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El juego de los niños suicidas (ahorcados es mejor)

Por: Poli Myma - 06/25/2010

Los niños suicidas de Salta, en Argentina; recrudece la tendencia del "juego del desmayo" o "choking game" que coquetea con la muerte y, que en ocasiones, consigue seducirla

El choking game o juego del desmayo, también conocido como california dreaming, black out game, airplaning o tantos otros nombres (se tienen antecedente de él desde 1890) ha llegado triunfalmente en su forma mas obscura a Rosario de la frontera, provincia de Salta (llamada “la linda”) en Argentina. Se confirma una vez más que al tercer mundo todo llega tarde y siempre se importa lo peor.

En lo que va desde abril del 2010, se han suicidado siete adolescentes entre doce y diecinueve años. Este horrendo juego practicado por miles de niños, en EEUU y Mexico, tiene la característica de que es muchas veces en grupo y tus compañeros te “salvan de morir” aunque muchas veces sea demasiado tarde. En el caso de los chicos salteños la autoasfixia fue en soledad, se ahorcaron con una corbata o una bufanda azul solos, encerrados y aislados, tres de ellos iban al mismo colegio. Agregamos que hubo además alrededor de diez intentos frustrados. El juego parece ser …”de los seis nudos en la corbata y tus deseos se cumplen“. Ronda también una frase de un SMS “…Satanas entró y hoy te tienes que matar, yo te voy a decir cuando...” (averiguamos que el índice de suicidios aumento en Salta y Jujuy casi en un trecientos por ciento en los últimos años).

Inimaginable la conmocion del pequeño pueblo, médicos policías, psicólogos, peritos, entendidos y charlatanes opinan… la conducta de los niños (todos de clase media) es exhaustivamente analizada: ¿Incomprendidos, desatendidos, abandonados por sus familias? ¿ Y la escuela que rol cumple? Estas son las infinitas elucubraciones en los desesperados padres y demás interesados. Digo yo ¿Qué sabemos, realmente, de una cabeza adolecente? Nada, es la respuesta mas honesta. Por ahora los niños suicidas de Salta, tienen algo en común están enterrados en el mismo pueblo, mientras a la sombra de internet alguien acecha… Nos vemos pronto

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Orson Welles anticipa el estado policial en 1955

Por: pijamasurf - 06/25/2010

El genial Orson Welles atisba el futuro de la vigilancia y los efectos psicológicos que ésta tiene en nuestra psique, además, con insuperable humor, se gasta un par de bromas a cuesta de los polizontes y los presidentes.

Pocos artistas con la sensiibilidad y la grandilocuencia de Orson Welles que, pese a coquetear con el mainstream, nunca supeditó sus ideas a los intereses comerciales y políticos de la industria hollywoodense (aunque esto le costó su carrera). En esta joyita de la BBC, de 1955, vemos al genial Orson con su característico "charm" platicándonos un par de anécdotas y analizando cómo el escrutinio policial nos genera un sentido de culpa (un poco como en el "El Proceso", de Kafka: somos vigilados por un crimen que aún no cometemos pero que el hecho de ser vigilados industrialmente hará que cometamos), ya que nos concibe como niños con tendencia delincuente que deben de ser vigilados (con la amenaza espectral de un castigo pululando).

Welles nos cuenta cómo en la época de sus padres no existían los pasaportes, algo que nos parece tan común a nosotros, pero que es un contundente escalón hacia el estado de hipervigilancia al que nos acercamos hoy en día. Welles en su momento fue capaz de percibir una sensación extraña que emana de ser documentado por el estado, que en su momento eran solamente unos datos en su pasaporte, pero que ahora es una huella electrónica, una foto de iris, o hasta el ADN. Además de la vigilancia en circuitos cerrados como existe en Londres o de la connivencia entre las grandes compañías de Internet, como Facebook, y organismos de espionaje y de inteligencia vinculados al gobierno. En esta calmada conversación, ilustrada por sus dibujos, Orson es capaz de ver el fractal de la historia desenvolviéndose.

El director de "Citizen Kane", "F for Fake" y del genial y letal experimento social de la invasión extraterrestre de H.G. Wells en la radio, nos cuenta sin desperdicio sus encuentros con la ley y los molestos procesos de infinita burocracia que suponen y plantea una interesante pregunta ¿por qué debo de dar información, mi religión, mi estado civil, etc., a la policía?

"El burócrata o el policía es como un chantajista, nunca le puedes pagar lo suficiente, si le llenas una forma, tendrás qu llenarle diez... Y preguntan ¿por qué causarles problemas? pero ¿por qué deberían ellos de causarnos problemas?".

Welles con genial mordacidad plantea una nueva concepción de los derechos humanos más allá de la ingenuidad y la manipulación política a la que sirven actualmente estos organismos.

Nos quedamos con este doble sentido del genio maligno que, recordemos, hablaba en un programa pagado por el estado británico: "No quiero que piensen que soy un anarquista, estoy en contra de la policía por principio, además creo en combatirlos a través de bromas prácticas, mucho menos en la ilegalidad... justo lo contrario".