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¿Está la CIA detrás de la guerra contra el narcotráfico en México?

Política

Por: pijamasurf - 12/07/2010

Militares mexicanos señalan que el gobierno prepara el escenario para la intervención de Estados Unidos; la relación de la CIA con el narcotráfico ha sido comprobada en otros paíes pero ¿están también operando en México y para qué?

La revista Contralínea publicó hace unos días un extenso artículo donde cita a altos militares en activo -que prefirieron mantenerse anónimos- los cuales señalan que la guerra contra el narcotráfico está siendo manipulada desde Estados Unidos para desmebocar en una intervención militar estadounidense, como último recurso salvador ante el caos que reina en el territorio nacional. Si bien la revista Contralínea no es una de las fuentes más prestigiosas en materia periodística, la realidad nos dice que actualmente no se pudede confíar en ninguna fuente informativa sin tener reparos (¿Televisa, El Universal, Proceso? o incluso ¿El País, The New York Times, The Guardian?) puesto que los medios se han convertido cada vez más en actores políticos, implicados en una confusa madeja de intereses económicos, agendas ocultas y simulacros masivos.  Por esta razón el ejercicio crítico actualmente se debe aplicar a cada pedazo de información, tomando en cuenta de donde proviene y en que contexto de signos está entrelazada.  Esta información -fundamentalmente: que Estados Unidos es un agente provocador del narcotráfico en México con el fin de desplegar su ejército y participar en las labores de combate- horada en el miedo popular del intervencionismo, y si bien explota cierta sospecha conspiranoica, también se apuntala en un patrón de conducta histórico que liga a Estados Unidos y a sus agencias de inteligencia con el narcotráfico y con la utilización -y elevación- de conflictos internos para legitimar una intervención política en territorio extranjero.

Veamos primero lo que dice Contralínea:

"Institucionales, acostumbrados a callar sus diferencias con los civiles y renuentes a comentar las discrepancias al interior de las Fuerzas Armadas, esta vez los militares prefieren hablar. Señalan que parte de la violencia que se ha desatado en las últimas semanas podría ser “inducida”. Y acusan al gobierno de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa de preparar el “escenario” para una intervención estadunidense abierta.

"Aseguran contar con información de que los atentados con carros bomba (uno realizado en Ciudad Juárez, Chihuahua, el 16 de julio, y dos más en Ciudad Victoria, Tamaulipas, el 26 de agosto de 2010) pudieron no ser obra de las bandas de narcotraficantes. Incluso, es probable que no hayan sido realizados por mexicanos"

Lo que se esboza aquí es la teoría bien conocida de que Estados Unidos no sólo es respondable del problema del narcotráfico al ser el mayor consumidor de sustancias prohibidas en el mundo y vendiendo armas a los narcos mexicanos, sino que este país -o algunas facciones dentro de su gobierno- fomenta la guerra con el narcotráfico,como negocio y como estrategia desestabilizadora ¿con el fin de? Algunos dirían: de tomar control total del mundo, el impuslo expansionista irrestañable irracional. O ¿tal vez controlar la frontera para controlar todo tipo de terrorismo autofabricado o extraño que pueda acecharlos proveniente de México, un país desordenado en el cual no se puede confíar?  Otros: es un plan maestro macabro que busca instaurar a contratistas militares estadounidenses, recibiendo ellos mismos el dinero del Plan Merida, para luchar contra el narco (algo similar a lo hecho en Irak). O aún más conspiracionistas: buscan el colapso del estado mexicano, la nacionalización del petróleo y la creación de un estado supranacional norteamericano.

Estas son teorías que difícilmente pueden ser probadas y rayan en el extremismo del res cogitas, sin embargo si analizamos algunos hechos concretos tal vez podamos encontrar un punto intermedio.

Los documentos de WikiLeaks muestran que Estados Unidos tiene injerencia en la estrategia militar en la guerra contra el narco y que busca aumentar su influencia en los mandos militares y modernizar el ejército. Estos cables muestran también que Estados Unidos duda seriamente de la capacidad de las fuerzas de seguridad mexicanas y del mismo carácter del presidente Felipe Calderón (demostrando en este caso cierta sensatez ante lo evidente). Pero a la vez van acompañados de las declaraciones de Hillary Clinton -la  espía en jefe como revela el WikiGate- del pasado septiembre en las que señala que lo que sucede en México es "narcoinsurgencia" comparable con Colombia, un país en el que Estados Unidos tiene bases militares. Existen numerosoas voces de militares y políticos estadoundidenses que han manifestado las dudas que tienen de que el estado mexicano pueda resolver por sí solo el problema del narcotráfico, incluyendo al ex director de inteligencia nacional Dennis Blair.

Otro tema relevante es el entrenamiento de militares mexicanos en Estados Unidos, el cual se ha incrementado notablmente en los últimos años. Esto genera ciertas sospechas no sin fundamentos teniendo en cuenta la historia de los militares latinoamericanos entrenados en Estados Unidos, como por ejemplo Noriega, Torrijos o el Genral Hugo Banzer. Estos ilustres dictadores y también agentes de la CIA, estudiaron en la oscuramente famosa Escuela de las Ámericas, una escuela militar que ahora puede contar entre sus egresados al comando militar foxiano de los zeta (el cinéfilo recordará en la pelícual "El Infierno" cuando El Beni dice en inglés que sus nuevos compañeros parecen entrenados spor la CIA),  (el cosnpiracionista recordará que Osama bin Laden también fue entrenado por la CIA en la Operación Contra  en Pakistán, dirigida por el omnipresente, en materia de lodo político, George H. W. Bush) Valdría la pena preguntarnos ¿hasta que punto los zetas han olvidado a los manejadores que los entrenaron?

La Escuela de las Américas, hoy tiene el geopolíticamente correcto nombre de Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (¿un cambio de nombre orientado a lavar su osucuro pasado?) . En Fort Bening, Georgia, se entrenan militares y agentes de inteligencia de distintos países. Entre los logros indirectos de esta institución están la dictadura militar boliviana, la guerra sucia argentina a través de su graduado Leopoldo Fortunato Galtieri, y recientemente el golpe de estado hondureño. Y claro la creación de una red de narcotráfico a través de Panamá con la figura clave de Manuel Noriega, amigo personal del ex director de la CIA, George H. W. Bush.

(Por otra parte, el presidente de Colombia Alvaro Uribe también ha sido vinculado con el narcotráfico, según este documento que circula en internet, Uribe fue considerado uno de los 100 narcotraficantes más peligrosos según la CIA).

Según investiadores como Daniel Estulín, famoso por exponer al Club Bilderberg, el dinero de la droga es lavado por Wall Street impúnemente, algo que ha sido comprobado al menos en los casos de Wachovia-Well Fargos, quienes lavaron dinero de narcotraficante mexicanos; se cree que el dinero lavado del narco sustenta las operaciones militares conocidas como Contras y black ops. Estulín ha ido más allá y señala que el millonario especulador George Soros fondea al narco mexicano.

"Los préstamos interbancarios fueron fondeados por dinero originado en el tráfico de drogas y otras actividades ilegales... Existen signos de que algunos bancos fueron rescatados de esta forma", dijo en un reporte del 2009 Antonio María Costa, el zar de las drogas de la ONU.

La cuestión de fondo es si Estados Unidos, particularmente la CIA, participa de forma encubierta no combatiendo el narco, sino fomentándolo, estratégicamente impuslándolo en algunas partes, en otras fomentando el enfrentamiento y en algunos casos ellos mismos fungiendo como el "narco". Cualqueira que estudie un poco el modus operandi de la CIA, se dará cuenta que esta agencia en muchas ocasiones ha sido parte de la red de distribución de sustancias ilegales que supuestamente combate alrededor del mundo. Algunas personas incluso llaman a esta compañía en inglés Cocaine Importers of America.

Una  de las preguntas con cierta lógica que se hacen las personas es, ¿por qué si conocemos los nombres de los grandes capos de la droga colombianos y mexicano por qué no conocemos los nombres de los capos de la drogas estadoundidenses? Está pregunta ha inspirado varios documentales: ente ellos "In Search for the Real American Drug Lords", del investigador Daniel Hopsicker o "Collapse" de el ex agente de la DEA, Michael Ruppert, quien revela que cuando trabajaba en la policía anti narcóticos de Los Angeles fue reclutado por la CIA para vender cocaína.

Gary Webb, periodista del San Jose mercury News publicó en 1996 una historia en la que mostraba que la cocaína que alimentó la epidemia del crack de los ochenta en California provenía de una misma fuente, la misma que estaba aliementando guerrillas en Centroamérica (la CIA). La historia de Webb en su momento fue bien recibida por la prensa y calificada como bien investigada el mainstream. Sin embargo, poco después la historia fue sepultada y Webb acabó perdiendo su trabajo.

Sobre el posible involucramiento de la CIA en el negocio del opio y la heroína en Afganistán, hemos escrito un artículo aquí.

Barry Seal (tercero  a la izquierda)  y sus colegas de la CIA en la Ciudad de  México

Uno de los temas quizás demasiado pantanosos y peligrosos para investigar -equivalente a investigar la posible relación de Salinas de Gortarí con el cártel de Sinaloa- es la relación de la familia Bush con el negocio de la droga, algo que tal vez ayuda a escalerecer el enigma de los capos inviisble de Estados Unidos. Uno de los capos más famoso de la historia de Estados Unidos es Barry Seal, quien coincidentemente fuera agente de la CIA, ligado a la operación 40, la cual ha sido ligada al asesinato de Kennedy. Seal volaba aviones con cocaína desde Medellín a Estados Unidos. Barry Seal fue arrestado por traficar cocaína de los Ochoa a Estados Unidos pero luego fue perdonado y convertido en un informate para el gobierno, sin embargo existe información incontrovertible de que Seal ya trabajaba para el gobierno antes de ser detenido, ya que utilizaba aviones que habían sido comprados por compañías fachadas de la CIA los cuales guardaba en Mena, Arkanasas, estado entonces gobernado por nada menos que Bill Clinton. Seal fue clave en la operación de Reagan en contra del gobierno sandinista de Nicaragua, al incautar evidencia de que los sandinistas vendían cocaína.

Seal supuestamente fue asesinado por miembros del cártel de Medellín, aunque Hopsicker señala que podría haber sido asesinado por la CIA, precisamente por su relación con el hijo del ex director de la agencia, George W. Bush. Aparentemente existiría un video en el que Bush Jr. aparece volando el avión de Barry Seal; Seal según Hopsicker tenía información que podía incriminar a los Bush cuando fue asesinado.

Es cierto que no tenemos pruebas de operaciones de narcotráfico  de la CIA en México, pero creemos que existen razonables dudas en este sentido; este artículo es sobre todo el ejericio de arrojar  una línea de investigación.

En México existen varios medios que estudian seriamente al narco y sus relaciones con el gobierno, les proponemos que estudien también al narcotráfico  y sus relaciones con el gobierno de Estados Unidos, tal vez así se aclare de forma contundente porque esta guerra no puede ser ganada y muestre que la sangre que asola el territorio está siendo derramada en vano: peones sacrificados en un adjedrez ajeno.

Is the CIA Behind Mexicos Drug War?

Misteriosos desaparecedores emiten comunicado informando próxima liberación de Fernández de Cevallos

Política

Por: pijamasurf - 12/07/2010

El grupo que supuestamente secuestró al político mexicano Diego Fernández de Cevallos envía un comunicado de prensa con tono revolucionario; se dicen llamar Red por la Transformación Global

El grupo que aparentemente secuestró al siniestro político mexicano, Diego Fernández de Cevallos ("El Jefe Diego"), ha emitido un largo mensaje con tintes literarios y revolucionarios, en el que se denuncia al gobierno mexicano como un organismo mafioso en colusión con los medios de comunicación y la cúpula empresarial. El comunicado denuncia un punto particularmente caústico "los más altos funcionarios y las instituciones del Estado mexicano están coludidos con el crimen contra quien dicen estar luchando". Y argumenta que "La violencia es constructiva cuando es rebeldía frente a la amenaza de muerte".

Este grupo, que antes había firmado misteriosos desaparecedores una previa carta, ahora se denomina "Red por la Transformación Global", un título cuyo nombre tiene pretensiones supranacionales, casi con un eco de activismo new age. Por otra parte se empieza a mencionar en derredor el nombre del Subcomandante Marcos, tal vez por el tono del mensaje, tal vez por otras razones como llenar el vacío de información. No existe por ahora información fidedigna sobre este grupo, el cual afirma que prontamente liberara a "El Jefe Diego"; no se puede confirmar que este mensaje, por momentos lúcido y ciertamente controversial, sea auténtico o parte de una estrategia de desinformación. Sin embargo, el contenido del mismo merece la atención.

A continuación reproducimos el comunicado:

A los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Informamos que Diego Fernández de Cevallos Ramos en breve será liberado, pero antes de ello, y apelando a su ética profesional, solicitamos la publicación íntegra del Boletín-Epílogo (integrado por tres partes).

Adjuntamos la primera parte del Boletín.

Atte:

Los ex misteriosos desaparecedores.

EPÍLOGO DE UNA DESAPARICIÓN

Primera de tres.

Los clásicos no establecieron ningún principio que prohibiera matar, fueron los más compasivos de todos los hombres, pero veían ante sí enemigos de la humanidad que no era posible vencer mediante el convencimiento. Todo el afán de los clásicos estuvo dirigido a la creación de circunstancias en las que el matar ya no sea provechoso para nadie. Lucharon contra la violencia que abusa y contra la violencia que impide el movimiento. No vacilaron en oponer violencia a la violencia.-Bertolt Brecht

En México vivimos inmersos en un clima de creciente violencia destructiva que las mafias del gobierno permiten y fomentan, porque sólo así pueden ocultar la sistemática represión, tratar de controlar el descontento social e impedir, por el momento, que se generalice la lucha popular. Las formas de la violencia son cada vez más crueles y abominables; el conflicto no sólo ha dejado decenas de miles de personas muertas, sino terror e incertidumbre entre los vivos. La distancia entre el discurso de gobierno y las prácticas corruptas que lo caracterizan son una clara muestra de que los más altos funcionarios y las instituciones del Estado mexicano están coludidos con el crimen contra quien dicen estar luchando.

Esta contradicción inicial desata una cadena ininterrumpida de mentiras difundidas ampliamente por los medios de comunicación con los que están coludidos; esta difusión forma parte de la violencia cultural que promueve, legitima y justifica la violencia directa que el gobierno sostiene, así como de la violencia del hambre, del desempleo, de la migración, de la delincuencia infantil y juvenil, de la trata de blancas. En fin, de esa violencia silenciosa que obliga a gritar ¡Ya Basta!

Vemos día a día la impunidad militar, los levantones policiales para entregar víctimas al narco y la convivencia evidente entre presidente de la república, gobernadores, senadores, diputados, jueces, generales y jefes policiacos con los grandes capos, incluso, es posible afirmar que la alta burocracia y los sectores reaccionarios de la clase política, son quienes forman parte de las mafias más criminales en nuestro país. La "guerra" que el gobierno dice sostener en aras de la paz, no combate la raíz del problema ni a los verdaderos delincuentes, los de cuello blanco, que con base en fobaproas, rescates empresariales, privatizaciones (concesiones de carreteras, contratos secretos del petróleo, de fibra óptica y otros recursos naturales) se enriquecen y adquieren la facultad de poner y quitar gobiernos.

Sin embargo la violencia más sofisticada, la que a diario nos golpea y quizá la que menos reconocemos como violencia, es la que parece no venir de ninguna persona; es la violencia estructural "invisible" presentada siempre como "estragos", "golpes" o "crisis internacionales" que parecen nunca terminar para Nosotros pueblo y que nos son presentadas como "avances". El duopolio televisivo y los gobernantes quieren que creamos en los "avances" y en la "modernidad" mientras hay más despidos, menos oportunidades de encontrar empleos productivos y un salario que cada día vale menos. Esa "modernidad" no es con la que soñamos ni la que queremos heredar a nuestros hijos.
La pobreza, para muchos la miseria, es una constante amenaza de muerte y es mucho más poderosa que todos los grupos de sicarios juntos; la vida es reducida a su condición de supervivencia sin ninguna posibilidad de un desarrollo auténticamente humano. Estas condiciones acercan a millones de personas más a la muerte que a la vida y frente a este peligro (del que Ellos, los grupos privilegiados, se benefician funcionalizando la pobreza al máximo) no se encontrarán soluciones concretas a menos que lo hagamos Nosotros.

Así, la violencia visible-directa, la invisible-estructural (de la que parece no haber ningún responsable) y la cultural, son promovidas y sustentadas por los gobiernos; éstos, no son la representación política de todos los mexicanos, sino quienes velan por los intereses de una restringida porción de la población, que privilegian especialmente a un restringido número de familias que encabezan el control del poder, la clase privilegiada, que se hace carne y hueso en un entramado altamente sofisticado y eficiente de grupos y personajes clave, que con una planeación meticulosa y una larga carrera, se siguen colocando en posiciones estratégicas para continuar beneficiándose a costa de todo un país. El gobierno es mafioso porque protege los intereses de los grandes ricos, de los dueños de todo, de los que saquean nuestros recursos naturales y trafican con todo desde personas hasta armas, drogas e influencias. Es un gobierno que sirve a las mafias aliadas al capital trasnacional, también mafioso.

Desde allí operan por dentro y por fuera de la ley grandes intereses económicos y políticos, en un entramado múltiple de lazos familiares, de compadrazgo, de arreglos de conveniencia, secretos, pactos, complicidades, bendecidos por la cúpula de poder de la Iglesia católica y una certeza que los identifica: pertenecer a un grupo definido al que son leales, conscientes de ser Ellos quienes tienen el poder y la riqueza repartida entre sus manos.

Para Nosotros la violencia (la visible y la aparentemente invisible) se traduce en un constante peligro de muerte, debido por un lado, a la intensificación de los conflictos que el saqueo mafioso genera para obtener mayores ganancias, y por otro de manera cotidiana por las condiciones de pobreza y miseria que reduce la vida a una lucha por la supervivencia y al andar diario por un estrecho pasillo de 60 pesos por familia; se vive al día y no hay posibilidad de progreso. Vivimos en amenaza de muerte al tener acceso restringido a la alimentación, a la salud, a los servicios, a los derechos y a conocer la justicia. Como así son las cosas, nos toca perder y como nos habíamos resignado, dejamos de sentir la violencia de no poder vivir bien. En ese sentido también Nosotros volvimos "normal" la violencia; violento no es solo lo que muestran los muertos, violento es también lo que ocultamos los vivos.

La sociedad mexicana, como podemos ver, está divida en dos: Ellos y Nosotros, Ellos ricos y Nosotros pobres, cuyos mundos y realidades son totalmente opuestos pero existen y se desarrollan al mismo tiempo; es la historia que Ellos difunden como la evolución de un solo proyecto al que discursivamente pertenecemos "por igual y al mismo nivel" todos los mexicanos. Ellos aplauden los discursos del gobierno en los que se alude al avance y bienestar en México, pues los confirman en su nivel de vida que constantemente mejora (mejor alimentación, vestido, educación, salud, bienes muebles e inmuebles, lujos, vacaciones y descanso, etc.); sólo en su cerrado círculo el progreso es realidad.

Ellos acumulan riqueza por todos los medios, unos por la vía legal-permisible y otros de forma ilegal-criminal; ambos son lo mismo, pues siempre tienen la posibilidad (al ser Ellos quienes legislan) de transformar lo ilegal en ley y viceversa; en realidad no son extrañas las revelaciones de que la mayoría de las veces quienes viven para acumular riqueza no distinguen en sus círculos entre quienes "respetan las leyes" y entre quienes no lo hacen. Lo que pasa es que unos ocupan cargos dentro de las instituciones del Estado y pueden, desde dentro, operar en su favor y ser "muy legales". Los intereses políticos y económicos son dos frentes de una misma estrategia que viene fundida y defendida por la violencia. El gobierno mexicano se sostiene con el uso legal e ilegal de la violencia directa e indirecta, estructural y cultural, que lo construyen como salvaguarda de una suerte de "demonio" engendrada por sí mismo.

Quienes encabezan al Estado sostienen discursivamente que procuran alcanzar "la paz perpetua y el bienestar" en un futuro (que nunca llegará de ese modo), y por tal fin justifican su propio ejercicio de la violencia destructiva. Esta utopía de la paz estatal, construye el argumento de legitimidad de la muerte en el presente. El peligro de muerte que Nosotros vivimos es producto del enfrentamiento de grupos de poder económico que luchan por el poder político. Su manera de actuar dentro del aparato estatal despersonaliza decisiones que repercuten en la vida de personas concretas; la decisión burocrática agranda la distancia entre el funcionario y la gente de a pie, manejando públicamente la ficción de que "hacen política" con base en "el bien común", aunque la comunidad esté excluida, en todos los sentidos, de dicha actividad.

Que "el mundo de la política siempre sinónimo de corrupción e injusticia" es una afirmación común que sintetiza el sentir generalizado y que la estructura estatal y sus funcionarios se encargan día a día de renovar; sin embargo la actividad política debe construirse con otro sentido, considerándola como la capacidad de todos para decidir de manera real y directa sobre los asuntos de la vida en sociedad, así como de fundar y de alterar la legalidad que rige la convivencia humana en pos del bienestar colectivo; la socialidad no debe existir para someter de una vez y para siempre, sino constituirse como la organización a la que se le puede dar forma a través de las decisiones de todos los integrantes. La organización, la instrucción y la disciplina son armas eficaces y hasta ahora son Ellos los que han sabido aprovecharlas. ¿Qué es lo que hace que siendo Ellos tan pocos, puedan someter a tantos Nosotros? Una de las respuestas más certeras es el uso exclusivo que Ellos hacen de "la fuerza del Estado"; sin embargo, que Ellos sean los que poseen el monopolio total y definitivo del uso de la violencia y la ejerzan "solo cuando es justo y necesario" en aras del "bien para todos" es una mentira que nos hemos propuesto derrumbar.

Por paradójico que parezca, la historia de la humanidad demuestra que, para generar las condiciones humanas de existencia, se necesita en ciertos momentos ejercer la violencia como una adecuación social que hace permisible terminar con ciertas formas de vida para generar otras. La violencia destructiva, como la que ejerce el gobierno, sólo concibe destruir sin construir algo superior y distinto que constituya verdaderamente un estado mejor de vida y no sólo para unos pocos. La violencia es constructiva cuando es rebeldía frente a la amenaza de muerte, cuando enfrenta a la muerte personificada por quienes nos someten a la miseria. La violencia, al tener rostro de muerte, nos es presentada como injustificable, sobre todo si atenta contra el poder establecido.

El discurso gubernamental la repudia e invita a preservar el orden, o protestar dentro de los marcos institucionales que no operan de acuerdo al fin para el que fueron creados, como un recurso que le queda para seguir operando bajo la cara de "la legalidad" y "la democracia", presentándose como el resultado histórico de las luchas del pasado. Así, lo violento es presentado como lo anti-estatal; la única política permitida es la actividad esencialmente no-política, acompañada de la resignación. La violencia cultural es la más sofisticada porque guarda al Estado bajo un marco de "aceptabilidad" y muestra a los enemigos de quienes lo comandan, o sea, a los que luchan contra el mal gobierno, como enemigos de toda la sociedad.

Pero ¿este gobierno mafioso es el único viable en nuestro país? Sabemos que no, otro México es posible y lo tenemos que construir Nosotros los de abajo, desde las organizaciones obreras, campesinas, ecologistas, de colonos, de víctimas de la delincuencia y crímenes del ejército y policías. Nos toca a nosotros, al pueblo mexicano organizado de diferentes formas y recurriendo a todos los medios, armados y no armados, ir construyendo con nuestra rebeldía organizada, un nuevo México en el que todos podamos ser y vivir con dignidad.

El ejercicio de la violencia es para Nosotros un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario; el proyecto no puede reducirse a destruir otro. Nuestro proyecto es recuperar lo que la vileza de los poderosos nos arrebata, y es nuestra condición humana; nuestro proyecto es de rehumanización de todos los que no formamos parte de su selecto círculo, a diferencia de Ellos que sólo buscan su propio beneficio. Pensar y hacer política pasa por evaluar las condiciones de existencia, nuestras relaciones sociales e inter-personales, transformarlas en cada acto y hacerse cargo de la vida pública. El Estado construye toda disidencia como el enemigo exterminable, todo en el mismo cajón de la criminalidad, y con ello impide que se desarrollen formas organizativas que resuelvan nuestras necesidades y satisfagan nuestras expectativas y legítimas demandas. Hay un punto en el que no se puede hacer nada y las reglas del juego, a las que Ellos mismos no se atienen, nos son aplicadas con toda la violencia estatal-destructiva. La existencia de Ellos como minoría poderosa y dominante y sus formas de operar persistirán sólo en la medida en que Nosotros lo hagamos aceptable.

Fraternalmente:

RED POR LA TRANSFORMACIÓN GLOBAL

¡CONTRA LA INJUSTICIA Y LA IMPUNIDAD, NI PERDON NI OLVIDO!

Invierno de 2010.