DODGE & COX US 7415 IN 34.00

34 LEHMAN BROTHERS HOLDINGS, INC. US 6712 SCC 34.43

35 SUN LIFE FINANCIAL, INC. CA 6601 SCC 34.82

36 STANDARDLIFEPLCGB 6601 SCC 35.2

37 CNCE FR 6512 SCC 35.57

38 NOMURA HOLDINGS, INC. JP 6512 SCC 35.92

39 THE DEPOSITORY TRUST COMPANY US 6512 IN 36.28

40 MASSACHUSETTS MUTUAL LIFE INSUR. US 6601 IN 36.63

41 INGGROEP N.V.  NL 6603  SCC 36.96

42 BRANDES INVESTMENT PARTNERS, L.P. US 6713 IN 37.29

43 UNICREDITO ITALIANO SPA IT 6512 SCC 37.61

44 DEPOSIT INSURANCE CORPORATION OF JP JP 6511 IN 37.93

45 VERENIGING AEGON  NL 6512 IN 38.25

46 BNPPARIBAS  FR 6512 SCC 38.56

47 AFFILIATED MANAGERS GROUP, INC. US 6713  SCC 38.88

48 RESONA HOLDINGS, INC.  JP 6512  SCC 39.18

49 CAPITAL GROUP INTERNATIONAL, INC.  US 7414 IN 39.48

50 CHINA PETROCHEMICAL GROUP CO.  CN 6511 T&T 39.78

 

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